La crisis de la UABC

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  • La crisis de la UABC es la crisis de la educación laica, gratuita, obligatoria, crítica, democrática y popular en México

Mexicali-BC Enero 19 de 2011

-Raúl Ramírez Baena@Presidente de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, AC y ex Ombudsman de Baja California

La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia. II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios (…). Además: a) Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;

Artículo 3º. Constitucional

La crisis que vive hoy la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), que lleva ya dos meses sin que una politizada y polarizada Junta de Gobierno pueda designar al próximo Rector, refleja fielmente la crisis estructural por la que atraviesa la educación y el país.

Me explico: La crisis de la UABC es la crisis de la educación laica, gratuita, obligatoria, crítica, democrática y popular en México; es la crisis del humanismo, de la ciencia y la tecnología como patrimonio de la humanidad y como palancas del desarrollo nacional, así como de la identidad de una nación pluriétnica y pluricultural.

La educación, hoy, es la imposición de las corrientes conservadoras, positivistas y mercantilistas que utilizan a la enseñanza básica, media superior y superior como fábricas de mano de obra barata, acrítica y sumisa al servicio del aparato productivo, de un neoliberalismovoraz. Todo ello disfrazado de “modernización”, con su lenguaje de “inversión”, “excelencia”, “capital humano”, “calidad” y “competitividad”, para que se vayan acostumbrando al idioma de las empresas. No en vano están desapareciendo las carreras humanistas cuyos egresados prácticamente se mueren de hambre.

Si no, revisemos el contenido de los Planes de Estudio y la calidad de la enseñanza. En lo general, los egresados de las escuelas públicas de educación media superior y superior carecen de una sólida formación técnica, humana y ética-profesional. Saben leer y escribir pero no leen ni escriben, no conocen la filosofía, no ejercen la ética, no aprecian la estética y las bellas artes; no crean para sí, para la sociedad y sus comunidades; no conocen ni les interesa la historia nacional y mundial. Es el regreso del oscurantismo.

La crisis de la UABC representa, en su debida proporción, la crisis de civilización, el abandono de la universalidad y la pluralidad de las ideas; es la negación del acceso al conocimiento universal y al desarrollo integral de la persona. La universidad pública, en aras de defender el statu quo, se somete hoy a los intereses y directrices del Banco Mundial, la OCDE, los oligopolios, las iglesias y las corrientes ideológicas en que se soporta el sistema neoliberal, que antepone el capital y el mercado a la persona humana.

No se inculcan los valores cívicos, de solidaridad, de tolerancia y de paz, de respeto a las personas y su dignidad. En su lugar, los estudiantes son entrenados para el éxito individual como meta de vida, en el valor del dinero como símbolo de poder y de reconocimiento social. Es el principio de la corrupción, es la enseñanza del consumismo al servicio del mercado en lugar de la educación al servicio del ser humano como vía al desarrollo y para lograr una sociedad más justa, equitativa y democrática. Para los gobernantes, la “inversión privada” es lo mejor y lo más importante, y lo presumen, y si es extranjera, mejor, aunque exploten a los trabajadores. Hasta inauguran sus instalaciones.

La crisis de la UABC es el resultado del proceso gradual de privatización de la educación en todos sus niveles –muchas veces religiosa- haciendo añicos los principios de laicidad y gratuidad. No en vano y salvo la UNAM u otras que quizás omita, la excelencia académica se piensa está hoy en las universidades privadas. El egresado de la escuela pública puede quizá acceder a un “changarro”, a un puesto burocrático o a un empleo mal pagado en la IP. Los puestos de élite y de alta dirección están reservados para los extranjeros y los egresados de las universidades privadas. Los altos cargos públicos son cooptados hoy por los empresarios que imponen su ideología a las políticas públicas.

La crisis de la UABC representa fielmente la crisis del sistema político mexicano y de las instituciones del Estado. Es dejar a las escuelas y las universidades públicas en manos de una partidocracia en decadencia que decide por sus comunidades. Se vacuna al alumno contra el noble ejercicio de la política, no quieren saber nada de ella y de eso se trata. Es la forma de excluirlo del sufragio y del ejercicio de la democracia.

No es descabellado pensar que la crisis de la UABC empieza con el control partidista-sindical de la educación que ejerce la Profa. Elba Esther Gordillo, desde las entrañas mismas del sistema político mexicano. Son los métodos y formas del quehacer político de lo que tampoco se salvan las instituciones académicas: imponer, heredar el puesto, proteger al clan, negociar las posiciones, maniobrar, cubrir las cuotas de poder, etc. La versión bajacaliforniana del cacicazgo en la Universidad de Guadalajara (UdeG).

La crisis de la UABC no es ajena a la crisis económica, política, social y cultural; al bajo ingreso de los trabajadores, al desempleo, el subempleo, la inflación, la inseguridad, el crimen, la pobreza, la inmigración, el desamparo del campo, la pauperización de las colonias populares, la contaminación, la violencia familiar y de género y la discriminación. La universidad en México, con sus excepciones, está muy alejada de la sociedad y de sus comunidades, de sus problemas, demandas y necesidades. En cambio, está vinculada más que nunca a las empresas privadas y sus intereses.

Por último, como la crisis en la UABC ya rebasó el ámbito universitario, es la oportunidad de la comunidad universitaria y de la sociedad civil para iniciar un proceso de democratización de SU universidad y ponerla, como debe ser y para lo cual fue creada por sus fundadores, al servicio del pueblo. Se puede empezar por recuperar la gratuidad y ofrecer educación universitaria de calidad a todos los jóvenes aspirantes, que es un asunto de derecho a la educación. Aunque para ello haya que reformar su Ley Orgánica.

UABC
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