Erradicar las minas antipersonales, una tarea que no termina

A pesar del COVID-19, las Naciones Unidas continuaron su trabajo en 2020 para erradicar la amenaza de las minas terrestres y las municiones explosivas, y para 2021, la tarea va a requerir una mayor perseverancia aún mayor.

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UNMAS/Martine Perret En Sudán, la ONU continúa el trabajo de remoción de minas antipersonales.

En el marco del Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas, que se conmemora el 4 de abril, la erradicación de las minas antipersonales todavía es una tarea pendiente por terminar en el mundo.

“Mientras salimos de las penumbras de la pandemia, quiero elogiar a los hombres y mujeres que con firmeza se afianzaron a sus rutinas, y removieron y destruyeron cientos de miles de explosivos en 2020, desde minas terrestres hasta bombas sin detonar y artefactos explosivos improvisados. El trabajo continuó gracias a los individuos, organizaciones y gobiernos que se aferraron al mismo”, expresó Daniel Craig, defensor mundial de las Naciones Unidas para la Eliminación de las Minas y los Explosivos.

El año pasado, un nuevo suelo seguro se construyó en Camboya, Chile declaró su territorio libre de minas, y todos los Estados parte de la Convención sobre la Prohibición de Minas han declarado su intención de despejar sus territorios de minas antipersonales hacia el fin de esta década.

“Pero hay una nueva amenaza. El mes pasado se celebró el décimo aniversario de la guerra en Siria, un conflicto que ha dejado cientos de miles de muertes, millones de personas desplazadas y cientos de toneladas nuevas de contaminación de explosivos. La lucha debe cesar. Se necesita iniciar la remoción en serio y a escala”, explicó Craig.

El famoso actor y experto en la materia resaltó que, además, todavía hay artefactos de hace décadas sin removerse, por ejemplo, la guerra de Vietnam terminó oficialmente hace más de 45 años, pero las minas terrestres y la contaminación de explosivos aún polucionan grandes extensiones de territorio.

“Una mina terrestre puede destrozar una comunidad entera: matar a un padre, una madre, y con demasiada frecuencia a un niño. La visión que debemos procurar conseguir es un mundo donde los individuos y comunidades vivan en hogares seguros, sobre un suelo seguro, en ambientes seguros. Donde los derechos humanos, el derecho a la vida, la libertad, la seguridad personal y las necesidades básicas estén satisfechas y nadie se quede atrás, incluyendo los sobrevivientes de accidentes por artefactos explosivos, aquellos lastimados y discapacitados, quienes deben ser integrados completamente como miembros igualitarios de sus sociedades”

Es necesario un mayor compromiso

“Más de 160 estados son parte de la Convención de Prohibición de Minas Antipersonales. Hago un llamamiento a aquellos que aún no se han adherido a la Convención a que lo hagan sin demora”, expresó el Secretario General en su mensaje oficial para el Día.

António Guterres recordó que las minas terrestres, los restos explosivos de guerra y los artefactos explosivos improvisados afectan de manera desproporcionada a los vulnerables, los desplazados por la fuerza, los desposeídos y los niños. Impiden soluciones pacíficas, obstaculizan las respuestas humanitarias y son un obstáculo para el desarrollo sostenible e inclusivo.

“Desafortunadamente, a veces progresamos en la remoción de minas solo para ver cómo se deshacen los esfuerzos. Pero no podemos contentarnos simplemente con la promoción y la campaña para crear conciencia sobre los peligros que plantean las minas terrestres. La Carta de las Naciones Unidas nos llama a completar el trabajo: inspeccionar, limpiar y destruir estos dispositivos mortales”, aseguró el titular de la ONU.

Para Guterres, esta debería ser la última década en la que el mundo debe dedicarse a esa tarea.

Este 2021, las Naciones Unidas se asegurarán de que se avance hacia un mundo libre de la amenaza de las minas terrestres y las explosiones controladas de municiones.

La ONU promueve la universalización de los marcos jurídicos existentes y alienta a los Estados miembros a que amplíen esos regímenes y elaboren nuevos instrumentos internacionales para proteger a los civiles de los flagelos de las minas terrestres y los restos explosivos de guerra. Las Naciones Unidas realizan esta labor en colaboración con los Estados interesados, la sociedad civil y las organizaciones internacionales que realizan actividades relativas a las minas.