Aceptan el aumento de la edad del retiro para las mujeres en Suiza

Por Pauline Turuban | swissinfo.ch

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La ciudadanía suiza ha apoyado la reforma del Seguro de Vejez y Supervivencia con la que se aumentará la edad de jubilación de las mujeres de 64 a 65 años.

La modificación, conocida como ‘AVS 21’ establece la equiparación de la edad de jubilación de las mujeres con la de los hombres, elevándola de 64 a 65 años y otras medidas. ‘AVS 21’ incluye varios incentivos para trabajar más allá de la edad oficial de jubilación: la jubilación será más flexible (entre los 63 y los 70 años), se podrá cobrar solo una parte de la pensión y se tendrán en cuenta las cotizaciones realizadas después de los 65 años.

La reforma también incluye un aumento del impuesto sobre el valor añadido (IVA) del 7,7% al 8,1%, a fin de proporcionar financiación adicional al AVS y este incremento también fue tratado en las urnas. Ambas cuestiones fueron aprobadas por un escaso margen en las urnas.

Este proyecto de reforma fue aprobado por el Parlamento el año pasado, con el objetivo de garantizar la financiación a largo plazo del primer pilar del sistema de pensiones suizo, que se ve amenazado – como en todas partes – por el envejecimiento de la población. Según las previsiones de la Oficina Federal de la Seguridad Social, esta revisión debería permitir absorber el déficit del AVS hasta 2030.

Las nuevas disposiciones podrían entrar en vigor por etapas a partir de 2024. Las mujeres que nacieron entre 1961 y 1963 verán reducida progresivamente su fecha de jubilación, y la edad de referencia pasará a ser de 65 años para aquellas que nacieron a partir de 1964.

La mayoría del Parlamento, el Gobierno y los empresarios se pronunciaron a favor de la reforma. Argumentaron que el sistema estatal de pensiones, también llamado primer pilar, está en peligro y necesita una financiación adicional de 18 500 millones de francos (18 800 millones de dólares) en los próximos diez años para evitar su colapso.

No obstante, la iniciativa ha suscitado numerosas críticas y controversia. Los sindicatos, los partidos de izquierda y los grupos feministas se han mostrado en contra de la reforma, argumentando que se hacía a costa de los que menos ganan y de las mujeres. Durante la campaña, los opositores insistieron en las desigualdades estructurales que persisten entre los sexos: debido a las desigualdades salariales y a la mayor proporción de mujeres que trabajan a tiempo parcial, la pensión media de jubilación de las mujeres es actualmente casi un 35% inferior a la de los hombres.

Por otro lado, el centro, la derecha y los empresarios han mostrado su respaldo al Gobierno y se han posicionado a favor de la reforma, siendo para ellos imprescindible para garantizar el nivel de las pensiones hasta 2030 y no penalizar a las generaciones futuras. Durante la campaña, también señalaron que mejoraría la situación financiera de las mujeres en la jubilación y que se habían introducido reformas similares en la mayoría de los países desarrollados.

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