El vuelo del águila

Pienso, luego escribo

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Pensar en el águila trae de inmediato a escena a uno de los animales más libres de la creación, con un plumaje impresionante,  las alas con mayor longitud que cualquier ave pudiera aspirar a tener.

Su pico, poderoso y  puntiagudo les permite capturar en menos de un segundo a su presa.

Las águilas han sido utilizadas por muchos pueblos como símbolo nacional y especialmente como símbolo imperial. Cuentan también con tarsos y garras poderosas. Y con su fuerza son capaces de alzar en vuelo con una presa de igual o mayor peso que ellas.

Muestran poderío, fuerza y belleza.

Había una vez una leyenda acerca de este majestuoso animal…

El águila cuenta con una larga vida,  puede llegar a vivir hasta 70 años.
Y no es tarea fácil, pues aquí surge lo interesante de la leyenda; ya que al cumplir sus 40 años sufrirá uno de los momentos más críticos y con mayor trascendencia en su vida.

Precisamente al cumplir 40, algo sucede con el águila. Un cambio especialente abrupto en la dinámica de su ser.  Primero,  sus afiladas garras se tornan frágiles, débiles y flexibles, por lo que no consigue aferrar a su presa.

Su pico fuerte y puntiagudo se curva, como especie de garfio, apuntando hacia su pecho.  Sus alas envejecidas, se tornan pesadas por sus gruesas y duras plumas, dificultando así la tarea mas sencilla para ella: «Volar».

Se torna en el fantasma de lo que llego a ser en plenitud.  Es como una especie de vejez anticipada tan vívida como la que enfrentará después.

Al llegar sus 40 años es cuando tendrá que tomar una decisión que la llevará a un gran desafío: Morir o enfrentar un doloroso proceso de RENOVACION que durará 150 extensos días.

Este proceso de renovación consiste en volar hacia lo más alto de una montaña y refugiarse en un nido, próximo a una pared rocosa, donde no necesite volar.

Entonces, cuando encuentra ese lugar, el águila comienza a golpear su pico contra la pared, hasta que consigue desgarrarlo y arrancárselo. Debe esperar al crecimiento de uno nuevo, con el que desprenderá una a una sus uñas, hasta eliminarlas por completo. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, tendrá que desplumar sus plumas viejas y esperar a que renazca su plumaje.

Cinco meses habrán pasado para esta completa renovación, cinco meses en los que el águila se las debió ingeniar para almacenar alimento y sobrevivir en increíble desventaja.

Cinco meses después de los cuales habrá renovado su naturaleza y podrá lanzarse al vacío en un  vuelo largo y sin temores.

Con sus extensas alas abiertas y espectacular plumaje de un marrón intenso… esta lista, lista para emprender el vuelo dejando atrás ese doloroso y solitario pasado de cinco meses. Saldrá victoriosa para emprender su famoso vuelo de renovación, lista para vivir la segunda parte de su existencia.

Y solo entonces el águila estará renovada para vivir treinta años más.

Y a los humanos, ¿Podrá ocurrirnos un proceso de renovación similar?

Este relato puede ser mitad mentira, mitad verdad, como sucede en las leyendas.

Sin embargo, existe algo que puede ocurrir a todo ser vivo que habite este mundo y es el proceso de Transformación.

A todos nos llega una especie de alto en el camino, un momento de reinventarnos, un punto de quiebre. Y estaremos frente a una enorme disyuntiva… O decidimos entrar en ese intenso proceso de transformación, dejando atrás las viejas uñas y plumas que ya no nos sirven para nada. O estaremos destinados a morir, alegoricamente en vida, con esa falta de ánimo y voluntad para reiniciar la lucha.

Tu decides si emprendes el vuelo hacia un renacimiento victorioso, en donde nadie pueda imitar tu propio vuelo.

Sitio web: loreureka

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