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Hank y los otros candidatos

En casi 15 días de campaña electoral para la gubernatura de Baja California se ha podido observar los principales rasgos de los candidatos más fuertes.

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En casi 15 días de campaña electoral para la gubernatura de Baja California se ha podido observar los principales rasgos de los candidatos más fuertes. Por las razones que voy a exponer enseguida, Jorge Hank es el que más destaca entre algunos estratos sociales y políticos, en contraste con Marina del Pilar, candidata de Morena, y de Lupita Jones, postulada por la alianza PAN-PRI-PRD.

Esto no significa que la contienda ya está decidida o que las preferencias ya estén completamente decantadas, sino que, simplemente, hasta ahora, en términos de campaña, los puntos favorecen más al empresario y político candidateado por el PES.

Desde mi punto de vista las razones pueden ser las siguientes. Primero, fue el propio Jaime Bonilla el que catapultó a Hank hacia una mejor posición al embestirlo críticamente desde la tribuna que utilizaba antes de la veda electoral. Las críticas de Bonilla obligaron a Hank Rhon a responder, facilitando su entrada a la contienda electoral y colocarse en la mira de la opinión pública. Algo que seguramente no tenía contemplado.

Segundo, las deserciones ocurridas en Morena de algunos de sus militantes como, por ejemplo, la senadora Alejandra León y otros más que deciden abiertamente renunciar a Morena y brindar su apoyo político a Jorge Hank. Que además no son casos aislados, sino que forman parte de las inconformidades y las grietas que se han generado al interior de Morena como producto de las imposiciones de candidatos, tanto de la dirigencia nacional como de parte de Bonilla.

En tercer lugar, el mayor despegue de Hank se debe a la poca relevancia que logra proyectar la candidatura de Marina del Pilar, no obstante ser la candidata del partido en el gobierno y de mostrar hasta ahora el mayor despliegue de propaganda en las calles, en la prensa y en casi todos los medios de comunicación que difunden amplia y consistentemente los actos de campaña de la candidata.

Sin embargo, Marina arrastra muchos lastres, como el de estar ligada al panismo (su esposo Carlos Torres fue expulsado del PAN por haber aprobado la Ley Bonilla); por haber impuesto a la candidata a la alcaldía de Mexicali en una acción poco transparente, pero de manera fundamental porque Marina es percibida en algunos sectores de la sociedad como una candidata “impuesta” por Mario Delgado. Es decir, no está ahí por sus propios méritos, sino por su cercanía al dirigente nacional de Morena.

Sin fuertes vínculos al interior de Morena local, sin un fogueo fuerte en la política grupal de ese partido, sin estar vinculada a ningún grupo más que a Bonilla y a Mario Delgado, la candidatura a gobernadora le queda muy grande a Marina. Se nota en su desenvolvimiento de la campaña, en la que sólo repite los clichés de la 4T, pero no logra construir un discurso propio, porque además no lo tiene. Es candidata porque está vinculada al poder, no por su trayectoria o por su papel en la política.

La cuarta razón del mejor posicionamiento de Hank consiste en que Lupita Jones, a su vez, no genera entusiasmo electoral o político, aunque probablemente sí despierta alguna simpatía en algunos grupos. Su candidatura ha sido errática en términos de presencia y discurso mediático. La razón principal de su debilidad electoral es que Lupita no está vinculada a ningún ente de poder, o mejor dicho, se le ve como ajena a todo y fuera del estado. Es candidata de una alianza pero no la representa ni expresa la esencia de esos partidos.

Su campaña está estancada y su lema de construir un “estado modelo” no inciden en el ánimo electoral, quizás también porque el ambiente está polarizado y las fuerzas encontradas y los mismos electores no buscan una “reconciliación”, ni un camino de unidad como propone Lupita, sino una salida entre dos alternativas. Si no toma partido y no se confronta, no va a salir de este estancamiento. Los errores no son de ella sino de la alianza, que la metió al baile.

En este contexto, resulta más claro que Hank se esté imponiendo en términos de alternativas. Hank, a diferencia de Marina y de Lupita Jones, sí representa un factor de poder, aunque el origen de su poder sea controversial o su misma conducta no se apegue a los cánones exigidos ahora. Por eso también Bonilla busca minarlo políticamente para que Marina tenga un camino más despejado.

La elección es, o siempre lo ha sido, una lucha de poder a poder. Hank está levantando al PES y hasta ahora, no obstante su débil formación, tiene los candidatos más competitivos a nivel municipal, lo que es una bofetada para los partidos más viejos que siguen atorados en las fórmulas más trilladas que se conocen.

La llamada “expropiación” del campestre por parte de Bonilla puede alertar y terminar de fortalecer una salida como la que, tranquilamente, está construyendo Hank. Ya veremos. Volveré sobre el tema.

*El autor es analista político.

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