No deben olvidarse la «guerra contra el terror» ni los actos de tortura por lo sucedido en Nueva York

Una experta de la ONU en derechos humanos destaca que ninguna de las personas torturadas o detenidas arbitrariamente en nombre de la lucha antiterrorista ha recibido una reparación adecuada. Fionnuala Ní Aoláin solicita además el cierre de centros de detención como Guantánamo, en Cuba y Xinjiang, en China

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US Army/Kevin Cowan Celda de detención en Guantánamo. Foto: Emma Reverter

¿Qué herencia nos dejan las medidas tomadas por algunos Estados, como las detenciones secretas, las entregas de sospechosos y la tortura, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York?

La relatora especial sobre la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo respondió este martes en el Consejo de Derechos Humanos a esta cuestión e indicó que no se ha de olvidar su legado y que se han de abordar sus repercusiones actuales.

Durante la presentación de un informe ante ese organismo, Fionnuala Ní Aoláin, evaluó las dos décadas de actos violentos y de separación, detención y traumas que han sufrido cientos de hombres detenidos tras la denominada «guerra contra el terror».

Tras mostrar su preocupación por la normalización y ampliación de las prácticas de detención secreta en el noreste de Siria y en Xinjiang, un territorio autónomo en el noroeste de China, destacó que los Estados no han aplicado las recomendaciones de un estudio conjunto de 2010 sobre las prácticas mundiales relacionadas contra ese fenómeno en el contexto de la lucha contra el terrorismo.

«Ni uno solo de los hombres que fueron trasladados a través de las fronteras, torturados, detenidos arbitrariamente y separados de sus familias ha recibido una reparación adecuada», afirmó.

Ní Aoláin añadió que muchos de las personas que regresaron a sus hogares continúan viviendo con traumas sociales y psicológicos de larga duración” y que “nadie ha rendido cuentas por las prácticas sistemáticas de tortura y entrega«.

La experta estableció un vínculo directo entre la incapacidad de afrontar ese legado con las actuales situaciones de tortura y entrega posteriores al 11 de septiembre, y las prácticas contemporáneas de detención arbitraria y tortura generalizada.

Por todo ello, la relatora especial subrayó la urgencia de un acceso independiente y completo a estos lugares de detención.

«El alcance de las violaciones de los derechos humanos que conlleva el uso sistemático y legalizado de la detención secreta y la tortura tras los sucesos del 11 de septiembre exige una rendición de cuentas específica a nivel individual, estatal e interestatal»

En el noreste de Siria, manifestó su preocupación por el hecho de que no se hayan abordado los graves problemas de derechos humanos en los centros de detención, donde continúan deteniéndose indefinida y arbitrariamente a miles de hombres, mujeres y niños de forma masiva, sin un proceso legal y en condiciones equivalentes a la tortura y a los tratos crueles, inhumanos y degradantes según el derecho internacional.

En Xinjiang, expresó su inquietud por los malos tratos, los trabajos forzados, la trata de personas y la esclavitud en el contexto de la detención secreta y arbitraria, que se ha dirigido a los uigures y a otros grupos étnicos de esa región autónoma

Ní Aoláin también pidió el cierre inmediato del centro de detención militar de Guantánamo en Cuba y de los centros de detención colectiva de Xinjiang.

Del mismo modo. Instó a la devolución y repatriación inmediatas de los nacionales detenidos en el noreste de Siria, guiándose por el principio de no devolución, así como a la protección inmediata de los niños retenidos en estos centros.

Recomendaciones del informe

La relatora especial recomendó en general a los Estados que renueven su compromiso de aceptar y aplicar las recomendaciones del estudio conjunto de 2010.

Las sugerencias específicas para los países son:

  • El cierre el centro de detención militar de la Bahía de Guantánamo (Cuba) y el traslado de los detenidos a los países de su nacionalidad o a terceros países seguros cuando se aplique el principio de no devolución
  • Crear un mecanismo que ofrezca un recurso adecuado a las personas que fueron detenidas en secreto y que fueron identificadas por el Estudio Conjunto de 2010 y en el informe del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos
  • Al gobierno de Estados Unidos que publique sin demora, y en la mayor medida posible, el informe del Comité Selecto de Inteligencia del Senado sobre el programa de detenciones secretas, entregas e interrogatorios de la CIA. Esta transparencia garantizaría que estas prácticas no pudieran institucionalizarse nunca más y serviría de modelo para otros países
  • A los gobiernos de Lituania, Marruecos, Polonia, Rumania y Tailandia para que establezcan (o, en su caso, reabran) investigaciones judiciales independientes y efectivas sobre las denuncias creíbles de que se establecieron «centros clandestinos de detención» secretos de la CIA en sus territorios
  • Que las entidades de derechos humanos de las Naciones Unidas, incluida la Oficina del Alto Comisionado y los procedimientos especiales de las Naciones Unidas, tengan acceso pleno e independiente a las denuncias de violaciones sistemáticas de los derechos humanos que se producen en los centros de detención de Xinjiang
  • El cierre inmediato de cualquier centro de detención arbitraria masiva en Xinjiang
  • El regreso y la repatriación inmediatos de los nacionales de terceros países que se encuentran en diversos centros de detención y campamentos en el noreste de Siria, guiándose por el principio de no devolución, y el establecimiento de un reasentamiento seguro en un tercer país si no es posible el regreso a los países de nacionalidad
  • Activar de inmediato la protección de los miles de niños detenidos de forma secreta y arbitraria en campamentos, centros de detención e instalaciones de «rehabilitación» en el noreste de Siria
  • Dar apoyo y cooperación continua al Mecanismo Internacional, Imparcial e Independiente para Ayudar en la Investigación y el Enjuiciamiento de los Responsables de los Delitos de Derecho Internacional Más Graves Cometidos en la República Árabe Siria desde Marzo de 2011, a fin de garantizar la no impunidad de las violaciones graves del derecho internacional, como la detención arbitraria, la detención secreta, la tortura y la desaparición
Este campamento fue parte de la Fuerza de Tarea Conjunta de Guantánamo y no se ha utilizado desde abril de 2002.

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