El debate político en México

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  • Hablemos de democracia
  • El debate político de cara a la elección de 2012

México-DF Mayo 3 de 2012

-IFE@Karla B. De la Cruz Hermida-

Actualmente, uno de los principales indicadores sobre el despunte de una campaña presidencial es el momento en que el candidato tiene la oportunidad de enfrentarse a dos escenarios. El primero de ellos, ante su electorado, cuya atención trata de lograr para la obtención del voto; y, el otro, ante el adversario político. Ambos escenarios convergen durante un debate político televisado. Históricamente, tales debates han servido para formalizar la competencia política entre partidos y estructurarla de manera que obligue a los participantes a revelar las posiciones partidistas sobre los diversos tópicos que se planteen. Desde el punto de vista democrático, los debates políticos televisados son espacios idóneos para comunicar propuestas concretas, en una réplica y contrarréplica de ideas y posiciones partidarias.

El primer debate presidencial que se transmitió por televisión ocurrió en los Estados Unidos, el 26 de septiembre de 1960, entre el senador demócrata John F. Kennedy y el vicepresidente Richard Nixon, del Partido Republicano. Para definir el formato y la mecánica de los debates, se celebraron reuniones previas entre los partidos políticos y las televisoras. Incluso se hicieron cambios en la legislación para que los debates pudieran llevarse a cabo. Al regionalizar el tópico de los debates políticos, encontramos que respecto de países democráticos consolidados como: Estados Unidos, Francia o Alemania, México tiene escasa experiencia en debates presidenciales.

Hasta la fecha, en México se han efectuado seis debates: dos en 1994, dos en 2000 y dos en 2006. A raíz de la reforma electoral de 2008, el artículo 70 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) estatuye la obligación a cargo del Instituto Federal Electoral de coordinar dos debates entre candidatos a la Presidencia de la República. Para la elección de 2012, el Consejo General del IFE conformó la Comisión de Debates Políticos, que será la encargada de analizar los vértices temáticos, así como tiempos y formatos para la realización de los debates televisivos programados en los meses de mayo y junio.

Sin duda, los debates son un elemento importante para la difusión y confrontación de las ideas y los programas de candidatas y candidatos, coaliciones y partidos políticos, por lo que resultan relevantes y necesarios dentro del proceso electoral como ejercicios de comunicación política en una sociedad democrática. El éxito de un debate televisado radica sustancialmente en que las propuestas que manifieste cada uno de los actores políticos sean claras y dejen a un lado las diatribas y las acusaciones ante sus adversarios políticos, ya que, si bien estas otorgan rating a las televisoras, no aportan para la constitución de una opinión informada que apoye el criterio de decisión del electorado. Además, los medios de comunicación, como representantes de la sociedad y mediadores del sistema político, juegan un papel fundamental. Citando a Kraus y Davis(1), el debate puede ser concebido como oportunidad de aprendizaje para el electorado, de manera que tenga elementos de juicio para tomar decisiones en el contexto de un sistema democrático formado por electores responsables.

En este sentido, el Dr. Martín Echeverría en «Debates presidenciales y democracia en México. Desempeño de los candidatos en los debates presidenciales de 2006» señala que los debates han incorporado los rasgos de una campaña mediática: superficialidad del mensaje político, negatividad y confrontación como estrategias centrales (negamercadotecnia). De esta manera, los debates por si solos no son capaces de transformar a las personas en votantes modelo, pero sí pueden cerrar la brecha de conocimiento en nuestra sociedad, al trabajar conjuntamente con el desarrollo de otras instituciones políticas.

A partir de la reforma electoral de 2008, surge una nueva pauta en la organización de los debates políticos televisados que, sin duda, contribuirá al fortalecimiento democrático con propuestas claras y bien definidas para cada uno de los contendientes en la arena electoral. El debate político debe trascender a las diatribas y descalificaciones personales, ya que esta práctica no aporta ninguna información al electorado; por el contrario, produce hartazgo y poca esperanza a una opción política. En este sentido, a manera de conclusión, cabría hacer una ponderación sobre el contenido de los debates para concebir hasta qué punto o en qué medida contribuyen a crear una conciencia colectiva que se identifique con el ciudadano y lo concientice sobre la mejor oferta política.

(1)Sydney Kraus y Daniel Davis, «Political Debates

1 COMENTARIO

  1. No cabe duda que los Mexicanos somos tan estupidos que volvemos a creer en el PRI y el PAN, la culpa no la tienen los politicos sino los pendejos que votamos por ellos

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