Escuela entre Guatemala y México brinda espacios de inclusión

ACNUR y las comunidades trabajan juntos para el fortalecimiento de la educación en las áreas fronterizas de Petén, Guatemala.

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Escuela inclusiva
Niños y niñas en El Ceibo celebran la inaguración de su nueva escuela. Aquí, niños y niñas locales, refugiados y migrantes podrán aprender y jugar; algo que antes de la construcción de la escuela no podían hacer. © ACNUR

La Municipalidad de La Libertad, la Comunidad del Caserío El Ceibo y ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, finalizaron y entregaron la construcción de la Escuela de Párvulos al Consejo Comunitario de Desarrollo de El Ceibo, en el departamento de Petén, Guatemala.

Esta es una de las acciones identificadas durante dos consultas intercomunitarias para la identificación de soluciones que contribuyan a hacer de Petén un Departamento más solidario para el tránsito seguro y la acogida digna de personas refugiadas y migrantes.

“El Ceibo es el único puesto fronterizo oficial entre Guatemala y el Estado de Tabasco (México), por donde a diario cruza un estimado de cien de personas, incluyendo personas refugiadas y migrantes en tránsito”, afirma Benjamín Ipiña, Alcalde Municipal de La Libertad Petén. “Apoyar a las comunidades en tránsito y de acogida a mejorar sus infraestructura es muy importante”, añade.

La escuela, una obra iniciada en el 2012 con esfuerzos del gobierno local y apoyada por el ACNUR en 2018, brindará un espacio solidario de encuentro para niños y niñas de distintos países. “La nueva Escuela de Párvulos le permitirá a esta comunidad que acoge y protege las personas refugiadas tener un espacio digno para 70 niños y niñas para su desarrollo intelectual y físico”, dijo Marco Procaccini, jefe de la oficina del ACNUR en Petén. Este espacio, explica Procaccini, será escenario de inclusión y estará abierto a niños y niñas refugiados y migrantes que se encuentren en la Casa del Migrante. “Las actividades recreativas y el parque de juegos de la escuela serán accesible también a niños y niñas  en tránsito, tomando en cuenta que la educación y la recreación son derechos de todos”, añade.

La escuela de párvulos construida. Gracias al ACNUR y la colaboración de las autoridades locales y miembros de la comunidad, esta escuela en El Ceibo podrá ser un espacio en que niños y niñas en edad preescolar podrán aprender y jugar. © ACNUR/Marco Procaccini

Guatemala es uno de los 181 países en el mundo que se han sumado al Pacto Mundial sobre Refugiados en 2018, comprometiéndose a adelantar acciones integrales que permitan brindar protección oportuna a refugiados y a canalizar un apoyo más predecible a las comunidades que acogen a aquellos que han huido de sus países a raíz de la violencia. Además, desde el 2017, Guatemala ha sido uno de los seis países de la región que es miembro del Marco Integral Regional de Protección y Soluciones (MIRPS), una contribución y aplicación concreta al Pacto Mundial.

Es en el marco del MIRPS y su enfoque de ‘toda la sociedad’ que diversos actores, entre ellos la Municipalidad de La Libertad a través de su Unidad Técnica, la comunidad de El Ceibo y el ACNUR, se unieron para registrar el predio, gestionar estudios medioambientales, elaborar los planos y aportar los materiales de construcción para hacer posible la creación de este espacio que permitirá extender el derecho a la educación en esta zona fronteriza.

La construcción de la escuela fue posible gracias a la contribución financiera de Alemania, AECID, Dinamarca, los Estados Unidos de América, la Unión Europea y Suiza.

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La escuela de párvulos construida. Gracias al ACNUR y la colaboración de las autoridades locales y miembros de la comunidad, esta escuela en El Ceibo podrá ser un espacio en que niños y niñas en edad preescolar podrán aprender y jugar. © ACNUR/Marco Procaccini

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