El estigma de coger

A los 18 años Brenda se casó para “honrar” a su familia | Por Alba Valdez, SemMéxico/ Testigo Púrpura. Veracruz.

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Cuando la familia de Brenda se enteró que había tenido su primera relación sexual la obligaron a casarse con su novio, aunque apenas tenía 17 años y no estaba de acuerdo, pues según su mamá sus hijas solo podían ejercer su sexualidad cuando estuvieran casadas y con un solo hombre.

A los 18 años Brenda se casó para “honrar” a su familia, pues el tener sexo antes del matrimonio era un acto de deshonra ante la sociedad, por eso solo con la bendición de la iglesia católica y un acta de matrimonio, era aparentemente libre de decidir sobre su cuerpo.

La virginidad, es una palabra religiosa que se asocia con la pureza y la castidad del cuerpo femenino como una ofrenda al hombre de manera romantizada, en la que el cuerpo de la mujer es un objeto, señala Alicia Medea Herrerías, feminista e integrante del Colectivo Akelarre.

 “En realidad solamente está presente en los cuerpos de las mujeres, porque el cuerpo de la mujer no se concibe como un cuerpo autónomo, como una persona, sino como un objeto sexual que se hizo para disfrute o goce del placer masculino o para la crianza cómo incubadoras para poder parir una vida”, narra.

Como Brenda, el 50 por ciento de las mujeres de Veracruz entre 15 y 19 años tuvo su primera relación sexual a los 17, y los hombres a los 16 años, esto de acuerdo con una encuesta realizada por el Consejo Nacional de Población (016).

Sin embargo, aunque en promedio el hombre haya tenido su primera relación sexual antes que la mujer, para ellos no hay ningún estigma social, asevera la activista.

“Cuando pasó yo lo hice porque estaba segura, en ningún momento me forzó, algo que me preguntó él fue que si yo era virgen, eso me incomodó un poco, pero como lo era pues no pasó nada, sin embargo, yo sabía que él no lo era, pero como es hombre es normal, o eso pensé”, cuenta Brenda al recordar que para ella nunca fue importante si su novio ya había tenido sexo o no.

Para Alicia, el amor romántico es un tema muy importante en la estigmatización del cuerpo de la mujer, pues ante la sociedad la legitimidad y la pérdida de valor de la mujer depende de cuántas parejas sexuales ha tenido y si fue por amor es justificable.

En un estudio realizado por el Instituto Municipal de la Mujer en Xalapa se detectó que la mayoría de las mujeres encuestadas tuvieron su primera relación sexual “por amor” y no usaron algún método anticonceptivo.

Ellas consideraron que al solicitar a su pareja utilizar protección le harían pensar que ya habían tenido sexo con alguien más, por lo que al no protegerse corrieron con la posibilidad de embarazarse o contraer alguna enfermedad de transmisión sexual.

Alicia menciona que como sociedad la sexualidad de hombres y mujeres está basada en el goce y disfrute del hombre, además de que está hetero-normada, es decir, cuando se habla de relaciones sexuales solo se piensa en parejas heterosexuales y no de otras parejas, como lesbianas.

“Al final tener sexo con un hombre, para las mujeres implica perder o incluso desde el punto de vista falocéntrico una mujer lesbiana digamos sería una mujer que siempre va a ser pura, nunca va a perder la virginidad porque al final lo que te pinta la pureza es el coito, es una idea sumamente enfocada en el coito; yo lo llamo coitocentrismo”, explica.

Actualmente, Brenda continúa casada con el mismo hombre y le preocupa la situación de su hermana menor, pues en su familia aún creen que las mujeres solo deben estar con un hombre, pues eso les da un mayor valor.

“A veces me pregunto si él no hubiera sido la persona correcta, afortunadamente nos entendemos, nos queremos, pero ¿qué hubiera pasado que no fuera así?, si yo ya no quisiera estar con él, ¿cómo me verían? (…) mi hermana me preocupa, mi mamá ni mi papá nos han hablan de sexualidad y ¿qué pasa si ella hace lo mismo que yo y no tiene mí misma suerte?”, agrega.

SEM/GR

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