Nueva York | ONU |


Desde octubre casi 100.000 personas han regresado a la zona, pero las condiciones aún no son propicias para los retornos debido a los altos niveles de municiones sin detonar, el daño infraestructural y la falta de servicios, informó este martes al Consejo de Seguridad el coordinador de la ONU sobre asuntos humanitarios, Mark Lowcock.

“Semanalmente se han reportado más de cincuenta víctimas de los restos de la guerra. Con el inicio de la primavera, tenemos la preocupación que los niños, que juegan al aire libre, sean particularmente vulnerables”, dijo.

Lowcock informó que al menos un 80% de todos los edificios de la ciudad están destruidos y los servicios públicos se están reanudando lentamente, con un 37% de las panaderías operando, pero la ciudad no cuenta con electricidad o comunicaciones móviles, y el agua se bombea a una capacidad muy limitada.

“Hasta el 90% de las familias que han regresado a Al-Raqqa sufren la escasez de alimentos, los servicios de salud son deficientes o severamente limitados y aunque algunas escuelas han reabierto, faltan materiales escolares y suministros”, expresó.

El coordinador aseguró que el 1 de abril se realizó una evaluación y se hicieron varias entregas humanitarias. La ONU tiene también planes para para apoyar a otras organizaciones que ya están activas y proporcionan alimentos, cuidaos sanitarios y otros servicios básicos.

“La respuesta se complementará con ayuda para los desplazados y necesitados en el norte de Siria, donde casi 900.000 personas reciben asistencia mensualmente”, dijo.

Por otro lado, en Rukban, un campamento desmilitarizado en la frontera entre Jordania, Siria e Iraq, otras 50.000 personas necesitan ayuda humanitaria. El agua y la atención básica de salud está a cargo de los jordanos, pero se necesitan mejores servicios, expresó Lowcock, quien agregó que la última vez que se le entregó ayuda a estas personas fue a comienzos de enero.

El coordinador además informó que se obtuvo la aprobación del gobierno de Siria para que un convoy de las Naciones Unidas entre al campamento. Además, la ONU está trabajando de cerca con Rusia y Estados Unidos para hacer posible la entrega teniendo en cuenta las condiciones de seguridad y la restricción de movimiento, que sólo permiten acercarse a unos diez kilómetros de Rukban.

Guta Oriental está ahora en manos del gobierno

Mark Lowcock reiteró que la ciudad de Duma y otras áreas de Guta Oriental están ahora bajo control del gobierno sirio después de estar años bajo asedio, y que los que permanecen en el área requieren asistencia urgente que no ha podido ser entregada como debe ser.

“El acceso a Guta Oriental es crítico. La ONU y sus socios están ayudando ahora a unos 155.000 desplazados con alimentos, refugio, salud y otros tipos de asistencia. Sin embargo, tanto para los que se encuentran en sitios de desplazados internos como los que huyeron a Idlib y Aleppo, su situación es precaria”, dijo.

Lowcock dijo que la extrema situación ejerce una presión increíble sobre las comunidades de acogida y las organizaciones humanitarias y que los grupos de oposición en Idlib complican aún más la situación para los necesitados en el área.

El 25 de marzo, las Naciones Unidas presentaron una solicitud a las autoridades sirias para el despliegue de un equipo interinstitucional de refuerzo para ampliar la capacidad operativa de las Naciones Unidas en Siria.

“A medida que nos acercamos a la conferencia en Bruselas los días 24 y 25 de abril, tenemos una oportunidad inmediata de progreso para aliviar el sufrimiento humanitario financiando completamente las operaciones humanitarias. Por el momento sólo contamos con el 15% de los fondos, no puedo enfatizar más la importancia de mantener y ampliar la respuesta internacional”, concluyó.

El pedido de Rusia

El Consejo de Seguridad tuvo la sesión informativa sobre la situación humanitaria en Siria a pedido de Rusia, cuyo objetivo era específicamente analizar la situación en Al Raqqa y en el campamento de Rukban, que alberga a decenas de miles de personas internamente desplazadas.

El representante permanente de Rusia llamó una vez más la atención del Consejo sobre la destrucción de Al-Raqqa por parte de la coalición liderada por Estados Unidos para contrarrestar al ISIS en Iraq y criticó al país norteamericano por las dificultades para garantizar el acceso a los civiles en Rukban, dada la proximidad del campamento a la base militar estadounidense de Al-Tanf.

“La coalición expulsó al ISIS de la ciudad y después ocuparon el territorio, la reconstrucción de la ciudad no se ha sucedido y la gente sigue muriendo. Todos los días hay cadáveres bajo los escombros”, dijo Vasiliy Nebenzia.

Nebenzia llamó a los miembros del Consejo a respetar y restablecer las estructuras estatales en Al-Raqqa y terminar con el discurso en contra del gobierno de Al-Assad.

Por su parte la embajadora de Estados Unidos ante el Consejo Económico y Social de la ONU, en reemplazo de Nikki Haley, Kelly Currie, le respondió al representante ruso diciendo que la coalición, que cuenta con 75 miembros, se encontraba asistiendo humanitariamente a los civiles, retirando remanentes explosivos de la guerra y capacitando a los locales para hacerlo.

“Mientras nosotros derrotábamos al ISIS y lográbamos una ganancia real para los sirios , el régimen de Assad estaba ocupado bombardeando civiles en el este de Guta, Aleppo y Idlib. En Al-Raqqa efectuamos una evacuación barrio por barrio y hemos puesto de manifiesto que  apoyamos la entrega humanitaria de las Naciones Unidas en Rukban. Sin embargo la demora de esta ayuda continúa siendo culpa del gobierno de Assad, como siempre, porque seguimos esperando su autorización”, expresó.

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