Jabón para migrantes en México, cuestión de vida o muerte durante la pandemia

La pandemia ha significado adaptarse a nuevas condiciones

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OIT/John Isaac Un empleada de Clean the World recogiendo las barras recicladas de jabón que salen de una cinta transportadora.

El lavado de manos con agua y jabón es una forma extremadamente importante de reducir la propagación del coronavirus y  la COVID-19 pero, en muchos países, incluso los artículos más básicos son difíciles de conseguir. Con el apoyo de la Agencia de la ONU para los Refugiados, una fundación, con oficinas en los Estados Unidos, proporciona jabón a los campamentos de refugiados en México.

En Tijuana y Mexicalli, cerca de la frontera con Estados Unidos, cerca de 30 albergues acogen a miles de refugiados y migrantes, que forman parte de un éxodo procedente de América Central y América del Sur. La mayoría, entre los que se encuentran cientos de nicaragüenses, buscan solicitar asilo por la persecución y los abusos de los derechos humanos que sufren en sus países de origen.

Los albergues son administrados por representantes de la sociedad civil -principalmente por organizaciones religiosas-, que trabajan de manera muy cercana con la Agencia de la ONU para los Refugiados en México.

Las condiciones de higiene de estos lugares pueden ser muy deficientes algunas veces. Por esta razón, particularmente durante la actual pandemia de la COVID-19, el trabajo de la fundación “Clean the world” es crucial.

Esta fundación, con oficinas en Estados Unidos, provee agua potable, saneamiento y artículos higiénicos a las poblaciones vulnerables en situación de crisis. Entre tales artículos, se encuentran jabones fabricados con barras usadas, recolectadas de hoteles, o recicladas de otra forma. Algunas de estas barras de jabón han sido donadas a campamentos en el norte de México, donde se espera que puedan ayudar a mantener el coronavirus contenido.

Reservas de jabón para dos años

“Estos insumos representan hasta dos años de reservas de jabón, lo cual beneficiará a los migrantes, los refugiadas y los solicitantes de asilo”, como explicó a Noticias ONU René Argüellez, de la Agencia de la ONU para los Refugiados en México. “Esto tiene importancia fundamental en nuestras iniciativas, particularmente en la situación actual, donde hay una escasez real de productos higiénicos y donde la concentración de personas podría llevarnos a retos difíciles si es que un brote contagioso ocurre.”

Para Argüellez y sus colegas, la pandemia ha significado adaptarse a nuevas condiciones; lo cual incluye proveer de productos de limpieza generales y personales a los albergues, así como asesorarles por vía de teléfonos celulares o mensajes de aplicaciones de mensajería, debido a que la presencia de ACNUR se ha visto reducida al “personal esencial” únicamente.

“El personal médico enfrenta incertidumbre día con día”, continua, “y necesitamos adaptarnos, ser creativos, para poder dar una repuesta humanitaria efectiva. Tanto para las personas refugiadas, como para las personas migrantes que estamos apoyando. También, su inherente resiliencia será una ventaja en estas circunstancias complejas y cambiantes.”

Escasez de jabones de hotel

Con el golpe fuerte a la industria hotelera por la pandemia, la fundación Clean the World se está enfrentando a buscar nuevas formas para garantizar las reservas, dado que más de 8000 hoteles socios del programa, se han visto forzados a cerrar sus puertas.

Sam Stephens, la cabeza de la fundación, mencionó a Noticias ONU que estos cierres ocurren cuando la demanda de jabón es mucho más alta que lo usual. “Normalmente distribuimos cerca de cuatro millones de barras de jabón en la primera mitad del año. Hasta ahora, hemos distribuido, de manera adicional, seis millones de barras para proyectos relacionados con la pandemia de la COVID-19, además de nuestros proyectos regulares.

Por ahora, dice, las empresas fabricantes de jabón están llenando los huecos, y donando el exceso de existencias. Y, ya con la apertura de algunos hoteles en Asia y Europa, y posiblemente en los EE.UU., los donativos pueden aumentar, aunque Stephens espera que se necesiten más socios para satisfacer el exceso de demanda.