Poesía, expresión lingüística de nuestra humanidad común

21 de marzo, Día Mundial de la Poesía

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Wole Soyinka, dramaturgo, poeta y Premio Nobel, lee un poema original escrito para niños en la reunión de alto nivel de la Asamblea General con motivo del trigésimo aniversario de la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño. Foto ONU/Mark Garten

¿Qué es poesía? Dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú. 
– Gustavo Adolfo Bécquer –

La poesía es una manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación. La poesía contribuye a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la forma en que usamos las palabras y nuestros modos de percibir e interpretar la realidad. Merced a sus asociaciones y metáforas y a su gramática singular, el lenguaje poético constituye sin duda otra faceta del diálogo entre las culturas.

La decisión de proclamar el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía fue aprobada por la UNESCO durante su 30º periodo de sesiones, que se celebró en París en 1999. De acuerdo con la decisión de la UNESCO, el principal objetivo de esta acción es apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y dar la oportunidad a las lenguas amenazadas de ser un vehículo de comunicación artística en sus respectivas comunidades.

Por otra parte, este Día tiene como propósito promover la enseñanza de la poesía; fomentar la tradición oral de los recitales de poéticos; apoyar a las pequeñas editoriales; crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmarse en su identidad; y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura.

Antecedentes

En el mundo contemporáneo hay necesidades insatisfechas en el terreno de la estética que pueden ser atendidas por la poesía si reconocemos su papel comunicativo y su gran valía como instrumento para despertar conciencias.

Existe desde hace veinte años un verdadero movimiento en pro de la poesía. Ahora hay más poetas y con ello, más actividades poéticas en los distintos Estados Miembros que cada vez son más apreciadas por el público.

Se trata de una necesidad social y un medio de interiorización que impulsa a los jóvenes en particular a volver a los orígenes, consiguiendo que el mundo exterior los atraiga irresistiblemente hacia un conocimiento más profundo. Este impulso social hacia el reconocimiento de los valores ancestrales es asimismo una vuelta a la tradición oral y la aceptación del habla como elemento socializador y estructurador de la persona.

Existe todavía una tendencia en los medios de comunicación social y el público en general a negarse a no valorar el papel del poeta. Sería útil actuar para librarse de esta imagen trasnochada, y conseguir que a la poesía se le reconozca el «derecho de ciudadanía» en la sociedad.