Entre “acarreos” e intereses personales continúa la disputa por el Campestre

La opinión de Janette De los Reyes - CiudadTijuana

0
31

Tras la declaratoria de expropiación del Club Campestre de Tijuana, se ha desatado una lluvia de críticas hacia el gobernador del Estado Jaime Bonilla, quien el pasado 13 de abril diera a conocer a través del periódico Oficial, el decreto donde se formaliza un hecho que desde hacía meses se venía venir.

Socios y empleados del club, familias que viven en los alrededores, figuras públicas de la ciudad, candidatos a diversos puestos en las próximas elecciones y personas que de manera anónima mencionaron ser “acarreadas” se dieron cita la mañana de para manifestarse bajo la premisa “El Campestre no se expropia”.

Un emotivo discurso se hizo escuchar desde el templete donde varias personas tomaron la palabra: “Están todo tipo de clases sociales defendiendo lo que es nuestro… y el que no respete al pueblo que se atenga a las consecuencias” sin embargo, la polémica en torno al exclusivo club, viene de la intención de que se convierta en un espacio público y accesible para toda la población.

El Campestre, ícono elitista de la ciudad se ha visto envuelto en disputas desde hace muchos años, sin embargo los notorios roces entre Jaime Bonilla y el alcalde con licencia Arturo González quien cumpliera como presidente del recito por una más de una década en diversas gestiones, parecen ser el factor detonante para que el edil estatal observara con lupa los movimientos de los socios y el desarrollo del lugar.

El sector empresarial ha dado a conocer el rechazo a la expropiación argumentando que la inversión privada se puede ver afectada en cualquier momento, alejando así a los inversionistas extranjeros y con ello afectando directamente a la industria maquiladora.

Muy bonito el lema, “El Campestre no se expropia, Tijuana no se expropia, los sueños no se expropian” sin embargo este “experimento socialista” (sí, así se refirieron a la expropiación durante la movilización de ayer) es el mero reflejo de que tanto el campo de golf como el resto de las instalaciones son un espacio inalcanzable para un gran sector de la población.

Lo cierto es que si así como los grupos de poder se reúnen para demandar que se defiendan los espacios donde se ven directamente afectados, también unieran esfuerzos para exigir la defensa de otros lugares para uso de la sociedad en general sería más probable que el resto de la población apoyara su causa de manera voluntaria y creara empatía ante la situación.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here