Tres mujeres que hicieron posible la llegada de la humanidad a la luna

Paradójicamente, en una época donde apenas se permitía la participación de las mujeres y se prohibía la de la raza afroamericana, entre esas historias les corresponden a tres mujeres negras. Aquí su historia. | SemMéxico/Billie Parker Noticias

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Fecha: 20 de julio de 1969, el hombre en representación de la humanidad camina por primera vez en la luna. Este momento marca un hito en la historia humana y en el de la propiedad industrial. Alto… -la pregunta de siempre- ¿qué tiene que ver la propiedad industrial con la llegada a la luna, cuál fue su contribución para lograr “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”, como afirmó el astronauta estadounidense Neil Armstrong al pisar la luna?

La propiedad industrial se convirtió en la gestora de historias importantes de personas que hicieron de la palabra “sueños” algo posible de cumplir. Paradójicamente, en una época donde apenas se permitía la participación de las mujeres y se prohibía la de la raza afroamericana, entre esas historias les corresponden a tres mujeres negras. Aquí su historia.

KATHERINE JOHNSON

Katherine Johnson fue una de las mujeres que formaron un equipo en el Centro de Investigación Langley para calcular la trayectoria de los primeros lanzamientos espaciales, unas operaciones que hoy hacen los ordenadores, pero en los años sesenta los “ordenadores llevaban falda”, según sus palabras recogidas en los numerosos documentos que la Nasa le dedica en su web.

En 1938, Coleman fue la primera mujer afroamericana en ingresar en la Universidad de Virginia Occidental para realizar los estudios de posgrado tras un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos.

Katherine Johnson en la NASA en 1966 // Fuente: Mujeres con ciencia

En 1953 comenzó a trabajar en la NACA (National Advisory Committee for Aeronautics), que más tarde se convirtió en la NASA, en la sección West Area Computers. Más tarde fue reasignada al área de Guía y Control de la División de Investigación de Vuelo de Langley y, tras esto, fue trasladada al área de Controles de Naves Espaciales (Spacecraft Controls Branch).

Fue Katherine, en 1961, quien calculó la trayectoria del vuelo espacial de Alan Shepard, primer estadounidense en viajar al espacio. Ese mismo año, calculó también la ventana de lanzamiento del Proyecto Mercury. En 1962, la NASA comenzó a utilizar computadoras digitales y fueron las capacidades y reputación de Katherine quienes permitieron depositar la confianza en los cálculos realizados por este nuevo medio.

Parche misión Apollo 11 // Fuente: NASA

Participó en la misión Apollo 11de la NASA calculando la trayectoria de vuelo de la nave. En 1970, su trabajo en la misión del Apollo 13, implementando procedimientos y cartas de navegación de respaldo, permitió que la tripulación pudiera regresar a salvo a la Tierra.

LEGADO

El 16 de noviembre de 2015, Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos, otorgó a Katherine la Medalla Presidencial de la Libertadcomo mujer afroamericana pionera en STEM (acrónimo para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

DOROTHY VAUGHAN

1943, Dorothy Vaughan se unió al Centro de Investigación Langley como matemática; ella está asignada a West Area Computers, un grupo de matemáticos afroamericanos empleados para elaborar a mano cálculos complejos y se le conoce como «computer in skirt».

Originalmente dirigido por una mujer blanca, el grupo está estrictamente separado de los grupos de mujeres blancas, con baños separados y áreas para comer. Sobre esta segregación, Dorothy Vaughan dirá: «Cambié lo que pude y lo que no pude, lo soporté.»

Una Carrera en la NASA

Después de la guerra, el grupo continuó su trabajo de investigación para el Programa Espacial de los Estados Unidos. En 1949, después de la muerte de West Area Computers, Dorothy la reemplazó al frente de la división; Ella es la primera mujer negra en tener un liderazgo de equipo en NASA, y se esfuerza por apoyar la carrera de sus empleados. La matemática Katherine Johnson trabaja bajo su mando por un tiempo, antes de ser transferida a la División de Investigación de Vuelo de Langley.

La comprensión de la importancia de que los ordenadores tomarían en el futuro, Dorothy misma forma y se entera de la programación especial programa de Fortran (FORmula Traductor) lenguaje de programación para la computación científica. No contenta con entrenar, ella enseña a sus colegas a prepararlos para una transición de sus carreras a las computadoras. Dorothy Vaughan también está involucrada en el programa espacial al participar en el proyecto Scout.

En 1958, cuando NACA se convirtió en NASA, la segregación fue finalmente abolida. Dorothy Vaughan continúa su trabajo en la División de Técnicas Digitales y luego en la División de Análisis y Computación. Trabajará un total de veintiocho años en el Centro de Investigación Langley de la NASA.

MARY JACKSON

Mary Jackson, quien en 1942 inició sus estudios en matemáticas y ciencias físicas; en 1951 entró a trabajar a la NASA, y en 1953, frente a la oferta laboral de sus sueños, tomó la decisión de presentar una petición al ayuntamiento de Hampton, Virginia, con el fin de que se le otorgara el permiso para realizar estudios de licenciatura en matemáticas y física de la Universidad de Virginia. Sin embargo, estos cursos nocturnos se ejecutaban en el Instituto de Secundaria de Hampton, el cual en ese momento solo admitía personas de tez blanca. Finalmente, en 1958 tras conseguir su grado como LA PRIMERA INGENIERA AEROESPACIAL AFRODESCENDIENTE, construyó con ayuda de un equipo especializado, lo que sería hoy su más importante legado, un túnel de viento.

Este invento nació por la necesidad de entender las fuerzas que se ejercen sobre un modelo al proporcionar, en promedio, dos veces la velocidad del sonido. De igual forma, Jackson se destacó dentro del equipo de ingenieros que construyeron la nave espacial que traería seguros a los astronautas de vuelta a casa.

Como Mary Jackson, existen muchas historias de inventores, emprendedores, personas que lo han arriesgado todo por un sueño, pero no cualquier sueño, sino por aquel que los ha hecho cambiar el mundo.

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