Una pandemia siempre amplifica las desigualdades entre mujeres y hombres

Los planes de respuesta al coronavirus deben incluir el impacto de la pandemia en las mujeres

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© UNICEF/Frank Dejongh Una mujer y su hija utilizan mascarillas para protegerse del coronavirus.

“El COVID-19 podría revertir los limitados logros en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres”, advierte el Secretario General, quien urge a los Gobiernos a colocar a mujeres y niñas en el centro de los esfuerzos de recuperación, empezando por reconocerlas como líderes y dándoles representación equitativa y poder de decisión.

Una pandemia siempre amplifica las desigualdades existentes y, más aún, las agudiza para quienes las padecen porque serán estas personas o colectivos los más golpeados y, generalmente, los más excluidos en los esfuerzos de recuperación, afirma un informe del Secretario General de las Naciones Unidas sobre el impacto de la crisis del COVID-19 en las mujeres.

António Guterres presentó este jueves el documento, que alerta sobre la exacerbación de las inequidades sanitarias, económicas y de seguridad y protección social que de por sí sufren las mujeres y las niñas por el sólo hecho de pertenecer al género femenino.

Además, el estudio plantea una política de recuperación de la pandemia que incluya a las mujeres en el corazón de los planes nacionales: “Poner a las mujeres y las niñas en el centro de las economías dará mejores y más duraderos resultados para todos, apoyará una recuperación más rápida y nos reencausará en el camino hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles.”

El informe asevera que los impactos económicos serán más graves para las mujeres y niñas, quienes generalmente ganan menos dinero, ahorran menos y tienen trabajos inseguros o viven al borde de la pobreza.

También destaca que si bien las cifras muestran que son más los hombres que mueren a causa del coronavirus, la salud de las mujeres es más afectada debido a la reasignación de recursos y prioridades, que merman los servicios de salud sexual y reproductiva. 

Aumento del trabajo no remunerado 

Añade que el trabajo no remunerado ha aumentado porque los niños no están yendo a la escuela, los ancianos requieren más cuidados y muchos enfermos se quedan en casa debido a la saturación de los hospitales.

Guterres agregó que esta realidad es peor aún en los escenarios de conflicto o donde la cohesión del tejido social se encuentra de por sí socavado y la capacidad de las instituciones y los servicios es limitada.

 “La pandemia del coronavirus y sus impactos socioeconómicos han dado lugar a una crisis mundial sin paralelo en la historia de la ONU que requiere una respuesta de la sociedad en su conjunto para estar a la altura de la escala y complejidad del problema. Pero esta respuesta, tanto a nivel nacional como internacional, será débil si no ataca las desigualdades que nos han hecho más vulnerables a los impactos de esta crisis. La otra opción es simplemente repetir las políticas pasadas y desaprovechar la ocasión de reconstruir las sociedades para que sean más incluyentes, igualitarias y resilientes”, subraya el informe.

Situación actual 

Los datos demuestran que actualmente, cerca del 60% de las mujeres del mundo trabaja en la economía informal, gana menos, ahorra menos y está en mayor riesgo de caer en la pobreza. A esto se suma que el cierre de negocios ha dejado a millones de mujeres sin trabajo.

Por si fuera poco, la pandemia ha incrementado enormemente la violencia contra las mujeres. Según datos de la ONU, una de cada cinco mujeres fue víctima de violencia en el último año y muchas de ellas ahora están atrapadas en sus casas con sus verdugos. Los servicios de asistencia para estos casos están sobrepasados y, además, están experimentando recortes y restricciones en sus presupuestos.

Guterres se refirió, en este contexto, a su llamamiento de esta semana a todos los Gobiernos a tomar medidas urgentes para proteger a las mujeres de la violencia doméstica y a ampliar sus recursos para ese propósito.

Medidas concretas 

En opinión del Secretario General, los planes de respuesta al COVID-19, al igual que todos los paquetes y recursos para la recuperación, deben abordar el impacto de género de la pandemia.

Explicó que eso implica tres cosas:

  • Incluir a las mujeres y a las organizaciones de mujeres en el centro de la respuesta.
  • Transformar las inequidades del trabajo no remunerado de las personas que cuidan a enfermos o ancianos para que formen parte de una economía que funcione para todos.
  • Diseñar planes socioeconómicos con un foco en las vidas de las mujeres y las niñas.

Guterres expresó preocupación porque esta crisis puede dejar fuera de la escuela para siempre a muchas adolescentes.

Recomendó, por otra parte, medidas concretas para proteger y estimular la economía, como podrían ser transferencias de efectivo y créditos a las mujeres. “Las redes de protección social deben expandirse. El trabajo no remunerado debe reconocerse y valorarse como una contribución vital para la economía”, insistió.

Reiteró que la igualdad de género y los derechos de las mujeres son esenciales “para salir juntos de esta pandemia, para tener una recuperación más rápida y para construir un mejor futuro para todos”.

Urjo a los Gobiernos a colocar a las mujeres y las niñas en el centro de los esfuerzos para recuperarse del COVID-19. Y eso empieza con tener líderes mujeres, con representación igualitaria y con poder de decisión”, concluyó el Secretario General.

Respuesta al llamamiento contra la violencia de género 

El día de ayer, 124 países más la Unión Europea, enviaron una carta al Secretario General en la que manifiestan su compromiso con la prevención y el combate a la violencia de género como parte de esencial de la respuesta al COVID-19.

“Más que nunca, necesitamos tolerancia cero para la violencia doméstica. Nos comprometemos a prevenir y rectificar la violencia doméstica como parte de nuestras respuestas nacionales y globales, incluyendo garantizar que haya información disponible y que los servicios sean seguros y accesibles”, detallaron los signatarios de la misiva.

Reconocieron también el trabajo de las mujeres frente a la emergencia sanitaria.

“Las mujeres no sólo son víctimas. Desempeñan un papel crucial en la respuesta al COVID-19. Cerca del 70% del personal de salud en la línea de combate, así como en el área de trabajo social son mujeres. Las mujeres también cargan con una parte desproporcionada del trabajo no remunerado de cuidados de personas y son actores críticos del desarrollo sostenible en todos los países.”

Los firmantes asumieron el compromiso de incluir a las mujeres en todas las decisiones para la respuesta y recuperación de la pandemia.

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