Uno de cada 5 jóvenes no consigue empleo

El desempleo y la informalidad asedian a los trabajadores jóvenes.

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Foto: Presidencia El Salvador Apertura de sede programa de empleo Jóvenes con todo, Soyapango (El Salvador) 2014
Los últimos datos sobre desempleo juvenil en América Latina y el Caribe son alarmantes: la tasa regional alcanzó el nivel más alto desde que existen registros de este indicador a comienzos de los años 1990. Llegó al 19,5 por ciento, o dicho de otra manera, casi al 20 por ciento. Es decir uno de cada 5 jóvenes.
  • Hay poco más de 10 millones entre 15 y 24 años buscando trabajo activamente y no lo consiguen.
  • 40 por ciento de los desempleados en América Latina y el Caribe son jóvenes.
  • 6 de cada 10 que sí están trabajando desde la informalidad.
  • Alrededor de 20 por ciento del total no estudia o trabaja.
  • Cerca de 5 millones de mujeres jóvenes no estudian, trabajan, o buscan empleo.

Aunque es posible que la tasa de desempleo regional baje levemente en los próximos dos años si se hacen realidad los pronósticos de mayor crecimiento económico, esa mejoría será muy leve para resolver los problemas del empleo juvenil. Normalmente, en el ciclo económico, las personas jóvenes son los primeros en ser despedidos cuando las cosas van mal y los últimos en ser recontratados cuando viene la recuperación.

Todo esto significa que América Latina y el Caribe no está aprovechando el llamado bono demográfico. Al contrario, está desaprovechando el talento de una proporción importante de la juventud. Las consecuencias son de alto impacto.

La falta sistemática de oportunidades para obtener un trabajo productivo es caldo de cultivo para el desaliento o la frustración, y repercute sobre la estabilidad, la seguridad y la gobernabilidad de las sociedades. La insatisfacción con frecuencia muta en conductas antisistema, en ocio crónico, e incluso en conductas ilegales.

Esto obliga a los países a comprometer cuantiosos fondos públicos al combate de la delincuencia, en vez de dirigir esos fondos a inversiones en educación, salud y políticas activas de mercado de trabajo.

Y la situación no es un problema solo del presente, sino que tendrá consecuencias e impactos en el futuro, porque las trayectorias laborales y las conductas sociales de esta generación sin suficientes oportunidades hoy se seguirán viendo en los próximos 30 o 40 años.

La OIT sugiere:

Estar conscientes de la crítica situación actual y sus consecuencias. Esto debería cambiar las prioridades políticas y enfocar a los gobiernos y a diversos sectores en programas y medidas efectivas.

Priorizar la educación y la capacitación. Aumentar el acceso, reducir la deserción, mejorar la calidad y pertinencia son formas efectivas de aumentar la empleabilidad de los jóvenes.

Promover las políticas activas de mercado de trabajo, que comprenden servicios de empleo, asesorías y mentorías sobre opciones de carrera, programas de primer empleo y de segunda oportunidad, contratos especiales para los jóvenes y otros. La promoción del empresarialismo como opción de carrera es una línea importante de trabajo, incluyendo la educación empresarial y el apoyo a incubadoras y aceleradoras de negocios.

Estimular políticas que desarrollan la demanda de empleo por parte de las empresas, que van desde políticas de desarrollo y diversificación productiva, ambiente propicio para las empresas, apoyo a PYME y desarrollo de clusters.

Invertir en los jóvenes es invertir en el presente y en el futuro de nuestras sociedades. Aunque sin duda muchos jóvenes están educándose y se integrarán al mundo del trabajo en condiciones dignas, las estadísticas sobre empleo indican que muchos que se están quedando atrás.

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