Migrantes tienen derecho igualitario a la vacuna contra el COVID-19

Personas migrantes deben tener un papel central en la recuperación del COVID-19

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© Rehabilitarte/Albanis Oliva Una coordinadora de una ONG local ayuda a poblaciones en Venezuela en medio de la pandemia de COVID-19.

La ONU conmemoró el 18 de diciembre el Día Internacional del Migrante enfatizando la contribución esencial de estas personas en todos los rincones del mundo y aseverando que tienen un papel crucial en la recuperación de la pandemia del coronavirus.

En su mensaje para la ocasión, el Secretario General de las Naciones Unidas dijo que en el marco de la emergencia del COVID-19, las sociedades han hecho conciencia de lo mucho que dependen de los migrantes, “que con demasiada frecuencia son invisibles en nuestras comunidades”.

“Los migrantes han tenido una función destacada en la primera línea de respuesta a la crisis, ya sea cuidando a enfermos y ancianos o asegurando el suministro de alimentos durante los confinamientos, lo que pone de relieve su gran contribución a las sociedades de todo el mundo”, dijo António Guterres.

El líder de la ONU se refirió al 2020 como un año en el que millones de personas han sufrido el dolor de estar separados de amigos y familiares, la incertidumbre del empleo y la necesidad de adaptarse a condiciones de vida nuevas y desconocidas.

“Estas son las emociones que sienten los migrantes cada día en todo el mundo”, sostuvo apelando a la empatía y a una inclusión garantizada de estas personas en la respuesta y recuperación de la pandemia, particularmente en los programas de salud y vacunación, sea cual fuere su situación legal.

“Los migrantes son una parte integral de nuestras sociedades y deben desempeñar también un papel central en nuestra recuperación”, recalcó.

No a la xenofobia

Guterres instó a rechazar a toda costa la xenofobia y el discurso de odio y exhortó a aprovechar el proceso de recuperación para aplicar el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, una hoja de ruta que busca el empoderamiento de los migrantes para que impulsen tanto a sus países de origen como a los de acogida y para construir sociedades más inclusivas y resilientes.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se sumó al Secretario General para enfatizar la aportación de los migrantes a los países donde viven, recordando que tienen una gran presencia en el campo de los servicios sanitario.

Gran presencia en la arena sanitaria

“Muchos de los trabajadores de salud en el mundo son migrantes, especialmente mujeres migrantes, que constituyen el 70% del personal de sanidad”, apuntó el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, citando como ejemplo que fueron unos migrantes turcos los que fundaron en Alemania la farmacéutica que desarrolló la primera vacuna aprobada contra el COVID-19 y fue una enfermera filipina quien aplicó la primera dosis a una persona en el Reino Unido.

En su rueda de prensa bisemanal sobre el COVID-19, Tedros se refirió a una encuesta entre 30.000 migrantes y refugiados en casi todos los Estados miembros de la OMS que reveló que el 35% de los participantes infectados con el coronavirus que no buscaron atención médica no lo hicieron por motivos financieros, mientras que el 22% no acudieron al doctor por temor a ser deportados.

“El acceso a la salud no debe estar vinculado a la situación legal”, puntualizó.

Tedros afirmó que invertir en la salud de los migrantes no sólo es lo correcto sino que acarrea beneficios de cohesión social y desarrollo económico a largo plazo, mientras que su exclusión cuesta mucho.

La salud para todos significa para todos

“Instamos a todos los países a eliminar las barreras financieras y de otro tipo para la atención de los migrantes, como parte de su camino hacia la cobertura sanitaria universal. Salud para todos significa todos, incluidos los migrantes”, acotó y aseveró que la OMS seguirá trabajando con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y con otros socios para asistir a los países en la mejora de la atención sanitaria a los migrantes durante y después de la pandemia.

Presente en la conferencia de prensa de Tedros estuvo también el director general de la OIM, António Vitorino, quien unió su voz a la exhortación de no dejar a los migrantes fuera de las estrategias de combate al COVID-19.

Explicó que la mayoría de las personas que salen de su país viven en naciones de renta baja o media lo que, en general, presiona a los sistemas de salud de por sí débiles que tienen dificultades para atender a su propia población. Pero eso no debe dar lugar a que se les margine de esos servicios, dijo.

“El derecho a la salud es un derecho humano, es un derecho humano de los migrantes también”, argumentó.

Sin embargo, hay una serie de barreras para que puedan acceder a la atención sanitaria, entre ellas el requisito de algunos países de tener una situación migratoria regular. Esta condición deja desamparados a muchos migrantes irregulares o que no pueden regresar a su país -cuya cifra llegaría a 3000 millones en el mundo-, así como a los que se encuentran detenidos.

Es intolerable que aunque se les excluya, los migrantes estén en la primera línea de respuesta a la pandemia arriesgándose en pro del bienestar de todos no sólo en el sector de la salud sino en todos los rubros esenciales como el de transporte, el alimentario, el minorista, el de investigación, el de cuidados y muchos más”, deploró Vitorino.

Acceso justo e igualitario a la vacuna

Afortunadamente, añadió, muchos países han entendido la importancia de la cobertura de salud universal y desde antes de la pandemia un 43% ya cubría a todos los migrantes independientemente de su situación legal.

“Y este año, durante la pandemia, varios países anfitriones han implementado políticas temporales que relajan los requerimientos de acceso de los migrantes a la atención sanitaria”, abundó.

Vitorino sostuvo, no obstante que esto no es suficiente y que será fundamental construir una confianza mutua entre los migrantes y los servicios de salud, sobre todo ahora, en el contexto de la emergencia.

Finalmente, pugnó por asegurar que esas comunidades tengan un acceso justo e igualitario a las inmunizaciones y conminó a los gobiernos “a contar e incluir a todos los migrantes que vivan en sus territorios en sus planes nacionales de vacunación sin importar su condición legal”.

Según la OIM, hasta 2019 había 271 millones de migrantes en el mundo. Estas personas contribuyen enormemente a las economías de los países en los que están trabajando y, por medio de las remesas, apoyan a millones de personas más en sus naciones de origen.

La jornada internacional

La Asamblea General de la ONU instituyó el Día Internacional del Migrante en diciembre del 2000 con la intención de promover el respeto pleno de los derechos humanos y libertades fundamentales de todos los migrantes.

Al establecer la celebración de la jornada cada 18 de diciembre, la ONU reconoció que a lo largo de la historia humana, la migración ha sido una expresión valiente de las determinación individual de superar la adversidad y buscar una vida mejor.

Del mismo modo, resaltó la contribución de los migrantes al desarrollo de comunidades más fuertes y resilientes.

Mueren más migrantes en Sudamérica y en Canarias

Más de 3000 migrantes han muerto durante el 2020.  El número de fallecidos en todo el mundo es menor que en otros años, por las restricciones de movimiento de la pandemia; sin embargo, han muerto más venezolanos en Sudamérica y más personas que intentaban llegar a las islas Canarias en España

Al menos 593 personas murieron en ruta a Canarias, comparadas con 210 en 2019 y 45 en 2018. En Sudamérica, fallecieron al menos 104 personas, la mayoría venezolanos, comparados con menos de 40 en años anteriores.

La ruta migratoria más peligrosa del mundo sigue siendo la del Mediterráneo, donde 1773 personas se han ahogado este año. En la frontera de México y Estados Unidos, 381 hombres, mujeres y niños han perdido la vida.