Señas que Unen a las personas a través de Griselda Villegas

Es Griselda Villegas una ilustradora mexicana que promueve la inclusión entre personas sordas y oyentes mediante el uso de la LSM y sus dibujos.

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Su vocación

Griselda Villegas nació en Saltillo, Coahuila y aunque por ahora reside en Japón, desde aquel país promueve la inclusión entre personas sordas y oyentes mediante el uso de la Lengua de Señas Mexicana, todo a través de sus animaciones, dibujos, instructivos y libros.
Estudió la Licenciatura en Artes en la Universidad de Monterrey (UDEM), esto en Nuevo León y cabe destacar que fue seleccionada en la Bienal de Arte Joven en 2001-2002.

«Estudié Licenciatura en Artes, algo de animación, pero también me gusta mucho estudiar idiomas, siempre me gusta estar aprendiendo cosas nuevas», expresó luego de precisar siempre busca generar sinergia con otras personas para poner en práctica ideas constructivas por el bien de la comunidad.

Ya han pasado algunos años desde que partió al país asiático junto a su esposo, quien es de nacionalidad japonesa, por lo que desde allá continúa participando en proyectos colaborativos en particular con gente de México, mientras avanza con sus compromisos laborales en esa nación.

«Lo que he querido hacer es llevar a cabo proyectos que tengan relación con México, me gustaría que podamos lograr mejorar aspectos negativos que he visto, que la gente también voltee más a ver a México por sus aspectos positivos», puntualizó Villegas en entrevista virtual con CiudadTijuana.

Los libros que incluyen

Animada e inspirada por su humanismo, es que en años recientes ha lanzado dos libros en los que ha plasmado su conocimiento respecto a la LSM, «Señas que Unen» (2018) y «Señas que unen ¡frases!» (2020), el más reciente; además está «Callejeros» (2020), una publicación en la que participaron varias personas exponiendo sus vivencias que tuvieron con perros y gatos encontrados en las calles de alguna parte del mundo.

«Los libros que he estructurado y publicado son «Señas que Unen«, «Callejeros» y «Señas que unen ¡frases!«, en ese orden. Han sido mis ideas y he trabajado en la dirección editorial e ilustración», mencionó con entusiasmo.

La LSM

El gusto por aprender otros idiomas, fue que la motivó a introducirse en el mundo de la Lengua de Señas Mexicana, recurriendo al autodidactismo, la asesoría y acompañamiento de diversas personas para fortalecer el aprendizaje, como es el caso de Maribel Anaya y Javier Rodríguez, quienes viven en Tijuana y se dedican a la enseñanza de la LSM.

«Al igual que dibujar, los idiomas me apasionan, porque siempre estoy estudiando uno; trabajé como traductora de japonés e inglés un tiempo, después encontré que existía la LSM, y como soy muy visual, supongo que por haber estudiado artes, también me pareció muy divertido estudiarla».

En cuanto a sus libros orientados a la enseñanza de la LSM, dijo que la coraje ver cuando da un mal trato a mujeres y hombres sordos, todo como resultado de la falta de empatía y tolerancia, pero lo más complicado es la dificultad en lo que respecta a la comunicación, por tanto convencida que a través de la capacitación y educación es como puede avanzarse de manera sólida hacia la inclusión, fue que decidió orientar a la población oyente, poco a poco y de manera colorida, además de divertida, las señas esenciales para estimular la interacción con quienes tienen la discapacidad auditiva.

«La verdad me da mucho coraje cuando veo personas que tratan mal a otros porque se sienten superiores, o desean sentirse superiores a otros. Cuando empecé a estudiar LSM, me di cuenta que las personas sordas o hipoacúsicas, también sufren mucha discriminación, sólo si no queremos ser discriminados por otros, nosotros también debemos procurar respetar a otros. El respeto es algo que debería ser implícito. Sólo que muchas veces la discriminación también se da porque en nuestra educación no hay ciertas herramientas que nos ayuden a reconocer a una persona que no es igual a nosotros pero que a la vez es igual que nosotros.».

«También me di cuenta que el material que existe para estudiar LSM, sí es útil, pero siento que para muchas personas puede ser agobiante, porque no lo presenta divertido, entonces si se los presentas divertido y aparentemente fácil, eso invitará a que la gente también estudie más. Y si les presentas las herramientas para que sepan qué hacer cuando se encuentran con una persona sorda, también facilitar el trato y una mejor convivencia. Entonces sentí como un deber, ¿se le puede decir así?, de hacer algo, en ese sentido. Es así como las cosas creo fluyeron para hacer estos proyectos», agregó la autora.

En cuanto a sus planes, adelantó que tiene en mente reeditar su primer libro y lanzar otros a manera de continuación en la enseñanza – aprendizaje de la Lengua de Señas Mexicana, pero siempre con la ayuda de amigos sordos y así lograr toda una red de colaboración mediante la que se forjen las bases de una sociedad más incluyente entre personas con y sin discapacidad.

Una amistad

«Estos libros son una introducción al mundo de la Lengua de Señas Mexicana, así como a la conciencia social, son el comienzo de una amistad», subrayó Griselda Villegas desde el otro lado del mundo.

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