Multinacionales suizas bajo presión para romper sus lazos con Rusia

Las empresas suizas se distancian de Rusia tras los mortíferos ataques asestados a Ucrania y las sanciones económicas anunciadas posteriormente. Sin embargo, crece la presión para que corten por completo los lazos con Moscú y lo hagan público. | Autoría: Jessica Davis Plüss | Swissinfo

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Rusia es el 23º socio comercial de Suiza. Representa alrededor del 1% de las exportaciones suizas. Keystone / Yuri Kochetkov

El miércoles 2 de marzo, ABB se convirtió en el primer gigante industrial suizo en anunciar que suspendería sus negocios con Rusia, Ucrania y Bielorrusia. “Como resultado de las interrupciones en la cadena de suministro y otras actividades logísticas, ABB ha decidido detener temporalmente la recepción de nuevos pedidos y toda la actividad relacionada con operaciones dentro y fuera de Rusia, Ucrania y Bielorrusia”, expresó un portavoz de ABB a SWI swissinfo.ch vía correo electrónico.

El grupo suizo de ingeniería tiene dos sitios de producción en Rusia que representan entre 1 y 2% de la facturación anual del Grupo ABB. Los negocios en Ucrania y Bielorrusia son significativamente menores.

ABB es una de las muchas firmas helvéticas que enfrentan los efectos de la incertidumbre y la devastadora crisis humanitaria actuales, al tiempo que garantizan la seguridad de sus empleados en la zona en conflicto. Tras una oleada de sanciones destinadas a aislar económicamente a Rusia, varias empresas suizas anunciaron ya sus planes para frenar o reducir sus negocios en esta región.

MSC, la compañía de transporte marítimo y logística más importante del mundo, con sede en Ginebra, envió una notificación a sus clientesEnlace externo informando que a partir del 1 de marzo inició «una interrupción temporal en todas las reservaciones de transportes de carga hacia o desde Rusia, lo que implica también todas las áreas de acceso relacionadas, como el Báltico, el Mar Negro y el Extremo Oriente de Rusia”.  Por su parte, la empresa de logística suiza Kühne & Nagel anunció que suspendía indefinidamente todo cargamento de importaciones hacia Rusia, con excepción de los suministros médicos y humanitarios.

Los sectores más expuestos

No es claro aún el número de empresas suizas afectadas por las sanciones económicas internacionales. La Federación Empresarial Suiza (economiesuisse) confía en que las sanciones helvéticasEnlace externo -anunciadas el 28 de febrero- generen solo un impacto marginalEnlace externo en el sector exportador helvético.  El gobierno suizo decidió adoptar los mismos castigos que la UE, lo que incluye la congelación de activos de personas y empresas de origen ruso, el bloqueo de acceso a tecnologías críticas y la exclusión de los bancos rusos del SWIFT, la poderosa red de mensajería de alta seguridad usada por la banca global para realizar pagos internacionales.

Rusia es el 23° socio comercial más importante de Suiza, con un volumen comercial anual de 4 700 millones de francos suizos (5 100 millones de dólares). Actualmente, Rusia representa 1% de las exportaciones suizas y 0,4% de sus importaciones. Ucrania es un socio comercial más pequeño.

En junio del 2020, había al menos 200 empresas suizasEnlace externo en Rusia registradas ante el Swiss Business Hub y la Embajada de Suiza en Moscú. La mayor parte está concentrada en los sectores farmacéutico, de maquinaria, relojes y servicios.

Hay otro grupo de empresas suizas que se ha visto afectado indirectamente por las sanciones y su impacto en los mercados y en las cadenas de suministro.  Martin Hirzel, presidente de Swissmem, asociación que integra a las industrias suizas de la maquinaria, equipos y metales, expresó durante su conferencia de prensa anualEnlace externo, celebrada el pasado 28 de febrero, que las sanciones anunciadas operan como «una prohibición de facto para las exportaciones» y precisó que está a favor. Excluir a Rusia de la red de mensajería financiera global SWIFT implica que «un cliente potencial ruso ya no podrá pagar una compra o enviar un pago como anticipo porque las transferencias bancarias se vuelven imposibles». Hirzel estimó que estas medidas le costarán a su sector alrededor de 900 millones de francos suizos, que equivalen aproximadamente a las exportaciones anuales de las llamadas industrias MEM a esta zona.

Mario Ramò, jefe adjunto de relaciones internacionales de economiesuisse, expresó a SWI el 2 de marzo que “es improbable que las empresas solo ‘esperen’ a la introducción de sanciones”, en su opinión éstas ya tomaron acciones e identificaron claramente los riesgos de exposición que tienen en esta región.

El jueves 3 de marzo, Solway Investment GroupEnlace externo, con sede en Zug, un cantón conocido por su baja carga tributaria, anunció que abandona todos sus proyectos operativos y de inversión en Rusia. El grupo tiene un proyecto de extracción de oro en el Extremo Oriente ruso que se encuentra en la fase final de su ciclo de vida productiva, informó la oficina de prensa de la firma. Y antes operó diversos proyectos de minería y metalurgia en Rusia.

En Pobuzhsky, Ucrania, Solway es dueño además de la única productora de ferroníquel de este país, que es también la más grande de toda Europa. La guerra le ha obligado a solo 50% de su capacidad. En este sitio trabajan 1 690 personas. Los envíos de mineral que recibía Pobuzhsky provenientes de Indonesia y otros destinos, vía el puerto de Yuzhny, quedaron suspendidos desde el 28 de febrero y el ferroníquel ya no se está exportando debido a la guerra.

Otras empresas suizas activas en la región expresaron a SWI que les inquieta ante todo garantizar la seguridad y bienestar de sus empleados, y reiteraron que están cumpliendo con todas las sanciones internacionales, mientras monitorean la situación de cerca.

Continuidad en los negocios

La región en conflicto es particularmente importante para el sector farmacéutico suizo. El suministro y la entrega de medicamentos y diagnósticos quedaron exentos de sanciones y una portavoz de Roche confirmó a SWI que la compañía hace «todo lo posible para conservar sin alteraciones el suministro y las entregas dentro del alcance de sus posibilidades».

La portavoz añadió que la compañía “monitorea muy de cerca la evolución de la situación financiera y espera que ésta se estabilice para que los pacientes en Rusia puedan seguir recibiendo los medicamentos y diagnósticos críticos que necesitan”.

Una preocupación fundamental de las empresas farmacéuticas es cómo afectará la crisis a los ensayos clínicos activos en Ucrania y Rusia. “Nuestra prioridad es garantizar el acceso a los medicamentos a todos los pacientes inscritos en ensayos clínicos en Rusia o Ucrania», dijo. A nivel mundial, hay 251 medicamentos y aparatos que están en proceso de prueba como parte de ensayos clínicos que tienen al menos un sitio en Ucrania de investigación, según la base de datosEnlace externo de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) especializada en el tema. Del total, Roche es la firma con más ensayos en la zona con 26 en Ucrania y más de 50, en Rusia.

Una postura más determinante

Pero incluso con las sanciones en marcha, crece la presión para que las empresas adopten posturas individuales más determinantes frente a Rusia. Un número creciente de compañías se ha desprendido de activos significativos o ha abandonado por complete este país, como son los casos de BP, Shell y ExxonMobil.

En una carta abiertaEnlace externo, más de 400 líderes e inversores biotecnológicos pidieron a toda la industria biofarmacéutica que tome medidas “que dejen claro nuestro rechazo hacia las acciones de Rusia” e hicieron un llamado a la inmediata eliminación de compromisos relacionados con empresas y fondos rusos.

El derecho internacional establece que las empresas jamás deben “causar” o “contribuir a las violaciones y abusos de los derechos humanos». Y en la guerra rusa contra Ucrania, los negocios tienen la capacidad potencial de tomar parte o de evitar «una amplia gama de abusos graves contra los derechos humanos, así como a los crímenes de guerra», advirtió Tara Van Ho, profesora de negocios y derechos humanos de la Universidad de Essex.

El impacto que tenga cada empresa dependerá de «cuánto poder e independencia posea, de las medidas que tome para mitigar los daños y de cómo utilice su influencia para afectar las actividades de Rusia», refirió.

Los alcances, no obstante, serán difíciles de evaluar porque las estadísticas comerciales no revelan la escala total de los vínculos económicos entre las empresas suizas y Rusia. Por ejemplo, el multimillonario ruso Viktor Vekselberg, quien fue incluido en una lista de sanciones anunciada por Estados Unidos en 2018, sigue siendo un importante inversor en varias empresas suizas.

Otro sector en la mira es el de las materias primas. Suiza es un relevante centro de intercambio comercial para muchas materias primas rusas y ucranianas, y según reportes de la prensa, sería además una fuente clave de financiamientoEnlace externo para el estado ruso. Como informó SWI, las sanciones internacionales no se han dirigido específicamente a este sector, pero algunos grandes grupos suizos de la rama tienen participación en empresas y proyectos estatales rusos. Trafigura, por ejemplo, anunció el 2 de marzo que congelaba las inversiones en Rusia y que revisaría su participación en un importante proyecto petrolero ruso.

Un anuncio que atizó los llamados a fortalecer la supervisión y la rendición de cuentas en las materias primas. El 2 de marzo, la oenegé suiza Public Eye emitió un comunicadoEnlace externo en el que solicitó que haya una autoridad supervisora que garantice “una mayor transparencia y la ejecución de medidas de debida diligencia en el sector que, repetidamente, juega un rol en los conflictos armados y cuya operación es tan relevante como opaca”.

Exclusión financiera

El viernes 4 de marzo el Gobierno de Suiza anunció la activación de sus sanciones contra Rusia, incluida la prohibición de muchas exportaciones industriales y restricciones de amplio alcance en las actividades financieras. Abajo de esta caja informativa se encuentra la nota al respecto.

Autoría: Jessica Davis Plüss | Swissinfo

Fuente: https://www.swissinfo.ch

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