Horrible pesadilla, en donde Jaime Rodríguez Calderón-El Bronco-, era presidente de México

El autor es analista político

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Ciudad de México | Manuel Guerrero Ramos 


Después del debate presidencial, tuve una horrible pesadilla, vi a Jaime Rodríguez Calderón-El bronco-, recibir la constancia de mayoría de parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, lo vi posteriormente, recibiendo la Banda Presidencial e inmediatamente, enviar a la Cámara de Diputados, la iniciativa que mencionó en el primer debate presidencial y, particularmente, en el segmento corrupción e impunidad: “NECESITAMOS MOCHARLE LA MANO AL QUE ROBE EN EL SERVICIO PÚBLICO”, o sea, a partir del más modesto Policía Municipal, hasta el Presidente de la República, ya que todos los nombrados son servidores públicos; Desde el momento de presentar la iniciativa que había propuesto el nuevo presidente de México, se veía a una gran parte de líderes de partidos políticos, gobernantes, diputados, senadores, jueces y funcionarios públicos Federales, Estatales y Municipales, verdaderamente preocupados y escandalizados de que les fuesen a cortar las manos, incluso muchos reflexionaban que era tanto lo que le habían robado a la sociedad, que quizá no les alcanzarían manos y piernas para pagar minimamente sus robos y traiciones a una gran parte de la sociedad, a la que condenaron a una gran pobreza, mientras ellos y sus familias se enriquecían de tal forma, que sus descendientes podría ser muy ricos por varias generaciones.

La pesadilla continuaba y  vi que Diputados y Senadores, como si hubiesen sido contagiados de una honestidad temporal, que no les dejaba razonar el peligro que también ellos corrían. Como si fuesen zombis, aprobaron la iniciativa presidencial, así como los mecanismos e infraestructura para cortar las manos de quien robara en el desempeño del servicio público; Con todo respeto, algo parecido a lo que sucedió en los años de 1793 y 1794, durante el reinado del terror en Francia, donde se cortó la cabeza de miles de franceses.

En el sueño se veían muchas cárceles llenas de una aterrorizada clase política que había sido procesada por robarle a la nación -siendo servidores públicos- de diferentes maneras, incluso no sé porque, pero estaban todos los candidatos presidenciales; En esas cárceles se encontraban los que habían  cobrando salarios inmerecidos por dormirse en las sesiones de las Cámaras de Senadores y Diputados, los que de forma insensible habían recibido pensiones presidenciales ante la mirada impotente de una gran parte de la sociedad, carente incluso, de la esperanza de un mejor futuro,  los que aprovechándose del cargo habían dado contratos para obra pública a cambio de grandes sumas de dinero o también, a través de prestanombres, eran accionistas de las empresas beneficiadas, los que desde posiciones de poder desviaron cientos o miles de millones de pesos para comprar el voto de las gentes más pobres y necesitadas, los que a través de dictar sentencias a modo, lavaron grandes actos de corrupción de la clase política y les dieron la bendición de la impunidad. Eran tantos los diferentes modos en que la clase política había robado en el desempeño de sus funciones, que se podrían escribir varios libros, sobre técnicas de robar en el ejercicio del servicio público.

En la pesadilla también vi, que por producto de los interrogatorios a la clase política, está, delató a una clase empresarial corrupta, que había recibido de forma irregular grandes contratos de obras públicas, por lo que también, había robado a la nación, con la complicidad de los malos servidores públicos; finalmente, el Estado tuvo que contratar a cientos de verdugos para cortar miles y miles de manos por todo el país, de servidores públicos y malos empresarios que habían robado a la nación de diferentes formas.
En una parte del sueño vi que la iniciativa del Jaime Rodríguez Calderón-El bronco-, había dejado un país lleno de miles de funcionarios públicos, legisladores, jueces y gobernantes  sin manos, casi la totalidad de la clase política. Pero, todavía, inmensamente ricos, porque la iniciativa solo les corto las manos, pero no les quito lo que se habían robado y, con esa fortuna, se compraron las mejores prótesis y siguieron disfrutando de todo lo que se habían robado como servidores públicos.  Finalmente, el suscrito despertó de esa pesadilla, que de haber sido realidad, hubiese dejado sin manos a gran parte de la clase política impune y corrupta, que estamos padeciendo actualmente los mexicanos.

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