La discapacidad no es, ni debe ser motivo de celebración

La discapacidad es y debe ser asunto de todas las personas, pues es algo que en cualquier momento puede llegar a casa y la mayoría de las veces sin invitación, por tanto una vez dentro, ¿habría motivo de celebración?.

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15 párrafos con reflexiones simultáneas de la A hasta la I


1.- En el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad que corresponde al 3 de diciembre, prevalece la posibilidad de que en alguna parte se escuchen expresiones de felicitación y entusiasmo con buena intención por tener esa condición de vida, sin embargo estas son producto del desconocimiento, información errónea y efervescencia del común denominador de las fechas festivas.

2.- Los llamados «días de celebración» marcados en calendarios nacionales o mundiales, no siempre son motivo para romper piñatas, partir el pastel, regalar flores o suspender clases, pues sus origenes suelen derivar de una protesta, reclamo social y hasta de tragedia medioambiental. Tan sólo habría que pensarse si el Día Internacional de la Niña (11 de octubre) amerita un convivio escolar y preguntarse si en el Día Mundial del Turismo (27 de septiembre) se pudiera hablar de una verdadera inclusión.

3.- Es así que durante el 3 de diciembre en muchos rincones del planeta resurge dentro del almanaque el turno de las mujeres y hombres de cualquier edad con una o varias discapacidades, casi como santoral, algo que sin duda tendría que abordarse con cautela, aunque no en silencio.

Reflexión A

Ser una persona sorda, ciega, con trastorno del espectro autista o parálisis, no debe considerarse como algo negativo, dado que esa condición no se elige, sin embargo la discriminación, las construcciones inaccesibles o la intolerancia e ignorancia, que en conjunto generan la discapacidad, eso sí daña y reduce la brecha del bienestar personal, así como familiar y social

4.- Pero, ¿por qué no celebrarse arrojando confeti, lanzando vivas y dando abrazos de felicidad?, pues ante eso cabe la posibilidad de una explicación que se balancea entre la sencillez y la complejidad, porque primero tendrá que reconocerse el derecho a la libre expresión, es decir, quien guste podrá hacerlo, aún así debe saberse que la discapacidad no es algo positivo, deseable, tampoco la meta por alcanzar.

Reflexión B

Debe celebrarse cuando se logre reconocer con plenitud la personalidad y capacidad jurídica de las personas con discapacidad, pero que esto sea en igualdad de condiciones con las demás en todos los aspectos de la vida

5.- Habría que empezar por conocer y revisar la conceptualización de la discapacidad planteada desde la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, un instrumento internacional de derechos humanos de las Naciones Unidas, entre otros documentos, en los que se expresa que esta puede ser congénita o adquirida, cuya temporalidad alcanza la permanencia, algo que altera el ritmo de vida y dificulta la existencia en ocasiones al intentar realizar acciones básicas de la cotidianidad, pero peor aún, el que esta condición pudiese agravarse por el contexto social, político, cultural, ideológico, legal y económico.

Reflexión C

La conjugación inadecuada, injusta y excluyente del entorno, contexto y circunstancia, detona la discapacidad alrededor de la persona con alguna deficiencia sensorial, intelectual, psicosocial o motriz.

6.- En ese sentido, alguien con discapacidad sería un niño ciego, una joven sorda, la maestra en silla de ruedas, el artista con síndrome de Down o el funcionario con esquizofrenia, tan solo por citar algunos ejemplos que se contarían por millares, pero todos tienen algo y mucho en común, barreras visbiles e invisibles que impiden alcanzar o vislumbrar la simetría social sin considerar la heterogeneidad, pues por lo general se intenta priorizar la homogeneidad.

7.- En el primer caso, si no hay libros de texto en Braille, su educación primaria estaría limitada; en el segundo, de no haber interpréte de la lengua de señas, no sabría lo que se dice en una conferencia a menos de que pudiera leer los labios; en el tercero, ¿podría dar clases en el salón del segundo piso?, solo si hubiera rampa o ascensor; en el cuarto, ¿le comprarían sus obras por su talento o solo por ayudar y en una ocasión?; qué decir del quinto, dado que de inmediato sería juzgado por su aparente «locura» o pérdida del juicio y con ello el rechazo de la gente.

Reflexión D

La discapacidad se gesta, evoluciona, aferra y resiente en todas partes en contra de la persona, pero la persona no es en sí la discapacidad

8.- Entonces, ¿quién quiere tener una discapacidad?, aunque alguien pudiese levantar la mano y decir «yo», la mejor respuesta es y debiese ser nadie, porque ¿estaría X o Y dispuesta a perder la vista o la capacidad para subir y bajar escaleras por su cuenta?, ¿una madre desearía que su hijo fuese segregado en la escuela tan solo porque parece comportarse de forma extraña ante lo socialmente establecido y «normalizado»?, ¿estaría dispuesto a vivir con dolor y enfermedades que broten al tiempo?.

9.- Ahora bien, no se trata solo de características físicas o cognitivas con deficiencias, eso tiene que ver con el aspecto médico de la discapacidad y suele ser más visibilizado o atendido, pues hay que analizarse también a partir de la multiplicidad de posibilidades excluyentes o discriminantes emanadas en torno a la gente, la colonia, el templo, el edificio gubernamental, el museo, el restaurante, la empresa, las calles, el transporte, los hospitales, las bibliotecas, los periódicos o la ciudad.

Reflexión E

Se puede, eso sí, felicitar a quien lucha por los derechos de las personas con discapacidad, al igual que la madre, hermano o hija, que atiende y cuida a un familiar en esa circunstancia

10.- Ante todo debe reconocerse y valorarse el principio pro persona, lo cual significa que primero está y estará el ser por lo que es, con toda su identidad, valores, principios e ideales, después el resto de aquello que complementa su forma humana, pero no su espíritu, ya que este se muestra a través de su esencia y se fortalece con la tolerancia, el comportamiento incluyente, la apertura hacia la diversidad y la práctica de la pluralidad de los otros, hacia esta.

11.- ¿Pero es malo tener autismo, carecer de una pierna o vivir con parálisis cerebral?. No, porque no es algo que se decide adquirir, tampoco se elige, aunque sin duda es y suele ser algo muy difícil para quien está en esa situación, sin olvidar a la parte de la familia que le cuida, que por lo general es la mamá.

Reflexión F

Mejor celebrar cuando una niña no sea segregada en una escuela por vivir con un trastorno y al momento que desaparezcan los obstáculos para que una persona pueda desplazarse por la banqueta y no obligada a moverse por las calles ante la falta de rampas adecuadas, así como la invasión de carros y hasta puestos ambulantes por donde debiese por derecho avanzar

12.- Lo que sí debe ser visto como negativo, es la actitud despreciable de aquellas gentes que se alimentan con prejuicios, miedo e ignorancia en contra de cualquier mujer u hombre con discapacidad, algo que materializan en la construcción parcial de una sociedad pseudomoderna con grandes huecos retrógrados y espacios urbanos alejados del diseño universal, sin espacio suficiente para los «diferentes».

13.- Entonces ¿hacer algo o no el 3 de diciembre?. Sí, debe generarse ruido ese día, no callarse y será mejor una marcha a un desfile, el reclamo y no una alabanza. De entenderse esto, entonces no habría necesidad de esperar a que llegue esa fecha a vuelta de año, sino que en todo momento puedan evaluarse los avances, logros y retrocesos en materia de inclusión; se trabaje en mejores escenarios enmarcados en la colectividad, pero sin ignorar la individualidad; se empujen ajustes razonables y acciones afirmativas en la educación, empleo, salud, gobernanza, comunicación, periodismo, movilidad, empatía y solidaridad, pero nunca caer en la engañosa e imperceptible normalización de la discriminación, así como de los procesos excluyentes a golpe de la costumbre o latigazo de la deshumanización.

Reflexión G

¿Debiese gritarse ¡viva las personas sordas!, ¡felicidades en su día a las personas ciegas! o dar descuentos en comercios a quienes demuestren tener la discapacidad? Podría ser extraño, pero eso y más sucede

14.- La discapacidad es y debe ser asunto de todas las personas, pues es algo que en cualquier momento puede llegar a casa y la mayoría de las veces sin invitación, por tanto una vez dentro, ¿habría motivo de celebración?.

Reflexión H

El amor antes, durante y después es lo que mantiene viva la esperanza de un mejor presente y futuro para quien más lo necesita.


15.- Todas las personas acertamos y erramos en materia de inclusión, por tanto no hay un culpable solitario de las fallas, omisiones y confusiones, sino todas somos causantes de estas, en ocasiones sin saberlo, por tanto debemos estar obligadas al reaprendizaje y con ello cada quien deberá atreverse a dejar de normalizar lo que está mal o al menos empezar a dudar si lo bien hecho es lo justo, correcto y adecuado.

Reflexión I

Yo, tú, él, ella, nosotros, ustedes y ellas podremos llegar a vivir con discapacidad

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