Lo que puedes aprender de tu declaración anual

Tu tax coach, Rebeca Munguía. Contribuyendo a cambiar tu mindset tributario.

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Se está terminando abril y con él, la obligación de presentar la declaración anual de personas físicas. Considerando que la presentación de la correspondiente a las personas morales fue en marzo, es un buen momento para repasar las enseñanzas que puedes obtener de este instrumento fiscal.

Desde el punto de vista tributario:

Rebeca Munguía

Las contribuciones se causan, calculan y pagan por una medida de tiempo específica, que se llama ejercicio fiscal. El ciclo del ISR es anual y para mayor comodidad y facilidad se ha hecho coincidir con el año calendario. Los pagos mensuales, mejor conocidos como pagos provisionales, permiten que el gobierno siempre tenga dinero disponible, pero también ayudan a que el contribuyente no se gaste el dinero del impuesto y que le resulte más sencillo hacer el cálculo al final del año. Estos pagos se hacen “a cuenta” del impuesto anual. Cuando resultan insuficientes para cubrir el impuesto del ejercicio, la declaración anual debe acompañarse con el pago correspondiente. Cuando resultan superiores se produce el tan anhelado saldo a favor, que puede ser compensado o devuelto, a elección del contribuyente. Con base en lo anterior, desde el punto de vista fiscal, la funcionalidad de la declaración anual es:

1).- Concentrar toda la información del año,

2).- Entregar al fisco los resultados del mismo,

3).- Cerrar el ciclo mediante el pago de lo que le debas al SAT o avisándole lo que él te debe y la forma en que deberá pagártelo.

Desde el punto de vista económico:

Aquí caben varios supuestos, por tanto, marcaré cada uno con una letra, para facilitar la comprensión.

A).- Suele decirse que el ISR grava la riqueza de las personas, pero como en la mayor parte de los regímenes hay deducciones autorizadas, se puede decir que grava la utilidad. Si pagaste una buena cantidad de ISR puede deberse a que tus ingresos o utilidad son francamente altos. Si es el caso: ¡felicidades! La aspiración más común, tanto de personas físicas como morales, es tener muchos ingresos. Podrías considerar que has logrado tu objetivo y que te va muy bien económicamente.

B).- Otra posibilidad de un ISR alto es que no estés realizando muchas deducciones y en este caso, lo recomendable es analizar el motivo. En el ISR las personas tienen derecho a deducir todo aquello que sea indispensable para generar ingresos, o sea, para realizar su actividad (materias primas, nómina de empleados, teléfono, gasolina, renta de oficinas y locales, la luz, el agua y el teléfono, entre muchos otros). Si eres persona física, además de esas deducciones tienes derecho a las que se realizan precisamente en la declaración anual (gastos dentales, funerarios, transporte escolar, etc.) y que aplican incluso a los Godínez. Y ojo, estas deducciones anuales suelen ser las que menos se aprovechan, ya sea porque no sabían que existían, porque no realizaron ese tipo de erogaciones o porque sus condiciones económicas no les permite acceder a ellas (por ejemplo, un seguro de gastos médicos mayores). Identifica si encuadras en este supuesto, ya que sería mejorable.

C).- Muchas personas desean que el resultado fiscal de su declaración anual les sea favorable, es decir, encuadrar en el famoso saldo a favor. Quizá no te agrade pagar impuestos, te dé emoción recibir dinero en tus cuentas o te sientas bien al dejar de pagarle al fisco hasta compensar dicho saldo, pero es necesario determinar el motivo del saldo a favor, porque podría ser un aviso de que económicamente vas mal. ¿Suena feo, verdad? Lo peor del caso es que sí está feo, porque fundamentalmente un saldo a favor implica que gastas más de lo que ganas. Tendrías que analizar si tuviste pocos clientes/pacientes/ventas, si tus gastos incrementaron por la situación económica, si tienes que ajustar tus precios, si olvidaste pedir los CFDIs de ciertos gastos, si tu contabilidad está totalmente descontrolada y un laaaaaaargo etcétera.

Algunos ejemplos que cabrían en este supuesto de saldo a favor son:

  • sueles gastar en las deducciones anuales (dentista, seguro médico, etc.) pero perdiste tu trabajo a cierta altura del año,

  • realizaste un mal negocio que afectó tus números,

  • tuviste que destruir productos dañados,

  • te viste en la necesidad de rematar algún tipo de bien, etc., etc.

Como puedes ver, mencioné causas tan puntuales que no es que sucedan siempre ni que le sucedan a todo el mundo. Lo más relevante es entender que el saldo a favor no es una buena noticia, ni siquiera para el propio contribuyente. Como diría mi tia Bety, es pan para hoy y hambre para mañana.

Precisiones y recomendaciones

Si en la declaración 2021 tuviste saldo a favor debido a cuestiones extraordinarias, como algunas de las que mencioné, es muy probable que no tengas nada de qué preocuparte, ya que no necesariamente significaría que estás mal desde el punto de vista económico y porque al ser una cuestión extraordinaria, es poco probable que vuelva a presentarse.

Pero si tuviste saldo a favor por otras razones, trata de determinar qué es lo que está pasando. No solo por las implicaciones económicas y/o de actividad y negocio, sino porque el SAT tiene la misión de recaudar impuestos, por tanto, no suele estar muy contento con los saldos a favor. En el caso de personas físicas hay que agregar que se corre el riesgo de caer en discrepancia fiscal.

Todavía queda por delante buena parte del ejercicio fiscal 2022, ya que la declaración se presentará en marzo/abril de 2023. Tienes tiempo para analizar bien tu última declaración, detectar áreas de oportunidad, aprender de lo que haya sucedido. Si tienes tus contribuciones bajo control, sigue así. Si es que todavía te estabas moviendo por mera inercia, es momento de reaccionar y de que tomes el mando de tu vida fiscal.

¡Hasta pronto!…

Tu tax coach, Rebeca Munguía. Contribuyendo a cambiar tu mindset tributario.

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