Jeanine Huerta López, una activista trans víctima de la intolerancia y la discriminación

Exigen a nivel nacional justicia y no dejar en el olvido su muerte

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La lucha por el reconocimiento y respeto hacia la diversidad sexual en México, así como en todo el mundo, tiene dos antagonistas ideológicos, la intolerancia y la discriminación, ambos emanados desde la ignorancia, el miedo y salvajismo que terminan por materializarse en acciones violentas contra cualquier persona cuya diferencia rompa el esquema negativo de lo convencional o las voraces costumbres pragmáticas de la sociedad.

El nombre Jeanine Huerta López, se suma a una lista interminable de víctimas mortales a nivel nacional como resultado de la homofobia, transfobia y bifobia durante años, luego que este jueves 27 de agosto su cuerpo fuese encontrado al interior de su vivienda ubicada en Tijuana, Baja California.

Reconocida como una incansable activista defensora de los Derechos Humanos y coadyuvante en la lucha diaria contra todo acto discriminatorio hacia la comunidad LGBTI+, trascendió por su carácter humanista al acompañar, asesorar y velar por el bienestar de quienes acudieron a ella en momentos críticos en los que estuvo en juego su vida.

Apenas con poco más de 30 años de edad logró impactar de manera positiva en muchas mujeres trans que a pesar de haber sido orilladas como ella al trabajo sexual, debido a la segregación y al rechazo social, empresarial, político e institucional, iluminó un camino de esperanza a través del oscurantismo moderno del conservadurismo retrógrada y radical.

Jeanine dedicó parte de su existencia al centro de servicios SER como facilitadora en grupos de apoyo, así como ponente en foros culturales y universitarios, convirtiéndose en pilar de las causas enfocadas al respeto total de la población LGBTI+ en la región.

Tita Viveros, fundadora de la Unión Trans de las Californias y el representante legal de la asociación civil, Jardín de las Mariposas, Jaime Antonio Marín Rocha, entrevistados por CiudadTijuana, expresaron que ante el arraigado desinterés sistemático gubernamental y la exclusión alimentada desde diversos círculos sociales, fue que Huerta López se vio imposibilitada para acceder a otras alternativas que le pudiesen haber dado las oportunidades de crecimiento y desarrollo a las que todo ser humano tiene derecho.

Ambos exigieron que este crimen no fuese tipificado dentro del ámbito pasional, sino como transfeminicidio, por tanto exigieron que las autoridades correspondientes lleven a cabo y de manera exhaustiva una investigación al respecto, hasta dar con quien cometió este acto que no solo terminó con la vida de Jeanine, sino que vulneró una vez más el tejido social acrecentándose las brechas de la desigualdad, odio y omisión entre unas personas y otras.

Fotografías facilitadas por Tita Viveros y Jaime Antonio Marín Rocha: