Miles de personas responden a la unidad nacional convocada por AMLO

Se logra una muestra de unidad nacional

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Tijuana se convirtió una vez más en un escenario de interés nacional e internacional, no solo en materia política, sino comercial, ideológica y hasta en el ámbito de los derechos humanos, luego de que miles de personas asistieran al evento masivo convocado por el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador en ciudad fronteriza.

Fue el pasado jueves 6 de junio cuando el mandatario durante la conferencia de prensa matutina hizo el anuncio sobre la realización del llamado Acto de Unidad en Defensa de la Dignidad de México y en favor de la Amistad con el Pueblo de los Estados Unidos, acción que tendría lugar dos días después, esto es el sábado 8 de junio a las 17:00 horas en el icónico crucero de la calle Segunda (también llamada Benito Juárez) y Avenida Constitución a tan solo unas cuadras de la línea fronteriza.

Aunque ya se tenía una visita programada de la Presidencia, después de las elecciones locales del 2 de junio en la que el partido Morena ganó todas las diputaciones, las cinco alcaldía y la gubernatura de Baja California, arrebatándole el poder que ostentaba el Partido Acción Nacional desde 1989, este hecho multitudinario programado dio un giro inesperado, pues pasó del rigor gubernamental e institucional hacia la solidaridad, se trató de un cierre de filas multisectorial a favor de la nación.

Apenas el jueves 30 de mayo el presidente estadounidense, Donald Trump publicó en su cuenta de Twitter una dura advertencia contra México, el imponer medidas arancelarias a todos los productos que se exportaran hacia su país, iniciando con el 5% el lunes 10 de junio y de ahí en adelante, hasta llegar al 25%, esto como medida de represión para obligar a detener el flujo migratorio de gente centroamericana y a la vez el tráfico de drogas.

Ante esto López Obrador le envió una carta a manera de respuesta inicial, invitándole al diálogo y lograr así un acuerdo bilateral que beneficie a las dos partes, reconociendo la amistad y la buena vecindad, pues de no darse eso, entonces se corría el riesgo de una “guerra comercial” no deseable que afectaría tanto al pueblo mexicano, como al del país del norte y sostuvo que México está haciendo la parte que le corresponde.

Un día después, Trump arremetió en la red social al escribir: “México se ha aprovechado de Estados Unidos durante décadas. Debido a los demócratas nuestras leyes de inmigración son malas. México ha hecho una fortuna de los Estados Unidos por décadas, pueden solucionar este problema fácilmente. ¡Es hora de que finalmente hagan lo que se debe hacer!”

Ese viernes 31, AMLO giró instrucciones para que una delegación del Gobierno Federal encabezada por el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, se traslada a Washington para encontrar una solución y algo que parecía imposible comenzó a dar indicios positivos, sin embargo fueron días de altibajos que provocó nerviosismo en el sector empresarial, así como en la bolsa de valores, pero de ambos países, sin olvidar las críticas del Partido Acción Nacional a la decisión del Ejecutivo Mexicano, no obstante, gobernadores, legisladores, líderes y millones de personas le brindaron su respaldo.

Mientras avanzaban los días y se aproximaba el fatídico 10 de junio, todo parecía tornarse más obscuro y ya se sugerían medidas emergentes, un plan b de contrataque, pues el temor a lo imaginable mantenía una tensión casi al punto de ebullición social, pues el terror ante la pérdida de empleos, el encarecimiento del dólar y por ende el regreso del fantasma de la crisis sexenal, estaban en la antesala.

Paciencia pidió López Obrador a toda la gente, pues ya sonaba con fuerza la petición de una respuesta contundente, pero él manifestó y subrayó una y otra vez su confianza a las negociaciones a cargo de Ebrard, pues auguraba que todavía podía llegarse a un punto de equilibrio consensuado.

Se vivía ya un sube y baja en las pláticas allá a lo lejos, muy al norte, pero se debía hacer algo ya al respecto, de ahí que el jueves 6, AMLO convocó a todas las mexicanas y mexicanos a la solidaridad, expresión masiva que se manifestaría desde Tijuana el sábado 8 de junio por la tarde y así hacer valer la dignidad de México y la amistad con Estados Unidos.

Los medios de comunicación exigían saber qué haría ante ese 5% tan próximo y respondió a todos, que hasta ese encuentro en la ciudad fronteriza daría la respuesta tan esperada.

Ya para el viernes 7 se confirmaba que asistirían gobernadores, diputados, senadores, secretarios de estados, líderes y miles de personas a brindar su apoyo al Presidente.

Fueron horas críticas que las pasaron, pero por la tarde, en el Twitter de Marcelo Ebrard se anunciaba que se había logrado el acuerdo buscado, quedaban suspendida la sanción arancelaria, ambas naciones, las mesas negociadoras resolvieron todo mediante el diálogo.

Primero publicó, “Estamos alcanzando un acuerdo con EU, estoy en el departamento de estado. En unos minutos daré detalles a los medios” y minutos después: “no habrá aplicación de tarifas por parte de EU el lunes. Gracias a todas las personas que nos han apoyado dando cuenta de la grandeza de México”.

Se dio un respiro generalizado y felicidad, aunque muchos opositores llegaron a decir que se había cedido demasiado rápido a la voluntad de Trump, pero eso no impidió que se realizara el evento, sino que elevó el interés por ser parte del momento histórico.

Fue justo en la intersección de la calle Segunda y la avenida Constitución, crucero que por décadas ha servido como escenario político para partidos de oposición, en particular cuando se trata de campañas presidenciales y sirve como termómetro electoral, que en el caso de AMLO, llegó a ser el candidato que más veces ahí estuvo con plaza llena, siento la última vez en abril de 2018 y ahora convirtiéndose en el primer Presidente en lograr una proeza de ese tipo, superando todas las expectativas.

Se habla de 15 mil asistentes, aunque algunas voces moderadas, aseguran que se rebasaron las 10 mil personas; pero es un hecho que se llenaron hasta tres cuadras por la parte frontal del templete y la totalidad del área de control en las laterales, en donde había sillas para personas con discapacidad y adultas mayores, con espacio para más de mil mujeres y hombres de cada lado, sin olvidar las transmisiones en vivo, que tan solo por el canal de la Presidencia por YouTube, se alcanzaron más de 300 mil reproducciones.

Sin duda este acto se trató de un triunfo para México, una noticia positiva que pone al país en una mejor posición dentro del marco internacional, algo que demuestra y empodera el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador y manda un mensaje de fortaleza hacia el exterior, apoyado por diversas fuerzas políticas, sectores empresariales y millones de mexicanas y mexicanos.

 

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