Familiares exigen su búsqueda, les dicen: regresen el miércoles

Un año sin Pamela | Autoría: Hazel Zamora Mendieta, Ciudad de México.

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Pamela
CIMACFoto: Hazel Zamora Mendieta

Han pasado 365 días de que su mirada y su sonrisa, ésas con las que se le ve en la fotografía pegada en las paredes de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, se apagó. Desde entonces, la familia de Guadalupe Pamela Gallardo Volante no ha tenido respuestas.

Eran las 11 de la mañana cuando un grupo de mujeres, los hermanos, el padre y la madre de Pamela Gallardo Volante, se cubrieron las manos de engrudo para pegar en la paredes del edificio de la PGJDF carteles con la fotografía de la joven de 23 años de edad que dicen: “desaparecida, complexión mediana, 1.58 metros de estatura, nariz respingada, cara ovala, tatuaje de cereza detrás de la oreja, usa braquets”.

“Y es que ya es un año de no comer, no dormir bien, de escuchar de la Fiscalía de Antisecuestros de la PGJDF, quien tiene el caso, que ellos no investigan desapariciones” reclama María del Carmen Volante, madre de Pamela.

El 4 de noviembre de 2017 Pamela Gallardo acudió en compañía de su pareja al festival de música electrónica “Soul Tech Festival”, realizado en la carretera Ajusco-Picacho, delegación Tlalpan. Acordó con su madre que regresaría al día siguiente a las 4 de la tarde, pero nunca llegó.

María del Carmen intentó comunicarse con su hija a su teléfono, pero nunca le respondió, luego llamó al de su pareja quien le dijo que iban de regreso pero Pamela no llegó y su madre siguió insistiendo. Finalmente el novio le dijo que no sabía nada de Pamela, que habían discutido y ella decidió regresar en un camión del festival sin él.

“Mi hija no es una desaparecida” “a nadie se lo traga la tierra” dijo la madre de Pamela al tiempo que aseguró que detrás de la desaparición de la Pamela hay alguien, “se la robaron”, expresó.

El abogado del Grupo de Acción por los Derechos Humanos que representa a la familia de la víctima, David Peña Rodríguez, calificó la actuación de la PGJDF como “infructuosa”.

Primero el caso estaba en el Centro de Apoyo a Personas Extraviadas o Ausentes (Capea) donde nunca avanzó, presionaron a la Procuraduría para moverlo a la Fiscalía Antisecuestros pero tampoco han tenido resultados.

Por la falta de investigación de la PGJDF tuvieron que recurrir a presentar una queja en la Comisión de Derechos Humanos local que actualmente indaga la situación, indicó el abogado.

A un año de la desaparición, las autoridades buscarían trasladar su caso a la Fiscalía Especial en la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas que recién instaló la PGJDF en septiembre de 2018.

Sin embargo, su madre se niega porque es comenzar desde cero y es una Fiscalía sin capacidad, dijo, es el mismo personal de Capea y apenas se comienza a dotar de recursos. “Yo no puedo esperar para encontrar a mi hija”, sentenció desesperada María del Carmen.

“REGRESEN EL MIÉRCOLES”

En el ajetreo de las oficinas centrales de la PGJDF algunas personas se detienen a leer los carteles con el rostro de Pamela pues la familia y las activistas cubrieron por completo la fachada principal.

Algunas más con sus pisadas, desdibujan la frase “Te buscamos Pamela” que escribieron las activistas en polvo blanco afuera de la entrada de la Procuraduría, otras más esquivan el cartel gigante que sostienen el padre y el hermano de Pamela donde demandan justicia para la joven.

Esta manifestación no sólo se trata de Pamela, otras madres con hijas desaparecidas se unieron a las protestas. Una de ellas no pudo articular palabra, sólo sostuvo con llanto la cédula de búsqueda de su hija, desaparecida apenas hace cinco días en la Ciudad de México.

Como Pamela hay cientos de mujeres sin hallar. Cifras del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio obtenidas de la PGJDF, detallan que tan sólo entre 2015 a diciembre de 2016 se reportaron 2 mil 494 mujeres como “ausentes o extraviadas”. De ellas se localizaron a mil 836, entonces estaban pendientes de localizar 644.

El acto fue interrumpido por el personal de la PGJDF quien ofreció a las madres pasar a las instalaciones “para ver sus casos”, pero ellas no quieren “reuniones, mesas de trabajo, hojas de acuerdos” están cansadas de esas promesas señaló María del Carmen. Uno de los hermanos de Pamela gritó: “queremos respuestas…Queremos a Pamela”, se unieron a una voz las demás mujeres.

Media hora más tarde, la madre y demás familiares de Pamela ingresaron a las instalaciones de la Procuraduría. Al salir, su madre, decepcionada porque ya sabía lo que le dirían respondió a los medios ahí presentes: “¿Qué me dijeron? Ya sabíamos, nada. Me pidieron que regrese el próximo miércoles”.

18/HZM/LGL

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