Si un habitante del Estado de Nueva York quiere cocinar una sopa o un guiso básico (algunos fríjoles y lentejas, un puñado de arroz u otra semilla, agua y aceite) tendría que gastar 1,20 dólares, tomando como referencia el coste de los alimentos en ese territorio.

Sin embargo, si un habitante de Sudán del sur, un país en riesgo de hambruna quisiera comer exactamente lo mismo tendría que pagar una suma equivalente a más de dos días de sus ingresos, o una cantidad equivalente a 348,36 dólares en la ciudad estadounidense.

Con el objetivo de dar a los consumidores de los países ricos una orientación sobre la cantidad de ingresos diarios necesarios para garantizar un plato básico de comida en las regiones más pobres del mundo, el Programa Mundial de Alimentos ha elaborado la segunda edición de un índice* llamado Contando los Fríjoles, donde estudia esta situación en 52 países en desarrollo.

En países como Sudán del Sur, Nigeria o Yemen, todos ellos con riesgo de sufrir una hambruna inminente, el aumento del coste de los alimentos viene marcado por el trascurso de los conflictos. La supervivencia para muchas de las personas que viven en esas naciones no sería factible sin el apoyo del PMA.

No obstante, no todos los países estudiados se encuentran la misma situación y en algunos casos se evidenciaron mejoras desde el año pasado, ya sea por un robusto crecimiento económico, mayor estabilidad, una estación de lluvias favorable, o una mejora en la asistencia humanitaria que sirvió de contrapeso a los efectos de la sequía.

África y Asia, los continentes más afectados

Pese a estas mejoras, el índice destaca una gran desproporción del coste de los alimentos respecto al de las rentas en la mayoría de los países de África, algunas regiones de Asia y en algún país de América Latina.

Y en Latinoamérica… Haití y Nicaragua

En clave regional, Haití es el país donde más caro resultaría pagar una comida básica que llegaría a costar 52,55 dólares. Por su parte, en Nicaragua, tras meses de disturbios sociales y políticos, el coste del plato básico experimentaría una tendencia al alza y se situaría en 13,68 dólares.

En el otro lado de la balanza, y liderando el índice de la comida más asequible, se encuentra Perú donde solamente sería necesario pagar 3,44 dólares.

El director ejecutivo del PMA, David Beaseley, dijo que algunas de estas cifras “deberían escandalizar e indignar a todo el mundo”, y señaló que se ha de hacer todo lo que esté a nuestro alcance “para reducir los conflictos, reconstruir las economías y que los mercados y las comunidades puedan prosperar”.

*El índice toma como referencia un ingreso promedio per cápita común para todo el mundo y calcula qué porcentaje de él deben gastar las personas en una comida casera de 600 kcal. A continuación, calcula un precio en función de esos ingresos normalizados. Se han utilizado las cifras del PIB diario per cápita o, cuando no estaban disponibles, las cifras de ingresos personales basadas en los registros de remesas y otras fuentes.

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