La Conferencia de los Estados Partes en su vigésima sesión, estableció que el Día de Conmemoración de Todas las Víctimas de la Guerra Química se celebre el 30 de noviembre de cada año, o el primer día del período ordinario de sesiones de la Conferencia.

Esta conmemoración es una oportunidad para rendir homenaje a las víctimas de la guerra química, así como para reafirmar el compromiso de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) con eliminar este tipo de armas, promoviendo así las metas de la paz, la seguridad, y el multilateralismo.

Con el fin de erradicar para siempre el flagelo de las armas químicas, en 1997 se firmó la Convención sobre las Armas Químicas. Es un tratado internacional por el que se prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento, la transferencia y el empleo de armas químicas, y se dispone además la destrucción de estas armas en un plazo de tiempo específico.

Esta Convención tiene carácter único, pues constituye el primer tratado multilateral destinado a prohibir toda una categoría de armas de destrucción en masa y a velar por la verificación internacional de su destrucción. Asimismo, se trata del primer tratado de desarme negociado en un marco completamente multilateral, en pro de una mayor transparencia y de su aplicación por igual en todos los Estados Partes.


Algo de historia y las víctimas

La historia de los serios esfuerzos para lograr el desarme químico que culminó con la conclusión de la Convención sobre Armas Químicas comenzó hace más de un siglo. Las armas químicas se utilizaron en gran escala durante la Primera Guerra Mundial, lo que resultó en más de 100.000 muertes y un millón de víctimas.

Sin embargo, las armas químicas no se utilizaron en el campo de batalla en Europa en la Segunda Guerra Mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial, y con el advenimiento del debate nuclear, varios países llegaron gradualmente a la conclusión de que el valor marginal de tener armas químicas en sus arsenales era limitado, mientras que la amenaza que suponía la disponibilidad y la proliferación de esas armas hacía deseable una prohibición general.

Aprobada en 1993, la Convención sobre las Armas Químicas entró en vigor el 29 de abril de 1997. La Covención determinó que, «En bien de toda la humanidad, a excluir completamente la posibilidad de que se empleen armas químicas».

Los Estados Partes en la Convención establecieron la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas con el fin de lograr el objeto y propósito de la presente Convención, asegurar la aplicación de sus disposiciones, entre ellas las relativas a la verificación internacional de su cumplimiento, y proporcionar un foro para las consultas y la colaboración entre los Estados Partes.

La Conferencia de los Estados Partes en su Décimo período de sesiones (párrafo 23.3 del C-10/5 , de fecha 11 de noviembre de 2005) decidió que el Día de Conmemoración de todas las víctimas de la guerra química se celebraría todos los años el 29 de abril, fecha de 1997 en que entró en vigor la Convención sobre las Armas Químicas.

La Tercera Conferencia de los Estados Partes encargada del examen de la Convención sobre las armas químicas , que se celebró del 8 al 19 de abril de 2013 en La Haya (Países Bajos), aprobó por consenso una declaración política que confirma el «inequívoco compromiso» de los Estados Partes en la prohibición mundial de las armas químicas así como un examen amplio de la aplicación de la Convención desde la última Conferencia de Examen en 2008, por el que se trazarán las prioridades de la OPAQ para los próximos cinco años.

Hoy en día, los Estados partes de la OPAQ representan aproximadamente el 98% de la población mundial y la masa terrestre, así como el 98% de la industria química mundial.

El Premio Nobel de la Paz 2013 fue otorgado a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas «por sus grandes esfuerzos para eliminar las armas químicas».

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