Necesario dar paso a un renovado e incluyente concepto del periodismo

El autor Isaías Plascencia es Licenciado en Periodismo y Administración de Empresas con Maestría en Educación.

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En México hay cientos de medios informativos, así como miles de personas que hacen periodismo o ejercen de alguna manera la comunicación en radio, televisión, alternativas impresas y en particular, sitios web, hasta redes sociales, por lo que cada una debiese ser considerada, consultada, tomada en cuenta, no ser discriminada, siempre que esté dispuesta a construir un paradigma diferente enfocado hacia una objetividad incluyente, abierta y plural.

Será la disposición, la disponibilidad y la apertura, lo que permitirá marcar los rumbos de lo que debe ser.

¿Oficio, profesión o compromiso ciudadano?

Un balance ideológico, argumentativo y conceptual de mujeres y hombres que ponen en práctica el quehacer periodístico podría ser la vía hacia la reconfiguración de lo que es y mejor todavía, debe y puede llegar a ser este oficio para unas, profesión para otras y compromiso ciudadano para alguien más.

No debe verse como un atentado a la libertad de expresión o la manifestación de las ideas, pues es el camino a forjarse con la experiencia y conocimiento de quienes han dado sonido, texto, interacción, espacio, imagen y sentido a las audiencias, sin violentar sus derechos.

¿Entonces quién…?

¿Quién es o puede ser periodista?, es esta la pregunta inicial, algo que se anticipa ¿al para qué y por qué?, pero en particular se debe responder al cómo se dará respuesta a lo anterior.

Debe ser tarea de las y los periodistas de antes, ahora y siempre los que sienten las bases para la elaboración de esa base teórica que podría ser acompañado de reglas, código de ética colectivo y hasta un glosario, todo lo que sirva para llevarlo a otro nivel, pero no debe ignorarse a quienes han innovado en la forma de ejecutar el proceso de comunicación (youtubers).

El surgimiento del periodiodista

Se dice que el periodista nace, aparece en circunstancias inesperadas, pero no brota del oportunismo, sin embargo ve la coyuntura para hacer algo mejor cuando otros han omitido o desvirtuado la verdad de la realidad.

Se ha mencionado que cualquiera puede serlo, pero no desde la ocurrencia como plataforma política o acción golpeadora contra la libre difusión de la información y la deducción de la realidad.

También se ha expresado que se forma en las aulas y en la práctica, más no debe verse como la última opción o la entrada a un escenario del que se desconoce su fundamento, pero sí puede ser una contribución social desde los medios alternativos de comunicación cuando las plataformas y esquemas tradicionales se han quedado rebasadas por el poder de las audiencias (Villamil, Jenaro. 2017).

Una democratización

La verdad, seriedad, responsabilidad social y compromiso humano es lo que en parte diferencia a quien hace periodismo verdadero de quienes simulan o hacen de este, carátula y escaparate para esconderse o escudarse.

La persona que vive esta actividad con la mente abierta, no destruye ni oculta con sus palabras, muestra realidades; no atenta contra otra, se suma; no rechaza la actualización de conocimientos, ni la profesionalización; no involucra a familiares y no ofende, insulta o difama a otras que ejercen esta forma de ser y hacer.

El porvenir mediático

En este escenario de un mundo contemporáneo electrónico, virtual y digitalizado, la medición, control, validación, certificación y autentificación, debería darse apertura a la inclusión, la diversidad y la pluralidad, dado que en el escuchar, hablar y dialogar se encontrará el significado a partir de la significancia de quien es o quiere ser periodista, el significante que utiliza al signo de la objetividad como estandarte y la veracidad ante todo, pero la honorabilidad, la dignidad y la prudencia, siempre.

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