Texcoco o Santa Lucía

El autor es Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste

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Esta vez tampoco podía faltar. Como todo lo que propone AMLO, la Consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) se ha polarizado.

Partamos de una realidad: los problemas que se derivan del NAICM los heredó AMLO, no los creo él. Lo que hace el presidente electo es abrir las cartas y colocarlas sobre la mesa, como nunca en gobiernos pasados, proponiendo una consulta para resolver el diferendo: que decida el pueblo, no él.

Así, las y los mexicanos tenemos la oportunidad de realizar un ensayo de Democracia Participativa, en lugar de la fallida Democracia Representativa de los gobiernos del PRI y del PAN.

Algunos puntos a considerar sobre el NAICM:

1.- La obra es encabezada por el británico Norman Foster y el mexicano Fernando Romero, en la que participan 750 inversionistas internacionales. Esta mega obra emplea a 25 mil personas, pertenecientes a 938 empresas, 89 por ciento de las cuales son mexicanas.

2.- Del presupuesto inicial de $169 mil millones de pesos, el 58% proviene del Presupuesto de Egresos de la Federación. Además, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) informó que las Afore Inbursa, Pensionissste, Profuturo y XXI Banorte invertirán 13 mil 500 millones de pesos del ahorro de los trabajadores para la construcción del NAICM, con rendimientos a largo plazo, obviamente, sin consultar a los trabajadores. Peña Nieto anunció en marzo pasado esta medida, advirtiendo que de cancelarse este megaproyecto se afectarían los ahorros de los trabajadores.

3.- Tan sólo en la primera de sus dos fases a 7 años, el costo proyectado del NAICM ascendió a $285 mil millones de pesos. De ahí que, según López Obrador, la actual administración de Peña Nieto solicitó $88 mil millones de pesos adicionales de recursos a través del fideicomiso público, negándose a aportar más recursos públicos a la obra durante su gestión.

4.- Detrás del NAICM subyace otro gran negocio producto de la especulación inmobiliaria: la AEROTRÓPOLIS que, de acuerdo al columnista Salvador García Soto que destapó este gran negocio (no ha sido desmentido), es un proyecto 20 veces más rentable que el NAICM y que involucra al Grupo Atlacomulco “para construir y desarrollar desde centros comerciales, hoteles, autopistas urbanas, parques industriales y empresariales, áreas exclusivas de vivienda nivel alto, zonas de libre comercio, clubes deportivos y de golf, hasta un parque de diversiones de la franquicia más rentable a nivel internacional”, indicó. Además, la construcción de una autopista de paga, la ampliación de carreteras, líneas del Metro, Metrobús y la creación de un tren exprés que viajaría del Centro de la Ciudad hasta la nueva terminal. Todo ello sin contar con manifestaciones de impacto ambiental o urbano.

5.-  De acuerdo con Rafael Huízar, doctor en Geología por la UNAM, el aeropuerto y los proyectos conexos se erigirán sobre un área lacustre ubicada en una zona sísmica, por lo que la obra se hundirá más rápido debido a que deben extraerse grandes cantidades de agua. Por su parte, José Luis Luege Tamargo, ex Director General de Conagua, asegura que los terrenos sobre los cuales el gobierno federal quiere edificar el aeropuerto “no son aptos para ninguna construcción” y que incluso la zona regula “inmensos volúmenes de agua de lluvia y drenajes” para proteger a la capital de inundaciones.

6.- El lago Nabor Carrillo, a menos de 3 kilómetros de las pistas, que alberga a 180 mil aves migratorias de 250 especies, mide 1000 has, desaparecería al iniciar operaciones el aeropuerto por el peligro de las aves migratorias provenientes de Canadá durante el despegue y aterrizaje de los aviones. Sólo quedaría lamentarse cuando la sequía y la elevación de la temperatura se conviertan en tolvaneras en la Ciudad de México, lo que repercutirá en la salud de sus habitantes. De ahí la campaña nacional #YoPrefieroElLago

7.- Ciudadanos de Texcoco, Tepetlaoxtoc, San Martín de las Pirámides y Tezoyuca exigieron a las autoridades federales que detengan las acciones que arrasan con los bosques y terrenos ejidales, así como el depósito de lodo contaminado que extraen de la obra.  Denunciaron la mina de más de 40 hectáreas en un terreno federal que ha puesto en peligro de derrumbe las casas. Vecinos de San Miguel Tlaminca acusaron el depósito de miles de metros cúbicos de lodo con cloro, boro y sosa cáustica que se saca de los terrenos donde se construyen las pistas. “Vivimos a medio metro del socavón, las ventanas tiemblan con los trabajos que hacen, nuestra vida corre peligro y ninguna autoridad se quiere hacer responsable a pesar de que la mina es terreno federal y es aprovechada por un particular (…) Además sabemos que en el cerro de Chiconautla hay vestigios arqueológicos y las minas comenzaron a destruirlos”, dijeron.

Es evidente que si AMLO decide por Texcoco o Santa Lucía se le viene el mundo encima porque quien pierda venderán cara su derrota. Entonces, la CONSULTA es una jugada de tres bandas: que decida el pueblo. Si gana Texcoco el gobierno no aportará más dinero, que los inversionistas lo financien, y si hay pérdidas económicas y costos políticos, ambientales y comunitarios, los responsables serán Peña Nieto, los que votaron por esa opción y los especialistas, líderes empresariales, inversionistas privados y políticos que sostienen la construcción en Texcoco, a pesar de los grandes inconvenientes.

Genial, ¿no?

*Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste

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