La desnutrición, el sobrepeso y la obesidad le cuestan caro a Guatemala

El país centroamericano pierde miles de millones de dólares al año por las consecuencias socioeconómicas de la malnutrición, que además afecta el desarrollo cognitivo de los niños, advierte un informe de las Naciones Unidas y varias entidades nacionales.

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Antnoia Benito Un grupo de mujeres Maya Poqomam en Guatemala.

Guatemala pierde unos 12.000 millones de dólares al año, el 16,3% de su PIB, por los impactos económicos, sociales y de salud relacionados con la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad, asegura un nuevo estudio del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El informe destaca que, en 2018, el costo en salud de la desnutrición y enfermedades relacionadas ascendió a más de 365 millones de dólares, representando el 45% del presupuesto total de 2018 del Ministerio de Salud Pública. Asimismo, el costo del sobrepeso, obesidad y enfermedades relacionadas alcanzó los 3500 millones de dólares y equivale a cuatro veces el presupuesto total de 2018 de esa entidad.

“La desnutrición, así como el sobrepeso y la obesidad son una gran carga para el Estado y la sociedad guatemalteca. Esta evidencia nos demuestra que no podemos seguir perdiendo recursos valiosos que podrían hacer una gran diferencia en desarrollo y prosperidad”, expresó Miguel Barreto, director regional del PMA.

Barreto aseguró que, para responder al desafío, el abordaje de la malnutrición en Guatemala debe ser una prioridad de todos, ya que de manera directa o indirecta afecta a todas las personas.

“En las últimas décadas, la doble carga de la malnutrición está afectando crecientemente a la población de América Latina y el Caribe, en particular a la población en situación de pobreza y vulnerabilidad”, informó la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, durante la presentación del estudio.

Agregó que se trata de un factor más de la desigualdad vigente en la región, cuyas repercusiones se han mostrado de manera importante con la crisis de la pandemia del COVID-19.

Bárcena hizo un llamado a los países “a invertir en políticas públicas que permitan avanzar hacia una recuperación de la crisis sobre los principios de la Agenda 2030”.

El peso sobre la inteligencia

El informe destaca que la llamada “doble carga de la malnutrición” también tiene un impacto negativo en el desarrollo intelectual de la población.

En 2018, más de 100.000 estudiantes repitieron grado y las estimaciones apuntan a que cerca del 45% de las causas están relacionadas con la desnutrición. Solo nueve de cada 100 niñas y niños con desnutrición logran terminar sus estudios primarios.

Se estima que el costo total por cada vez que un niño o adolescente repite grado es de cerca de 1000 dólares, de los cuales casi 700 son asumidos por el sistema educativo y 300 por la familia.

“Los próximos 25 a 30 años dependen de nuestras acciones actuales para acelerar la reducción de la malnutrición”, dijo la secretaria de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Guatemala, Maritza Méndez.

“Debemos actuar ahora para que la futura población activa esté conformada por personas saludables, una población que tenga una mejor calidad de vida junto a sus familias y comunidades”, agregó.