Miles huyen de la violencia en el Congo y desbordan refugios de Uganda

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

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Una madre refugiada recién llegada cuida a su bebé en el centro de recepción de Kagoma, en el medio-oeste de Uganda. © ACNUR/UNHCR

Cerca de 7.500 refugiados congoleños han llegado a Uganda desde principios de junio, derivando en mayor presión sobre unas instalaciones de recepción y acogida ya de por sí considerablemente al límite.

Nuevos enfrentamientos entre las facciones opuestas de Hema y Lendu en zonas nororientales de la República Democrática del Congo (RDC) han conducido a que cada día 311 personas crucen la frontera con Uganda, por día, más del doble de la cifra de llegadas diarias registrada en mayo (145 por día).

Los recién llegados hablan de brutalidad extrema: grupos armados atacando aldeas, incendiando y saqueando casas y asesinando hombres, mujeres y niños, según dicen. La mayoría de quienes huyen de esta situación a Uganda lo hacen a través del lago Albert, desde la provincia de Ituri, en la que se estima que 300.000 personas han sido víctimas de desplazamiento forzoso desde principios de junio.

Algunos refugiados traen consigo sus pertenencias más importantes, por temor a no poder regresar a casa en una temporada. Otros, que huyeron ante peligros inminentes, cuentan con poco más que la ropa que llevan puesta. Casi dos tercios son menores de 18 años.

Los refugiados afirman que es probable que tenga lugar pronto un incremento en el número de personas que llegan a Uganda. Sin embargo, hay personas que bien están teniendo problemas para salir del país por causa de grupos armados que lo impiden, y otras que tienen dificultades para reunir el dinero suficiente para el pasaje en bote a través del lago (menos de 6 dólares al cambio).

En la propia Uganda, las instalaciones de tránsito y recepción se hallan desbordadas. Las personas recién llegadas son conducidas primero a un centro de tránsito en Sebagoro, un pequeño pueblo de pescadores a orillas del lago, donde se les realiza un reconocimiento médico. Los refugiados son transportados posteriormente al centro de recepción de Kagoma a unos pocos kilómetros de distancia. El centro alberga actualmente a unos 4.600 recién llegados, 1.600 más que su capacidad máxima prevista.

Varios cientos de refugiados han recibido parcelas de tierra cerca del asentamiento de refugiados de Kyangwali. Sin embargo, el ritmo de llegadas implica que la necesidad existente supera con mucho la capacidad de ayuda humanitaria disponible.

La prioridad más urgente es proveer refugio y artículos de necesidad básica. Además, hacen falta autobuses y camiones para transportar a los refugiados desde los centros de recepción de los puntos fronterizos a las áreas donde están los asentamientos. Muchos refugiados necesitan recibir atención psicosocial inmediata y terapia para el trauma sufrido.

Aunque los centros de reunión, tránsito y recepción cuentan con instalaciones para hacer revisiones médicas, las instalaciones son muy básicas y necesitan mejoras. En las clínicas se precisan más médicos y medicinas.

Las escuelas, saturadas y dotadas de escaso personal,  requieren un apoyo importante para poder cubrir las necesidades de acceso a la educación de los recién llegados.

ACNUR apela a la comunidad internacional a dar un paso adelante ofreciendo más fondos. Actualmente (finales de junio de 2019), ACNUR y los socios que trabajan en dar respuesta a la situación de los refugiados en Uganda han recibido 150 millones de dólares, un 17% de los 927 millones necesarios.

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