Fidel inicia emprendimiento avícola que beneficia a su comunidad en El Salvador

Fidel, un salvadoreño de 25 años, ha conseguido arrancar un negocio de avicultura en una de las zonas más áridas del Corredor Seco en El Salvador | Por Haydee Paguaga

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Aunque vive en una de las zonas más áridas del Corredor Seco en El Salvador, Fidel ha conseguido que la cría y venta de aves y huevos se hayan convertido en un ingreso importante para cubrir las necesidades básicas de su familia, entre ellas la alimentación.

Fidel (25) ya había emprendido otras iniciativas sin mucho éxito en su comunidad de San Francisco Gotera, departamento de Morazán. Su visión siempre fue iniciar un proyecto propio junto a su esposa Keiry para beneficio de su hija Montserrat (4) y su comunidad.

“Quiero enseñarle a mi hija a trabajar pues no es nada sencillo”, asegura Fidel. “Me gustaría que ella sea trabajadora y luchadora”.

El contexto rural

Y es que en Morazán nada es sencillo. La pobreza afecta al 41.2% de los hogares de este departamento, según la Encuesta de Hogares para Propósitos Múltiples, 2019. Morazán es uno de los cuatro departamentos con mayor riesgo nutricional y alta prevalencia de retardo en talla, de acuerdo con el IV Censo Nacional de Talla y I Censo Nacional de Peso.

Igualmente, la zona ha sido impactada por las erráticas condiciones climáticas, entre ellas un patrón de lluvias impredecible que resulta en una baja producción o la pérdida de cultivos, y comunidades aisladas con poco acceso a fuentes de agua.

Además de la pobreza, la desnutrición y la crisis climática, el desempleo también afecta a jóvenes como Fidel, especialmente en las zonas rurales. En 2017, solo el 16.6% de la población joven económicamente activa tuvo un empleo o sea menos de 2 de cada 10 salvadoreños jóvenes puede generar ingresos, de acuerdo con el Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador 2018 ¡SOY JOVEN! ¿Y ahora qué?

Mejorando la nutrición y la economía

Fue en ese difícil contexto rural que el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés), con financiamiento de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) entre 2019-2021, comenzó un proyecto de resiliencia que permitió a Fidel a emprender la crianza de aves de corral.

Fidel decidió hacerlo porque se dio cuenta que nadie en la comunidad proveía huevos frescos y carne de pollo. El lugar más cercano para comprarlos estaba a unos 15 minutos en transporte público.

El huevo es un alimento de alto valor nutritivo por su aporte de proteínas, hierro y vitaminas A y D. Por otro lado, la carne de pollo es una proteína de alta calidad, que contiene aminoácidos esenciales, minerales y vitaminas. Ambos son ideales para mejorar la nutrición de una familia.

Incubando sueños

Debido a la demanda de los productos, Fidel pidió un préstamo para comprar una incubadora y aumentar su producción. Luego vino la pandemia y sus ventas aumentaron.

“La gente casi no salía por la cuarentena, venían a comprarnos y esto generó ingresos”, aseguró Fidel. Hoy por hoy las gallinas producen unos 350 huevos al mes y ya Fidel comercializa pollitos por encargo.

Agente de cambio y de inspiración

Fidel motiva a autoridades, donantes y jóvenes cada vez que cuenta su historia durante su participación como expositor en ferias organizadas por el WFP alrededor del país.

Él asegura que está en el camino correcto para seguir cumpliendo sus sueños y los de su familia porque le gusta lo que hace, aunque no sea fácil. Keiry, la esposa de Fidel, juega un rol importante en el emprendimiento familiar y se turna con Fidel para limpiar la galera de las aves y alimentar a las gallinas ponedoras. Mientras Keiry hace esta labor, Fidel cuida a su hija Montserrat.

“Uno tiene que estar bien motivado y debe tener iniciativa para levantarse a las 4:30 de la madrugada para ordeñar y luego barrer los módulos de las gallinas”, dijo Fidel.

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