Ahora en Mexicali, rechazo a los “invasores”

El autor Raúl Ramírez Baena es Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste

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“Consigan un bat de beisbol y simbolicamente a batear esa propuesta (de instalar por el gobierno federal un albergue para migrantes en Mexicali), que sepan los migrantes que nos vamos a defender de lo que hagan y no llamen a la patrulla si los agarran en tu casa o afuera de una escuela robando o molestando estudiantes ya lo dijo el presidente que los solapa, beisbol para todos asi que todos a tener un bat y mostrarlo siempre al migrante que ande merodeando, miedo no hay, si van a andar aqui van a respetar (…) son gente corriente y vulgar”

Mensaje en Facebook de internauta de Mexicali

El gobierno del Presidente López Obrador ha recibido fuertes críticas de la ONU, la CIDH, la CNDH y las ONG de derechos humanos, sobre el giro de la política migratoria mexicana, de una política de respeto a los derechos de los migrantes, a acciones de persecución, detención y deportación de solicitantes de asilo en los EUA, utilizando para ello a la Guardia Nacional.

El sometimiento a los deseos reeleccionistas de Trump ha forzado al gobierno mexicano, contrario a lo que establece la norma de asilo norteamericana, a mantener en nuestra frontera norte a migrantes que han formulado sus solicitudes de asilo político en el vecino país (a sabiendas de que la mayoría no calificará, esperando meses por la respuesta), lo que ha incrementado la presencia de centroamericanos y caribeños en Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez. Por ello, el gobierno federal ha decidido instalar mega-albergues en estas ciudades.

Gracias a esta política global, la respuesta de habitantes de Mexicali es terrible. El “Comité de Vecinos de Fraccionamientos 27 de septiembre, Villa fontana, San Marcos, Orizaba”, junto con propietarios de locales comerciales y de instituciones educativas privadas, ha lanzado en Facebook una alerta por la futura instalación de un Albergue de Migrantes.

El comunicado-alerta advierte: “Es por ello el motivo de esta reunión, para organizarnos como ciudadanos, para impedir la instalación de dicho Centro de Migrantes, que afectara más nuestra ya de por si debilitada e insegura zona residencial (…) Hoy, les hago llegar esta invitación a que nos apoyen con su presencia y firmas, cuando estas se soliciten para apoyar la no instalación de dicho albergue para migrantes”. Continúa: “Debemos tomar en cuenta, que estas zonas, ya cuentan con problemas de personas no gratas deambulando, así como la infinidad de robos sufridos y no debemos esperar a que esto aumente, y además nos traiga problemas de salud por las condiciones en que estas personas arriban. Si desean reubicar de Centro Histórico estas personas, que no sea con nosotros, obliguemos a autoridad a que los concentre fuera de la ciudad, en algún área que no beneficie a ninguna población a su lado”. Sobran las solicitudes de lugar para firmar.

No hay en el país entidad más representativa de la inmigración que Baja California, sobre todo Tijuana y el agrícola Valle de Mexicali, aun así, en el Ejido Michoacán de Ocampo se rechazó la instalación del albergue para migrantes centroamericanos proyectado por el gobierno federal, juntando miles de firmas, entre otras cosas, porque “ellos van a Estados Unidos y allá no los quieren, pero ¿por qué los tienen que traer para acá?”

La gente no atina a distinguir que el fenómeno migratorio actual no es un “problema” de seguridad y de salud pública, sino un fenómeno global de índole económico, político, social y humanitario, consecuencia del modelo de desarrollo capitalista, que genera mano de obra barata en los países pobres, explotando sus recursos naturales, sobre todo energéticos, en beneficio lucrativo de las trasnacionales; que el sistema capitalista se sostiene generando en los países de la periferia altos índices de corrupción, pobreza, despojo a las comunidades, violencia criminal e institucional, aumento a las violaciones a los derechos humanos y destrucción del medio ambiente.

Hoy, la emergencia de los pobres se les salió de control, rebasando el aparato represivo y de control que, en México, gracias a las amenazas de Mr. Trump, logró rehacerse echando mano de la Guardia Nacional; en los EUA y en Europa Occidental, mediante el reforzamiento de los cuerpos represivos reguladores de la inmigración y las policías locales, así como de la criminalización de las leyes de inmigración para reprimir su propia obra: migración forzada de pobres en peligro por la violencia en los países de la periferia, provenientes de Centroamérica, el Caribe, África, Medio Oriente y Europa del Este. El drama de los migrantes ahogados en el Mediterráneo o en el Rio Bravo y las víctimas de trata no alcanzan a mover consciencias de gobernantes y a generar leyes migratorias humanas.

El escenario anterior no es ajeno a la masacre de El Paso, Texas, donde un supremacista estadunidense, utilizando el lenguaje xenófobo, racista y de odio del presidente Trump sobre los “invasores” mexicanos en los EUA, ultimó a 26 personas en un centro comercial de esa ciudad, siete de ellas mexicanas, sacudiendo la consciencia social. Y, aun así, las cosas siguen igual, o peor.

El fenómeno migratorio no está resuelto, al contrario, se complica cada día más al encontrar a ciudadanos que, quizá sin proponérselo, invadidos por el miedo, reproducen la ideología supremacista, xenófoba, racista y de odio que tanto daño ha causado a la humanidad a lo largo de la historia.

*Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste

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