Debates electorales, atrapados entre la inequidad y la modernidad liquida

A lo más hay diálogos bilaterales, pero no un debate.

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Ciudad de México | Rita Imelda Fernández – SemMéxico |

El día miércoles se desarrolló el debate chilango y el domingo el debate presidencial y en ambos casos vimos el cinismo de la derecha y de quienes defienden la violencia como lenguaje social pararse en un estrado y decir sí, aquí sigue la barbarie y no solo eso, además convocan a la regresión social a la exclusión de derechos yendo abiertamente contra la diversidad genérica y de familias, a limitar y en ese sentido, a criminalizar el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos.

Vimos un debate que le quedó mucho a deber a la ciudadanía que con agobio transita y vive un país sumido en violencia y corrupción. Vimos candidatas y candidatos desconectados de la sociedad mexicana profundamente lastimada por la violencia, de la tragedia que significa haber vivido o visto muy de cerca la violencia en grandes escalas como los asesinatos, feminicidios, secuestros, desaparición de personas, expulsión de sus lugares de residencia por violencia sistemática en sus lugares de origen.

En ambos debates vimos un formato acotado porque los marcos legislativos, las reglas no dichas y las normas escritas presentan a candidatos y candidatas en monólogos. Quién es puntero no se baja a debatir y quién va en segundo o tercer lugar golpea al puntero para robar simpatizantes. A lo más hay diálogos bilaterales, pero no un debate.

Este formato rígido que promueve el INE y sus homólogos locales están enfocados en dar a todos exactamente lo mismo, se olvidan que igualdad significa dar a cada quien lo que merece, no dar exactamente lo mismo. Acaso ustedes creen que merecen el mismo tiempo quienes ocupan su tiempo para descalificaciones personales que quienes hablan de propuestas específicas con diagnósticos y tratamientos razonables apoyados en una buena lógica del gasto de recursos materiales o humanos. Creen que merece el mismo tiempo aquellas personas que hablan desde la sinrazón y proponen mochar manos. Merece lo mismo quién llama a la discusión que quien pretende defenderse de 5 provocaciones diversas. Yo creo quienes moderan un debate entre 5 o más candidatos y candidatas podrían bajo un esquema más flexible dar a cada cual el tiempo que merece.

Eso fue lo que vimos el domingo los más 11.4 millones de personas mayores de 18 años, 40% de las personas que tuvieron prendida la televisión más las personas que vieron a través de redes sociales el debate, específicamente 2.3 millones de usuarios en Facebook, 850 mil en twitter y en Periscope y YouTube más de 188 mil personas. Eso fue lo que vimos en un momento histórico donde la violencia estructural nos ha rebasado, donde las soluciones se requerían para hace una década, donde las juventudes se involucran y pueden verificar casi en tiempo real los dichos por quienes se postulan a candidatos de elección popular, donde ya no queda más tiempo para actuar, vimos candidaturas tibias, candidaturas que se apegan al guión escrito por consultorías en marketing e imagen y se olvidan que se están postulando para conectar con las personas y resolver las problemáticas que miles enfrentamos día con día en nuestro país.

SEM/Rf

Rita Imelda Fernández
Twitter @RitaIFdz

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