¡Mi vida con Yael!

Es el amor de Pamela lo que ilumina la vida de Yael y es cada avance de él, lo que dibuja en ella una sonrisa de esperanza.

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Yael Juega, corre y brinca como cualquier niño a sus casi cinco años, además siempre encuentra una y otra manera diferente de comunicarse con su mamá, Pamela Díaz quien le guía e instruye con paciencia y creatividad.

Su vocabulario no es vasto, pues apenas son algunas decenas de palabras las que ha adoptado, sin embargo eso no le es impedimento para entrar en contacto con su entorno, todo un espacio novedoso a la espera de su exploración y experimentación.

Ese dinamismo que contagia se multiplica y fortalece en todo momento, cuyas fuentes de estimulación las encuentra en el preescolar a través de sus maestras, pero en particular de su madre.

La educadora

Ella, egresada del Colegio Mentor Mexicano como Licenciada en Educación Preescolar dio un giro a su vida con la llegada de la maternidad, pues las prioridades cambiaron, tenía que combinar el ejercicio profesional con la atención de un bebé que requería mucho más de su cuidado.

Al paso de los meses todo parecía ser tal y como las teorías de los expertos plasmadas en el acervo bibliográfico lo indicaban; médicos y especialistas le decían que todo era “normal”, “los niños tardan en hablar”…

Dudas

No conforme con las recomendaciones, consulta a unas y otras personas, lee, busca respuestas, pues Yael no pronunciaba tantos vocablos como se esperaría, ni lograba valerse por sí mismo en algunas tareas básicas, sencillas para su edad.

Le revisaron uno y otro psicólogo pero las dudas continuaron, no hubo algo contundente para saber qué sucedía con él, hasta que alguien considera que tiene “rasgos de autismo” y sostiene que “se pudo haber tenido el diagnóstico mucho antes”.

La angustia, la incertidumbre y la tristeza le agobiaron entonces, pero la desesperación no la dominó, puso en práctica cuanto aprendió en la Normal; notó avances y continuó. Debía saber cómo ayudarle a su hijo.

Incertidumbre

Se topó con un vacío informativo en Tijuana; pocas asociaciones, escasa atención, así que navegó por internet para encontrar lo necesario que le mostrara los pasos que debía dar.

El tiempo sigue, hay avances, no los suficientes, su entrega diaria le impide regresar a las aulas, considera y toma alternativas laborales, accesibles para no descuidarlo.

Es así como se percata que su mayor proeza educadora la vive con su niño, por lo que no detiene la marcha, se entusiasma, aunque ve en ocasiones escenarios adversos como resultado del trato desigual en el ámbito social.

Fue apenas en 2017 cuando le dijeron con mayor certeza que había características ligadas al autismo, pero apenas en la segunda mitad de 2018, se le entregó un diagnóstico más detallado en el que se evidencia en Yael el llamado trastorno del espectro autista con deterioro de lenguaje acompañante.

Ha sido por mucho tiempo una etapa prolongada de duelo, que si bien pareciera próxima a salir de esta, todavía hay ocasiones en las que debe cerrar los ojos, tomar un respiro y entonces mirar de frente, no detenerse, no ahora, no mañana, ni nunca.

Mi vida con Yael

En los últimos meses, luego de una acción discriminatoria registrada en un centro deportivo contra su hijo, decidió abrirse más a la gente luego de percatarse que acciones como esa, podrían estar sucediendo en cualquier lugar, por lo que habría más mamás y papás que igual a ella no encontraban las respuestas, ayuda y acompañamiento necesario, es entonces que comparte su experiencia en la red, surge así el espacio “Mi vida con Yael”, todo a través de la plataforma virtual de Facebook a manera de blog.

Día a día publica lo que hace con él, cómo aprende, cómo construye y cómo disfruta de cada instante al ver los logros que para la gente podrían ser insignificantes, ella sabe que son más que grandiosos.

Lo que viene

En dos años estará fuera del preescolar, pero no quiere esperar hasta entonces para saber en qué escuela lo podrían admitir por lo que desde ahora busca alternativas, pues su preocupación, no es tanto el presente, dado que ella está con él, sino el futuro en el que todavía habrá actos de discriminación hacia personas que viven en situación de discapacidad.

Algo +

Es el amor de Pamela lo que ilumina la vida de Yael y es cada avance de él, lo que dibuja en ella una sonrisa de esperanza en su lucha por la inclusión.

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