Al pan pan y al vino vino

En blanco con el columnista Jorge Sierra

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I

Para entender lo que sucede actualmente en el país tenderemos necesariamente que entender en primer término que la economía global actualmente es capitalista, y que el capitalismo tiene más de una dimensión, hay la industrial, la empresarial y la que resulta dominante de las otras dos, la financiera que es a la que nos referiremos el día de hoy.

El capitalismo financiero o financierismo es el sistema circulatorio del capitalismo, su corazón late en La City en Londres y se compone de los grandes centros financieros del mundo, Hong Kong, New York, Singapur y Tokio, los demás, incluida la Ciudad de México, son parte de lo mismo a la escala de sus economías.

Debemos entender, y esto es importante, que los Estados Planificadores de sus economías como China y la exURSS evolucionaron para lograr integrarse a la nueva realidad global en lo que denominamos actualmente como capitalismo autoritario, (la historia finalmente es economía decía Marx), una forma o derivado del capitalismo adaptado al modelo de industrialización adoptado por estos pueblos en el pasado, en el caso de Rusia, a partir de su revolución política de 1917, en el de China a partir de la década de los 70s, otro caso notable es Vietnam por ejemplo, adopto este modelo en el pasado reciente con bastante éxito. Una característica particular de este paradigma ha sido la apuesta fuerte a la inversión en rubros como la educación, la innovación y el desarrollo tecnológico ejercida bajo la dirección precisa de las élites gubernamentales de esos países, en el caso de Cuba el establecimiento del modelo no ha ha sido posible gracias al ecosistema político regional que padece entre otras cosas, determinación para el cambio estoy seguro que no le falta a su pueblo, pienso que en esa isla podría desarrollarse por ejemplo el Houston del futuro.

En resumen, y esto es lo realmente importante, la globalización económicamente es capitalista.

II

Por otro lado tenemos el otro componente crítico de cara a nuestra política actual con los Estados Unidos, la migración, aquí es donde debemos irnos despacio y con cautela, nos referimos a la migración centroamericana hacia la autodenominada Norteamérica, su transito por nuestro país y su manejo por nuestro gobierno.

Primero que nada la realidad insoslayable es que las condiciones de miseria, violencia, marginación e insalubridad que se viven actualmente en los países generadores de esta migración son similares, y en algunos casos más graves, que las sufridas en algunos países del Medio Oriente y África, en donde en donde la diferencia la hace la formalidad de una guerra y su afectación en la opinión publica, en ambos casos estamos hablando de crisis humanitarias, sólo que en el caso del éxodo de miles de hombres, mujeres y niños del continente africano existe una métrica en los sistemas de medición de organizaciones como la ONU o la Cruz Roja que permite medir la intensidad de estas crisis y establecer los protocolos para enfrentarla y, entonces, el migrante adquiere en automático el estatus de refugiado que hace una gran diferencia con la condición de simple migrante, es un hecho que no se han establecido estos parámetros para medir la afectación en términos de miseria, marginalidad y violencia provocada por la simbiosis entre algunos gobiernos y el crimen organizado en la región central de Latinoamérica y su afectación social.

En algunos países de Centroamérica existen Estados que podemos denominar con certeza absoluta como fallidos, incapaces de brindar condiciones elementales de salud, educación, trabajo, seguridad a sus colectivos sociales, sostienen lo que podría hacer las veces de parafernalia institucional como se sostiene de la tramoya una escenografía para esconder tras el telón de su hipocresía y ambición la verdad de sus miserias.

Los padres que ven expuestos a sus hijos a la impunidad y la violencia de las realidades supranacionales que dominan sus localidades no tienen otra opción que huir de sus hogares para buscar refugio y seguridad en otros países, quienes son perseguidos por sus ideas políticas o por oponerse abierta y legítimamente a sus gobiernos por lo que sucede en estos lugares, son objeto de la violencia del estado y del crimen organizado y no tienen otro camino que escapar de sus oscuras manos, quienes por las mismas condiciones de miseria y pobreza de esta zona son obligados a salir de sus pueblos y ciudades para no morir y dejar morir de hambre a los suyos buscando solamente refugio.

Es necesario que la comunidad internacional, las ONGs, la Cruz Roja, la ONU, la OEA, etc., se obliguen a redefinir sus métricas y protocolos y no sigan escondiéndose en la falacia de lo que tienen actualmente para determinar correctamente la situación política de los migrantes centroamericanos en este momento.

III

Por el otro lado tenemos que aceptar que de manera ineludible nuestro país está inserto en una dinámica económica global de la que no puede escapar por las mismas condiciones de su debilidad estructural, unas ajenas, y otras, en honor a la verdad, consecuencia de las políticas ejercidas por el actual administración en materia económica, además de consideraciones de geopolítica insalvables por lo menos en este momento sin consecuencias gravísimas para el futuro de nuestro pueblo.

Un país es soberano cuando no tiene que pedir cuentas a nadie para hacer lo que le plazca, nosotros, por decirlo de manera amable, tenemos lo que podríamos considerar una soberanía… limitada y, eso, nos impide impulsar políticas como la de Los Brazos Abiertos, cancelaciones de mega proyectos pactados y sancionados por la comunidad económica internacional, etc. sin sufrir las consecuencias y humillación de que fuimos objeto.

Definitivamente que no hay de otra que poner los pies muy firmes sobre el suelo y trasformar en la medida de lo posible nuestra realidad consolidando cada cambio, paso a paso, la racionalidad política será determinante para ahórranos humillaciones en el futuro.

Y ya para terminar, quisiera señalar y sobre todo subrayar la alta responsabilidad histórica de los Estados Unidos en cuanto a las condiciones políticas, económicas, culturales y sociales que dominan y prevalecen en Centroamerica, que no son más que consecuencia directa del imperialismo ejercido en esta zona de manera inmisericorde por sus gobiernos sucesivos a partir del mismo día de haber logrado su independencia, cito el caso de Haití como primer ejemplo, de manera sencillamente no pueden voltear la cara de manera hipócrita como lo están haciendo sin ser llamados a cuentas algún día por el dios en el que fundan sus esperanzas y que es el progreso, porque no hay mal que dure cien años ni cabrón que los aguante.

Jorge Sierra

Tapalpa, Jalisco

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