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Desnutrición en Yemen pone en peligro la vida de 400,000 niños

La situación de las mujeres embarazadas y lactantes no es mucho mejor

UNICEF/Ahmed Haleem Un bebé de tres meses recibe tratamiento por desnutrición aguda severa en el Hospital Al-Sabeen, apoyado por UNICEF, en Sana'a, Yemen.

Cuatro organismos de las Naciones Unidas advirtieron este viernes 12 de febrero que más de dos millones de niños menores de cinco años serán víctimas de desnutrición aguda durante este año. Entre ellos, unos 400.000 sufrirán desnutrición aguda grave y pueden llegar a morir en caso de que no reciban tratamiento urgente.

Las cifras provienen de un informe sobre desnutrición elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, UNICEF (el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), el Programa Mundial de Alimentos, la Organización Mundial de la Salud y sus socios.

El estudio concluye que desde 2020 ambas formas de desnutrición entre los menores de cinco años aumentaron un 16% y un 22% respectivamente, los niveles más altos registrados desde que se produjo una escalada en el conflicto del país árabe.

La situación de las mujeres embarazadas y lactantes no es mucho mejor

Entre las principales consecuencias para la salud de los menores, la desnutrición provoca daños en su desarrollo físico y cognitivo, principalmente durante los dos primeros años de vida. Es en gran medida irreversible y perpetúa la enfermedad, la pobreza y la desigualdad.

La mejor manera de prevenirla es mediante una buena salud materna, una situación que está lejos de producirse en Yemen donde 1,2 millones de mujeres embarazadas o lactantes padecerán desnutrición aguda durante este año.

La conjunción de factores negativos en el país árabe con un conflicto de larga duración, el declive económico del país, la pandemia de COVID-19 y la falta de financiación para la respuesta humanitaria coloca a las comunidades al borde del abismo y no hace más que aumentar los niveles de inseguridad alimentaria.

Muchas familias se ven obligadas a reducir la cantidad o la calidad de los alimentos que consumen y, en algunos casos, ambas cosas a la vez.

El aumento de la desnutrición aguda ha ido creciendo con cada año de conflicto y durante 2020 se produjo un deterioro significativo debido a las elevadas cifras de enfermos con diarrea, infecciones de las vías respiratorias, cólera y el aumento de las tasas de inseguridad alimentaria.

Las provincias más afectadas son Adén, Al Dhale, Hajjah, Hodeida, Lahj, Taiz y la ciudad de Sana’a, a las que corresponde más de la mitad de los casos de desnutrición aguda previstos para 2021.

La respuesta humanitaria internacional no cubre todas las necesidades

Yemen tiene actualmente altos índices de enfermedades transmisibles, acceso limitado a la inmunización sistemática y a los servicios de salud para niños y familias, malas prácticas para bebés y niños y servicios insuficientes de saneamiento e higiene.

La grave situación a la que se enfrentan tanto los niños más pequeños como las madres de Yemen implica que cualquier interrupción de la asistencia humanitaria -en salud o agua, en saneamiento e higiene, pasando por la nutrición, la asistencia alimentaria y el apoyo a los medios de subsistencia- puede provocar un deterioro en su condición nutricional.

A esta sombría situación hay que añadirle la falta de financiación para ayuda humanitaria. En 2020, el plan de respuesta humanitaria solo recibió 1900 millones de los 3400 millones solicitados.

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