Por qué te conviene aprender sobre impuestos

Aquí y en China tú eres responsable de tus impuestos ante las autoridades fiscales, no así la persona que te lleva la contabilidad

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Lo más feo es lo que da más quehacer”. Esa era una de las tantas frases célebres de mi tía Bety. Y viene a cuento porque durante mis años de carrera, que son muchos, me he dado cuenta de que la percepción general es que todo lo que tiene que ver con impuestos es aburrido, complicado, fastidioso y para acabar pronto, algo de lo que nadie quiere saber nada. Si tú estás dentro de esta categoría, te entiendo y hasta te apoyo. ¡Lo digo en serio! No es broma. Lo malo es que esa actitud podría meterte en problemas.

Comencemos por el principio. Las contribuciones (nombre correcto de lo que llamamos impuestos) existen casi desde que el hombre comenzó a ser gregario. Hay registros tributarios de los fenicios, de los egipcios, de los romanos, de los griegos, etc., incluso de las etnias indígenas del México prehispánico. Y es que las contribuciones surgieron por la necesidad de retribuir a los gobernantes por los beneficios que daban a la población. Por ejemplo, vivir dentro de las murallas de una ciudad se traducía en protección en contra de bandidos y forajidos, pero tenía un costo que se materializaba entregando al soberano un cordero, un puerco, gallinas, pan, etc.

Actualmente es lo mismo, con la diferencia de que la obligación de contribuir está establecida en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Artículo 31, fracción IV), así como en las Constituciones de las 32 Entidades Federativas, lo que ahora nos da el Estado son los famosos servicios públicos y lo que ahora nos pide a cambio es dinero. Hasta ahí todo parece claro. Los problema surgen cuando queremos entender las leyes que regulan los impuestos de manera específica, tipo la Ley del Impuesto sobre la Renta o las normas de los Códigos Fiscales Estatales relacionadas con el Impuesto Predial, el Impuesto sobre Adquisición de Bienes Inmuebles, entre otros.

Estas leyes suelen estar redactadas de forma compleja y para colmo, en muchas ocasiones las autoridades fiscales (federales y/o locales) tampoco son de gran ayuda. Es por eso que solemos auxiliarnos de las personas que han estudiado contaduría. Y eso es magnífico, ya que estos profesionales están para solucionarnos la vida, pero hay razones de peso por las que aun contando con su ayuda debes aprender sobre impuestos; entender qué se hace y por qué se hace. A continuación menciono algunas de estas razones:

1.- Aquí en China tú eres responsable de tus impuestos ante las autoridades fiscales, no así la persona que te lleva la contabilidad; por tanto, ante cualquier problema las autoridades te buscarán a ti. Los demás, si acaso aparecerían en tu estrategia de defensa pero no como responsables directos, sino solidarios.

2.- Si surge un problema por el que tengas que defenderte de la autoridad fiscal, así sea por errores de la autoridad y no porque realmente hayas cometido una falta, la persona que te lleva la contabilidad no puede defenderte. Las leyes establecen que forzosamente debe hacerlo un abogado.

3.- Ningún ser humano es infalible y por naturaleza cometemos errores. Por tanto, también las personas que llevan la contabilidad pueden equivocarse y si tú no tienes ni idea de nada, no podrías detectar el error.

4.- Si no entiendes qué puedes deducir, qué es un acreditamiento, etc., cuando entregues todos tus comprobantes para la contabilidad (quizá para el fin del mes o del año) descubras que muchos no te sirven para nada y peor aún, que quizá hasta la regaste pidiendo tantos CFDIs o facturas.

5.- Podrías dañar tus finanzas personales, perdiendo oportunidades que las benefician o podrías llevar un estilo de vida que no corresponde con lo que declaras a las autoridades fiscales. En ambos casos, te producirías un daño o perjuicio.

6.- Carecerías de elementos para evaluar si alguna opción contable que te proponen te conviene, te perjudica o simplemente no sirve para nada. El ejemplo más reciente fue determinar si te convenía pasarte del régimen en que estabas tributando (incluyendo el RIF) al nuevo RESICO.

Y lo dejo ahí para no saturarte de ejemplos. Lo que te quiero decir es que mi tia Bety tenía razón, sí es feo y sí da quehacer. Pero si consideramos que las cosas que valen la pena son difíciles, créeme cuando te digo que entenderle a las contribuciones, aunque se aun poquito, vale mucho la pena. No solo te abrirá la mente y te hará percibir cada transacción y actividad de manera distinta, sino que podrás tomar mejores decisiones y hasta mejorar tus finanzas personales.


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Acerca de la autora
Rebeca Munguía

Rebeca Munguía es Licenciada en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM, Maestra en Derecho Fiscal por la Unidad de Posgrado de la facultad de Derecho de la UNAM y Maestra en Políticas Públicas, Gestión Pública y Tributación por la UNED (España). Se ha desempeñado como funcionaria pública, consultora, abogada litigante y como Académica e Investigadora de tiempo completo en el Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana, Campus CDMX. Actualmente tiene su propia academia de impuestos.

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