Al inicio

Entre gritos, insultos y empujones se manifestaron este domingo unas 300 personas en Tijuana -entre mexicanos y mexicoamericanos- contra la población migrante centroamericana, que llegó en su mayoría a esta ciudad en busca de mejores condiciones de vida y no con el propósito de violentar la tranquilidad de los habitantes fronterizos como se ha hecho creer.

La cita dominical en punto de las nueve se programó vía redes sociales apenas hace unos días; el punto de reunión para los opositores a la permanencia de quienes han llegado de una u otra forma desde El Salvador, Honduras y Guatemala, fue la glorieta de Cuauhtémoc, el típico lugar para las protestas en esta último punto urbano del país.

Del otro lado

Mientras eso se daba en tan importante crucero vial, al extremo contrario y no muy lejana distancia una veintena de mujeres y hombres, en silencio y pancartas de paz, se esforzaban por hacer notar su posicionamiento por el respeto a los derechos humanos.

De un lado y del otro se acercaba más gente; la prensa local, nacional e internacional navegaba de polo a polo en busca de la declaración, la imagen, la escena, la noticia; la policía municipal atenta, limitada y los indecisos como en campaña electoral escuchaban las consignas y tomaban partido.

La prensa

Los medios de repente eran vistos como “amigos” y luego “enemigos” por algunos de aquellos que llegaron hasta ahí para repudiar a la gente que viajó por días desde Chiapas hasta Baja California.

La activista

Pasaban de las 10 de la mañana cuando se escuchó la voz de una joven que pedía comprensión, tolerancia, entrar en razón al hablar a favor de las personas en situación de migración; se dio la confrontación, el “fuera, fuera” se mezcló con “traidora”, “malinchista” y “sáquenla”, así hasta obligarla a retirarse escoltada de manera fortuita por periodistas para entrevistarla; se trataba de una activista latina defensora de los derechos humanos que venía de Estados Unidos.

Hacia el “albergue”

Cerca de las 11:00 horas el contingente protestante decidió dejar su área de congregación y marchó por el Paseo de los Héroes con banderas de México y después de haber cantado en más de una ocasión el Himno Nacional Mexicano; su destino, llegar al campamento “albergue” ubicado en la zona Norte, se trata de la unidad deportiva Benito Juárez, un espacio que fue “acondicionado” de manera improvisada y ya cuando la situación se había salido de un posible control.

Con paso firme y sin dejar de emitir comentarios a voz alzada por las vialidades de la zona Centro, niños, jóvenes y adultos -algunos con el rostro cubierto- llegaron hasta una cuadra antes del lugar en donde se encontraban decenas de cientos de migrantes, hasta más de dos mil quinientas según cifras oficiales.

El frente policíaco

Tan solo una barrera de cemento separaba a más de cincuenta policías del grupo decidido a postrarse frente al mal llamado “albergue” municipal; no se pudo avanzar, la tensión creció y los connatos de violencia se incrementaron, incluso entre los integrantes de la “marcha”.

Se escuchaban entre la muchedumbre frases que exigían que los comunicadores informaran la verdad, pero una verdad, la que los llamados “grupos de choque” por algunos, hasta “alborotadores” por otros, pedían.

La prensa estaba en medio y alrededor; había gente infiltrada que se hacía pasar como periodista y curiosos que con teléfono celular en mano transmitían a sus redes sociales.

El choque de dos drones y su caída, hizo que varias personas se molestaran y destruyeran los aparatos, hasta el grado de acusar de un acto de provocación a sus propietarios, se trataban de medios internacionales.

Así era el ambiente en la avenida 5 de Mayo, casi a dos cuadras de la malla fronteriza que separa a México de Estados Unidos, todo un paisaje inesperado que será mostrado una y otra vez al mundo.

Desde ese lugar gritaban, «Perros», «muertos de hambre», “migrantes sí, invasores no!”, “¡fuera, fuera!”, “¡nosotros primero!”, fue parte de lo que resonaba de manera repetitiva y que se propagaba hasta convertirse en una aparente voz única.

Dentro del “Benito Juárez”

Cerca de ahí, rodeados por el cerco del espacio deportivo, una multitud migrante ocupa cualquier espacio posible para descansar o dejar que pasara el tiempo, hasta que una decisión diplomática definiera su futuro legal.

Sobre la tierra, el cemento, la duela y hasta en los árboles había personas tratando de tener algo momentáneo donde depositar su esperanza a una oportunidad de vida digna y con calidad.

Otras tantas alcanzaron tiendas de campaña, lonas y ramas a manera de techo, pero muchas apenas cobijas o su ropa para taparse del frío o el calor.

El hambre y la sed relatan que es algo a lo que parece deberán acostumbrarse, pues no alcanza para todos; algunos apenas una comida al día y el agua que escasea; pues dinero no es algo que traiga la mayoría.

Las donaciones llegan a cuentagotas y aunque hay mínima presencia de personal del DIF municipal, este apenas y es perceptible; algunas fuerzas federales ahí también se encuentran a manera de brigadistas, pero todo pareciera que está destinado a un olvido político no solo de las autoridades mexicanas, sino del mundo y todavía están en camino miles que habrán de llegar pronto.

Hacia la garita

Ya por la tarde el grupo antimigrante al no poder rebasar el cerco humano policiaco se trasladó hacia el área de garitas para continuar ahí su reclamo, para ya no eran los cientos, sino las decenas de mujeres y hombres.

Riebeling

Durante la movilización diurna y algo para no olvidar, destacó la presencia de Iván Riebeling, quien se presenta como presidente del Cuerpo Diplomático Internacional de Derechos Humanos y Coordinador Internacional de Visitadores de Derechos Humanos del Nuevo Orden Mundial; ahí estuvo con su vestimenta tipo militar en apoyo a la “marcha” contra la población migrante originaria de América Central.

El cierre

La intolerancia, discriminación, ignorancia y pasión desbordada sorprendió no solo a Tijuana, sino más allá de la frontera, luego que esta ciudad siempre se había distinguido por su hospitalidad, solidaridad y hermandad, pero luego de una serie de malentendidos, choque de ideas, acciones desesperadas y polarización sin argumento, todo esto aunado a la falta de liderazgo y contundencia del ayuntamiento, el gobierno estatal y la federación, además de organismos internacionales, parece ser que un nuevo rostro se dibuja en la llamada “ciudad más visitada del mundo”.

¿Derechos Humanos?

Sí, hubo observadores de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y de la Estatal, pero solo eso, ahí estuvieron, por ahora. ¿Vendrán las Recomendaciones?

Algo más

Tijuana se conviritió en el «tapón» de un filtro migratoria y que ahora vive momentos antes inimaginables a manera de experimento social y político bien orquestado desde la federación, el gobierno de Estados Unidos o más allá.

Expresiones centromericanas

  • «Venimos porque allá -Honduras- no se puede vivir»
  • «No porque unos cuantos que alborotaron en Playas de Tijuana, significa que todos somos iguales»
  • «No venimos a robar, queremos trabajar, hacer algo para salir adelante».
  • «Sabemos que no toda la gente está en nuestra contra»
  • «En el DF me separaron de mi esposa y nietos; no los veo desde hace 10 días»
  • «Allá -Honduras- no vivíamos seguras, querían violar a mi hija, por eso nos venimos».
  • «Necesito que me operen de mi columna para volver a caminar y trajabar»
  • «Queremos una oportunidad»
  • «Todos alguna vez fueron migrantes, ahora nosotros lo somos»
  • «Siempre ha habido caravanas y nadie se quejaba, viajaban en «la bestia» -tren-«
  • «Nosotros también tenemos familias»

Dos momentos, dos escenarios, uno a favor y el otro en contra:

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