Tijuana Progreso, entre pobreza y podredumbre por la inconsistencia gubernamental

Exigen habitantes del fraccionamiento Tijuana Progreso, la intervención de autoridades gubernamentales para solucionar problemas añejos que han agudizado la pobreza | Autor: Isaías Plascencia - CiudadTijuana | Entrevistas realizadas con persons afectadas.

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El reclamo social

Cientos de personas que forman parte de las múltiples familias del fraccionamiento Tijuana Progreso una vez más como lo han hecho durante años, exigen con ahínco la intervención de las autoridades de los tres niveles de gobierno para acabar con dos problemas, la falta de pavimento y la contaminación del arroyo que pasa justo en medio del conjunto habitacional, que las pone en situación vulnerable por carencias sociales (Coneval).

Si bien ambos pudiesen ser reclamos comunes, es el segundo el que ha mantenido los focos de alarma en la zona, pues si alguna vez corrió agua potable por ahí, desde hace bastante tiempo solo fluye una podredumbre a manera de sustancia pantanosa y pestilente.

Tan lejos de Tijuana

El sitio ubicado en la zona este de la ciudad no muy alejado de la carretera libre Tijuana-Tecate, inició su establecimiento formal en 2007 luego de que a través de la Sedatu se obtuvieran recursos para la construcción parcial de las viviendas, mientras que el ayuntamiento tijuanense inició la regularización y venta de lotes través del Promun (Fideicomiso Promotora Municipal de Tijuana).

Un alcalde tras y otro

Desde entonces han pasado seis administraciones municipales y los signos de vulnerabilidad y pobreza continúan visibles, entre estos la inseguridad, la falta de transporte público, servicios médicos integrales, pavimentación y una red funcional de drenaje, que aunque ya se cuenta con la tubería, esta ha resultado insuficiente para atender la demanda, además de los reportes constantes de fallas y escaso desazolve.

El canal de la peste

Pero es el canal lo que más ha dañado la salud y por ende impedido el avance hacia el umbral de la calidad de vida, pues a través del caudal se van las descargas residuales de la zona, así como el arrastre de desechos orgánicos de las rancherías con ganado vacuno ubicadas entre Tijuana Progresa y la presa El Carrizo, fuente hidrológica de la que se desprende lo que aparece en mapas como arroyo y cruza justo entre decenas de casas liberando gases nauseabundos que sofocan a la pobladores y más en temporada de verano.

Habitantes del lugar recuerdan que fue durante la gestión de Jorge Hank (PRI) como alcalde de este ciudad fronteriza (2004-2007), cuando lo que se esperaba y se reconociese solo como una colonia, se entregó y e inauguró como fraccionamiento, lo que al tiempo dificultó el poder acceder a diversos apoyos sociales en materia de infraestructura y servicios, algo que impidió la promesa de Jorge Ramos (PAN, 2007-2010), quien ya como presidente municipal al siguiente trienio, no pudo cumplir con la pavimentación, pero sí la gestión de un subsidio que facilitaría el pago de los predios adquiridos.

Tres años después, con Carlos Bustamante Anchondo (PRI, 2010-2013) en el poder, se logró un acuerdo para la reducción del costo del terreno y ya con Jorge Astiazarán Orcí (PRI, 2013-2016), se avanzó en lo que respecta a iluminación pública, sin embargo en donde se dio un estancamiento en las peticiones fue con Juan Manuel Gastélum Buenrostro (PAN, 2016-2019), dado que de acuerdo a las familias, no hubo avances, ni intenciones contundentes para resolver una parte de los asuntos pendientes.

Se han tenido algunas señales de optimismo desde la administración de Arturo González Cruz (Morena, 2019-2020), quien luego fue relevado por Karla Ruiz McFarland (Morena, 2020), dado que se retomó el diálogo entre las autoridades municipales y el comité que representa a las familias de Tijuana Progresa, como el convenio que trascendió a inicios de 2020 entre el Fideicomiso Promotora Municipal de Tijuana con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) a través del Instituto Nacional de Suelo Sustentable, que habría de otorgar certeza jurídica a los habitantes sobre sus predios al gestionarse un subsidio federal.

Se reactiva la esperanza, pero prevalece el temor del abandono

Por ahora está en la mesa un recurso del Ramo 33 por un millón de pesos que viene del Gobierno Federal para arreglar la planta tratadora de aguas negras que tiene el fraccionamiento y que debido a las fallas técnicas, no cuenta con la capacidad tecnológica para solucionar el problema, de ahí la creciente contaminación.

No obstante este apoyo requiere ser complementado con otra aportación por parte de los gobiernos estatal y municipal, algo que si bien ya está en pláticas desde el año pasado luego de varios acercamientos con el ayuntamiento, debido a la pandemia, así como a la tramitología y ahora al proceso electoral, no lleva la celeridad que se requiere dada las circunstancias en una lucha diaria por la reconquista del Derecho Humano a la Vida, sin olvidar lo correspondiente a la salud, pero ya se han hecho sonar los primeros compromisos al menos para la reparación de la maquinaria correspondiente a la planta que no solo atiende a Tijuana Progresa, sino ahora al fraccionamiento Los Girasoles.

Esto no ha terminado

Aunque se solucioné lo anterior, varios eslabones quedarán abiertos, entre estos el problema generado por los ganaderos y otro igual de grave, los contaminantes que afectan las vías respiratorias como resultado de las partículas liberadas por una empresa recicladora de acero.

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