Layla Salha,  una siria de origen kurdo de 111 años, vive en Atenas con su familia. Layla lo ha visto todo, el Imperio Otomano, el Mandato Francés y ahora la guerra.

Escapó de su ciudad, Kobane, en el norte de Siria a finales de 2017. Su hijo tuvo que cargala todo el camino hasta Turquía y después se lanzó a cruzar el mar Egeo en un bote hinchable para llegar a Grecia. La entrevista para solicitar asilo se agilizó debido a su avanzada edad y le han concedido la condición de refugiada.

Su deseo es reunirse con sus nietas, a las que crió, que se encuentran en Alemania.

50.000 refugiados en Grecia

Actualmente hay más de 50.000 refugiados y migrantes viviendo en Grecia. Desde marzo de 2016, cuando cerró la ruta de los Balcanes y se firmó el acuerdo migratorio entre la Unión Europea y Turquía, la mayoría de los que llegan han pedido asilo en Grecia, incapaces de viajar a otros países europeos.

Casi 60.000 personas solicitaron asilo en 2017 y más de 8.000 lo han hecho durante los dos primeros meses de este año.  Inicialmente se quedan en centros de llegada e identificación en las islas griegas  y, después, a los que son elegibles para solicitar asilo se les lleva a la península.  A los más vulnerables y a los que esperan reunirse con sus familias se les traslada a apartamentos provisto por ACNUR con la ayuda del programa ESTIA (Ayuda de Emergencia para la integración y el Alojamiento, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea. Es el caso de Layla que comparte un apartamento con su familia.

Hay apartamentos por todo el país, pero la mayoría están en Atenas. Albergan a 23.000 personas que también reciben dinero en efectivo mientras esperan por la decisión sobre su petición de asilo y reunificación familiar.

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