Tapete de entrada

El autor es analista político

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Estamos ante una época de proporciones monumentales, en general los estados que componen el TNCA están colapsando, en realidad lo único que los sostiene es la formalidad que de alguna manera les otorga una norma internacional que resulta inoperante en el contexto actual.

Son gobiernos que de acuerdo a la regla, como no enfrentan un conflicto armado con otro país, una guerra civil o un desastre natural de proporciones catastróficas, y además, como en el radar preestablecido de los organismos de la comunidad internacional los efectos sociales, económicos y políticos de la simbiosis entre estos estados y el crimen organizado no están calculados, entonces, no existe la posibilidad de una crisis humanitaria según el libreto, inmersos en una especie de burocratismo esquizofrénico los organismos que componen la llamada comunidad internacional, no atinan a la forma de cómo proceder sin generar una telúrica consecuencia en la cimentación de la realidad REAL, la que ellos han construido para nuestro consumo obediente, ante la aceptación pública de lo evidente.

El caso es que estamos de facto ante un verdadero movimiento de neo colonización de la frontera norte de México de consecuencias imprevisibles, pero sobre todo, ante el recrudecimiento de la violencia de los factores que han generado el éxodo centroamericano como son, la ambición insaciable de un virtual ejército de ocupación que comanda el crimen organizado en las zonas de conflicto y trayecto hacia los Estados Unidos, y la ávida voracidad de los gobiernos de los estados expulsores para los que estos migrantes son activos dentro de un inventario que representa un gran negocio, que empieza, apenas, a escapárseles de las manos.

Estamos ante un fenómeno inédito, cuya dialéctica sería comparable a la de las largas caravanas que conquistaron el oeste norteamericano, y que fundamentalmente se constituían y organizaban a partir de dos elementos principales, en primer término, la búsqueda de nuevas oportunidades y finalmente, brindarse seguridad mutua en el camino.

La caravana que se abrió camino a través del Mar Rojo que ha representado el evidente racismo y xenofobia, incluso el miedo natural a la invasión con el que algunos sectores de la sociedad mexicana han recibido a estos migrantes, no es más que el primer momento, el preludio de lo que viene, la huida en masa de todo un pueblo, o más bien, de una serie de pueblos esperanzados en irle a tocar la puerta al verdadero responsable de su desgracia, que para nuestra desgracia es nuestro vecino al norte, para exigirle, a través de sus súplicas de asilo, que cumpla con la responsabilidad humanitaria de recibirlos al menos.

Es menester que la sociedad toda en Baja California nos pongamos al corriente de lo que verdaderamente sucede y sobre lo que se viene encima para actuar en consecuencia, no es ladrándole a la luna como vamos a resolver nuestros problemas, sino tomando las cartas que nos corresponden y asumiendo nuestro papel en el nuevo juego que viene, nuestra geocircunstancia es destino ineludible, somos, el tapete de la puerta de entrada al mundo feliz que algunos imaginan inevitablemente.

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