Oaxaca | Nadia Altamirano – SemMéxico

Con lesiones graves que incluyen desgarro vaginal y rectal, así es como Guadalupe llegó al Hospital de la Niñez Oaxaqueña. Al año y ocho meses de edad, la niña vivió una violación sexual en Santiago Chilixtlahuaca, en la región de la mixteca de esta entidad del sur del país.

“Hubo sangrado importante”, por lo que tienen 48 horas para “estabilizarla” e iniciar con la reparación de las lesiones que podrían incluir varios tiempos quirúrgicos, es decir al menos tres cirugías, reportó la directora del hospital, Rocío Arias Cruz.

El mayor riesgo del ataque, porque “no le puedo llamar de otra manera”, es que Guadalupe desarrolle una sepsis grave que a su vez ocasione una falla orgánica, precisó Arias Cruz.

En diversas ocasiones al Hospital de la Niñez doctor Guillermo Zárate Mijangos han llegado otras niñas o niños con lesiones producto de una agresión sexual, pero ningún caso involucró a una niña de tan corta edad.

Además de externar que es un caso que provoca impotencia, se pronunció porque la sociedad se una y exija la detención del culpable, “a quien nadie es capaz de entregar”, pero “todos quieren saber quién es la niña”.

Pasividad social e institucional

A pesar de que el caso se hizo público a conocer la tarde de este martes por el traslado de Guadalupe al Hospital de la Niñez, ésta violación no alcanza todavía a sacudir la conciencia social.

A diferencia de hechos de impacto social como la detención del traumatólogo Luis acusado del homicidio del niño Edward apenas en abril pasado, la violación de Guadalupe no propició que algún sector de la sociedad contemple una sola marcha o alguna otra manifestación de repudio a este tipo de agresiones sexuales, más allá de las redes sociales.

El caso llegó a la Fiscalía General de Justicia, pero a diferencia de otros casos, su titular, Rubén Vasconcelos Méndez, aún no declara al respecto ni detalló que acciones se implementan para detener al presunto responsable Guillermo F., ni la incidencia de este tipo de delitos sexuales.

Entrevistada al respecto, la encargada de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Local de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Oaxaca, María Cristina Salazar Acevedo, condenó los hechos:

“Es muy importante cuidar la identidad de los niños”, por lo que pidió a la sociedad evitar “pedir a los medios de comunicación datos que pongan en riesgo la integridad de Guadalupe, “porque no sólo se ha afectado su salud física, sino también emocional”.

Urgió una intervención inmediata de la Fiscalía que tiene protocolos especiales para atender este tipo de delitos cuando se trata de niñas tan pequeñas.

Afirmó que éste representa un caso delicado que ejemplifica toda la violencia que existe hacia niñas y niños, la cual no se debe seguir viendo como normal, ya que “lamentablemente” no es el único caso.

Abuso sexual: 1 de cada 5 infantes

De acuerdo con Rosario Sánchez Pacheco, responsable de la Clínica de Atención Psicológica y Terapias Alternativas (CAPTA), antes de cumplir 12 años uno de cada cinco niños o niñas ya experimentó un abuso sexual infantil. Familiares, personas cercanas y conocidas son sus principales agresores.

La incidencia la confirman los tres casos de abuso que al mes conoce la clínica que desde hace 20 años desarrolló el programa de prevención Abuso Sexual Infantil (ASI) No se Vale.

Externó su repudió por la violación que el pasado lunes vivió Guadalupe, una niña de un año ocho meses, quien trata de recuperarse en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña de la gravedad de las lesiones.

Este caso, recordó, se asemeja a otro que en fechas anteriores conocieron de una pequeña que a sus seis meses de nacida fue abusada sexualmente.

Además de las lesiones físicas, una agresión de este tipo “afecta el desarrollo psicosocial a futuro”, además de que pidió no satanizar ni juzgar a la madre de Guadalupe por la necesidad dejarla al cuidado de otra persona.

Una niña de esa edad, recordó, es “totalmente dependiente del cuidado de alguien más”
y la persona que suele abusar sexualmente “siempre nos va a dar una imagen de ser amable, servicial y buena onda para que confiemos en ella”.

Este tipo de casos por lo regular se conocen de manera inmediata, ya sea “por las lesiones” o porque se descubre en flagrancia, pero no se tienen cifras oficiales.

“Las hemos solicitado a la Fiscalía General de Justicia, pero no nos las han podido proporcionar”, sin embargo, saben que el 20 por ciento de menores de 12 años se enfrentan a un delito de este tipo que no afecta exclusivamente a las niñas.

“Se tiene el mito social que es más a las niñas, pero atendemos a la par de ambos, mínimo treso hasta cuatro casos al mes”, abundó Sánchez Pacheco.

Si la violencia en general se incrementó, los casos de violencia sexual también, “aunque ahora hay más apertura de hacer la denuncia de un delito que anteriormente se guardaba” y se comete por familiares cercanos, personas conocidas y cuidadoras.

Lamentó que la consternación que este caso pueda ocasionar sea momentánea y no vaya más allá de cinco minutos: “pensamos que es algo horrible, pero que afortunadamente pasó en la Mixteca y queremos suponer que no nos va a pasar”.

Esa creencia de lejanía impide que familias, escuelas y diferentes sectores de la sociedad tenga mayor información y sensibilidad para prevenir un delito al que está expuesta toda la población infantil.

SEM/na/sj

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