Ciclismo y caminata, sanas alternativas al transporte público durante la pandemia

Existe la necesidad de proporcionar movilidad segura y comenzar a planificar la movilidad sostenible del mañana, aprendiendo de la experiencia obtenida de la pandemia

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El transporte público puede propagar el COVID-19 debido al confinamiento de una gran cantidad de personas en un espacio con ventilación limitada. Asimismo, el riesgo aumenta con la prevalencia de superficies comunes que son tocadas por los pasajeros como máquinas expendedoras de boletos y pasamanos.

Se debe promover el ciclismo y los desplazamientos a pie como una alternativa al transporte público para reducir el riesgo de propagación del virus y mejorar la salud en general. Las ciudades pueden priorizar a peatones y ciclistas en ciertas carreteras haciéndolas más seguras.

Los gobiernos deben coordinarse con los operadores de transporte público (tanto formales como informales) para monitorear y regular el transporte público con el objeto de garantizar altos estándares de limpieza y buena higiene. Los operadores deben asegurarse de que todas las superficies interiores, incluidos los postes, los pasamanos, los asientos, el volante y todas las partes que las personas tocan, estén completamente limpias después de cada viaje.

Los vehículos deben llevar cantidades suficientes de desinfectante para manos para el uso de los pasajeros y la tripulación, quienes también deben usar máscaras. Debe haber una distancia física entre los usuarios, lo que se puede lograr imponiendo limitaciones en el número de viajeros o escalonando las horas de trabajo de diferentes empresas para evitar el aumento del tráfico de pasajeros que generalmente se observa en determinadas horas de la mañana y la tarde.

Los operadores deben promover pagos sin efectivo por boletos o suspender temporalmente las tarifas. En los autobuses, prohibir el abordaje en la puerta delantera puede reducir el contacto con los conductores que pueden protegerse con protectores de plexiglás.

Los conductores de transporte público, los chóferes y los limpiadores deben practicar una buena higiene de manos y respetar el protocolo establecido al toser o estornudar. Todos los conductores y miembros de la tripulación deben ser revisados ​​en las estaciones antes de comenzar a trabajar para detectar signos visibles de la enfermedad, especialmente fiebre, y asegurarse de lavarse las manos antes de comenzar a trabajar.

Se debe alentar la localización de pasajeros en transporte público a través de la innovación tecnológica. TraceTogether es una aplicación en Singapur que mantiene un archivo de todos los registros de los viajes realizados por los pasajeros.

El transporte público puede ser un medio eficaz para comunicar mensajes de salud e higiene al público en general a través de carteles y otros materiales publicitarios.

En los países en vías de en desarrollo, el transporte público a menudo consiste en un sector informal de conductores autónomos de automóviles compartidos, motocicletas y minibuses que ahora sufren falta de negocios y requieren apoyo de ingresos, seguro médico y equipo de seguridad. Los gobiernos deberían considerar el apoyo financiero o un estímulo para los sectores de transporte público formal e informal para compensar la pérdida de ingresos.

Con los vehículos de transporte público infrautilizados, se pueden probar nuevas ideas, como el servicio de tránsito bajo demanda para llevar al personal esencial al trabajo o utilizar vehículos como un medio para distribuir suministros esenciales en las ciudades.

Existe la necesidad de proporcionar movilidad segura y comenzar a planificar la movilidad sostenible del mañana, aprendiendo de la experiencia obtenida de la pandemia, incluso sobre cómo el trabajo remoto puede reemplazar los desplazamientos diarios y cómo la distribución de servicios esenciales en la ciudad puede tener un acceso más fácil.