La industria farmacéutica y su responsabilidad social

"Entre Colores Patrios", columna de José Luis Ascolani, empresario y estratega en temas de administración pública.

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La Reforma a la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público (LAASP) que permite a las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal adquirir bienes o la prestación de servicios para la salud, con organismos internacionales, se encuentra en este mismo orden de ideas de control y régimen centralista. Este acuerdo permite la importación a México de medicamentos sin registro sanitario otorgado por la COFEPRIS, lo cual además de generar competencia desleal con la industria que cumple con las normas de fabricación en México, genera incertidumbre sobre la seguridad sanitaria de los productos registrados en otros países.

Durante años la Industria Farmacéutica Nacional, integrada por empresas con capital mayoritario nacional y otras con capital mayoritario extranjero, han realizado esfuerzos por abastecer de manera cada vez más eficiente las necesidades del mercado nacional. Además, han emprendido un esfuerzo importante por exportar productos farmacéuticos fabricados en México esto dentro de un proceso de más de 50 años de trabajo.

La estrategia del actual gobierno para las adquisiciones de medicamentos para el sector público, ha fallado; solo hay que ver los resultados de las compras consolidadas en donde la mayor parte de las claves quedan desiertas, así como los graves problemas de desabasto que se han tenido en los diferentes hospitales y entidades del sector salud, problemas que han causado la interrupción de tratamientos para niños y adultos con enfermedades graves. Hago especial ejemplo la deficiente entrega de material de protección personal para empleados del sector salud donde hemos vivido una pesadilla recibiendo materiales de baja calidad y sin abastecerse a tiempo a precios altísimos fuera de mercado, como consecuencia las protestas públicas de los médicos y enfermeras ha sido públicamente muy preocupante ya que se han visto afectados con desafortunados decesos por falta de protección.

Lo lamentable de esta situación es que con las acciones y medidas que está tomando la actual administración, no se van a resolver los problemas de abasto, tampoco se reducirán los costos de adquisición de los medicamentos y si se incrementará el riesgo sanitario al utilizar productos sin haber demostrado su eficacia y seguridad ante la autoridad sanitaria (COFEPRIS). Existen dos tipos de medicamentos en México y en el mundo, los genéricos que no están protegidos por patentes y que son producidos por una gran cantidad de fabricantes en los cuales existe amplia competencia que obliga a que los precios de estos productos sean competitivos. El otro tipo de medicamentos, son los que se encuentran protegidos por patentes y que son producidos por un solo fabricante o un número muy reducido que cuentan con las licencias de la empresa propietaria del producto patentado. Esta protección se aplica en México y en la mayor parte de los países en el mundo, por lo que la disponibilidad de estos productos es restringida y lo más lógico sería desarrollar estrategias de compra negociando directamente con las empresas propietarias de las tecnologías.

Estas acciones parecerían obedecer más a una estrategia de carácter político, que para resolver los problemas actuales de suministro y precio de los productos. En el sector salud, si bien es cierto que existen situaciones por corregir y limitaciones de recursos, nunca se había tenido la cantidad de problemas y la gravedad de estos, como durante la actual administración.

La realidad es que el sistema de adquisiciones propuesto por las autoridades ha fallado; una de las razones es que no se ha entendido la forma sobre cómo debe operar el suministro de medicamentos a las diferentes instituciones de salud y a los diferentes hospitales y clínicas. Los medicamentos son productos con costo relativamente alto y los hospitales y clínicas requieren de una gran cantidad y diversidad de medicamentos para poder atender las diferentes enfermedades, que deben tener disponibles en el momento en que se requieren. Un requisito fundamental para el adecuado manejo de los medicamentos es una adecuada planeación de las necesidades de cada medicamento en cada uno de los hospitales y clínicas. La adecuada planeación del abasto es fundamental para que los medicamentos se encuentren disponibles en el lugar y en el momento en que se requieren, al menor costo posible. Este principio tan simple, requiere una planeación sofisticada, de otra manera se tendrán faltantes de unos productos o excedentes de otros, ocasionando en ambos casos, costos adicionales que en muchos casos son superiores a los ahorros que se pudieran tener en la compra de algunos productos. Este es el caso de productos que caducan en algunos almacenes de algunas instituciones de salud.

Si bien en el pasado hubo casos de corrupción en las compras del Sector Público, se trataba de excepciones más que la regla. Sin embargo, a la actual administración le era más conveniente presentarlo como una corrupción generalizada, cuando no era el caso. Prueba de ello es que no se han denunciado ni sancionado a empresas ni a funcionarios que hayan incurrido en estas prácticas.

La industria farmacéutica en múltiples ocasiones ha manifestado a los responsables de la adquisición de medicamentos y productos farmacéuticos, su total disponibilidad para trabajar en conjunto con los funcionarios responsables de las adquisiciones y diseñar los mecanismos adecuados para tener un proceso de suministro eficiente y efectivo. Lamentablemente, escuchar las propuestas y trabajar en conjunto con el Sector Privado, no es una práctica del agrado de la actual administración. Prefieren desarrollar sus propios procedimientos a pesar de que no cuentan con las personas con la experiencia y el conocimiento especializado para llevar a cabo estas operaciones.

Si observamos el desenvolvimiento de la crisis COVID19 en México nos tiene de cabeza con los servicios de hospitalización para atender diversas patologías el cual prácticamente nos ha colapsado la atención obligando a designar diferentes centros hospitalarios de menor infraestructura disminuyendo como consecuencia la calidad de los servicios en todas las instituciones de salud pública del país provocado por el seguido incremento de la enfermedad y del número de fallecidos que superan los 52000 fallecidos hoy en dia. Ante grave problema sumemos el colapso de la industria farmacéutica mexicana al reducir su planta industrial instalada y la reducción de cientos de miles de empleos al importar el gobierno directamente medicamentos generando desabasto, calidad y precio en algunos casos principalmente de medicamentos de patentes.

Es momento de reflexión y diálogo de cambiar la actitudes centralistas por las de unidad y solidaridad por el bien de la nación “ Gobernantes y Gobernados trabajar juntos por el bien de su País” La industria farmacéutica tiene que sumarse a la tarea del gobierno de poner la medicina a la mano de los menos favorecidos y el gobierno escuchar a los empresarios para entender y coadyuvar a desarrollar su competitividad y buscar ambos de una manera responsable con su sociedad soluciones inteligentes y creativas.

La Solidaridad no es un acto de caridad, sino una ayuda mutua entre fuerzas que luchan por el mismo objetivo” Samora Machael

Lic. en Derecho con Maestría en Administración, egresado de la UVM y Maestría en Administración Pública, Empresario y exservidor público en áreas de Educación, Hacienda y Crédito Público, Economía y Seguridad Pública.

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