Lejos Cecut de ser un lugar accesible para personas con discapacidad

Actual administración tiene la oportunidad de generar un cambio positivo

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Se presume en el Centro Cultural Tijuana algo que entra en contradicción con la realidad, se trata de una certificación obtenida en 2017 sobre el cumplimiento de la norma mexicana en igualdad laboral y no discriminación, NMX-R-025-SCFI-2015, algo que se muestra mediante una hoja doble carta pegada al lado de la taquilla principal.

La Norma

Sobre esa norma, es importante saber que entró a un proceso de ajuste y actualización en agosto de 2014, cuando la STPS, el Inmujeres y el Conapred suscribieron un convenio de colaboración para realizar, de manera coordinada, acciones tendientes a promover, difundir y fomentar la igualdad laboral y no discriminación en los centros de trabajo de los sectores público, privado y social”, esto de acuerdo a la plataforma web del Gobierno Federal.

Si bien es algo que por las fechas indicadas se consiguió durante la administración pasada, entonces a cargo de Pedro Ochoa Palacio, todavía en la última semana de enero del presente año y los primeros días de febrero, siendo Vianka Robles Santana la nueva titular de tan emblemático espacio de la frontera norte, ahí permanecía el aviso, pegado y casi inadvertido; otro más cerca del área de estacionamiento.

La institución inaugurada el 20 de octubre de 1982 pudo  haber cumplido con una serie de requisitos que la llevaron a la obtención de ese “reconocimiento”, sin embargo ¿cómo puede de manera cabal cumplir con los principios del diseño universal y la accesibilidad de las personas con discapacidad, tal y como se expresa en la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad y que se establecen las bases en la misma Convención (ONU, 2006)?

El letrero

En ese letrero que hace alusión a la inclusión, resulta contradictorio y hasta podría ser inútil, pues no puede ser leído por mujeres y hombres con ceguera total, poco probable por alguien con ceguera legal y quien esté dentro del esquema de baja visión tendría dificultades; no debe omitirse a la gente de talla baja.

Dicho manifiesto público inicia con la leyenda “Certificación en igualdad laboral y no discriminación”, luego le acompaña una breve descripción en la que se hace mención a la norma cumplida y la fecha, todo en beneficio del personal del Cecut.

“El Centro Cultural Tijuana comprometido con su personal informa que con fecha 19 de junio de 2017 hemos sido satisfactoriamente certificados en la Norma Mexicana. NMX-R-025-SCFI-2015 en Igualdad Laboral y No Discriminación”.

Se hace mención también a beneficios en torno a la igualdad y la no discriminación hacia quienes ahí trabajen.

“Los beneficios de esta certificación para la comunidad son: La promoción, fortalecimiento y respeto de la igualdad laboral y la no discriminación”.

Desconocimiento

Todo lo anterior puede estar bien a menos que las trabajadoras y trabajadores, llegaran a expresar lo contrario, pero es en la parte final del aviso en la que se evidencia un desconocimiento de las partes gestoras otrora involucradas en el proceso de certificación, tal como se indica a continuación:

“Además de contar con: Lactario; Servicio sanitario para personas con movilidad reducida; Señalamiento Braille en los principales servicios; Líneas guía para personas con ceguera y debilidad visual”.

Al indicar que habría letreros con puntos en relieve que sustituyen las letras a puntuación Braille en “los principales servicios”, podría llegar a significar que sería en áreas limitadas a las que se pueda acceder, así entraría en duda el saber cuáles y con qué criterios técnicos, se determinó en dónde sí colocar esos avisos táctiles.

En cuanto a las líneas guías, que servirían para que una persona con discapacidad visual pudiera colocar ahí su bastón blanco para moverse del punto A al punto B, en cualquier parte del Cecut, son inexistentes y aunque hubiera en alguna parte, no son visibles, por lo que resulta evidente la imposibilidad para alguien trasladarse por su cuenta, del teatro a la sala Federico Campbell, las librerías o cualquier galería.  En ese mismo sentido, un término que debe cambiarse es “debilidad visual” por “baja visión”, igual sería incluyente el haber agregado “ceguera legal”.

Confinamiento

De haber personas con deficiencias en el sentido de la vista trabajando en esa institución cultural pareciera que estarían confinadas a un espacio limitado para el libre desplazamiento, sin oportunidad de acceder a otros sitios en los que mostraran sus habilidades y destrezas, lo que incumpliría con el Artículo 11 de la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad.

La oportunidad y obligatoriedad

El Cecut cuenta con mucho para poder convertirse en un verdadero espacio inclusivo, pero necesita consultar a la gente, conocer los lineamientos y normas sobre construcciones y accesibilidad, considerar más ajustes razonables como la rampa que está en la explanada.

No impulsar los cambios que por Ley deben hacerse y más en sincronía con los Derechos Humanos, no solo se podría caer en un acto de discriminación hacia la planta laboral, sino en contra de las prerrogativas de los usuarios y visitantes de ese inmueble icónico del arte contemporáneo, aunque no exista voluntad deliberada de perpetuar la vulnerabilidad de niñas, niños, adolescentes, jóvenes, personas en edad adulta y adultas mayores.

La nueva directora, Vianka Robles Santana, tiene una oportunidad para ser parte de ese cambio verdadero, pues tiene un respaldo amplio y reconocimiento social consolidado, por lo que en sus manos está el hacer válido lo que al final del letrero que presume la obtención de la norma dice: “Seguiremos avanzando en mejoras para el personal del CECUT y de quienes nos visitan”.

Algo que no debe olvidarse

En la inclusión deben ser tomadas cuenta todas las personas con discapacidad, ya sea de tipo motriz, visual, auditiva, intelectua o psicosocial, así a gente de pueblos originarios y de talla baja, además de personas de la diversidad sexual y adultas mayores.

En espera de respuestas

1.- No hay “señalamientos” Braille suficientes o están muy escondidos, pues solo son palpables en el elevador y ¿en qué otra parte?

2.- No hay líneas guía para personas con discapacidad o al menos, imposibles de encontrar con un bastón blanco.

3.- Una persona con discapacidad motriz trabaje o no en el Cecut, sí puede llegar a los sanitarios aledaños a la sala Federico Campbell, pero alguien con discapacidad visual, no sabría cómo acceder sola, pues no hay pavimento táctil o guías para baston, menos algo en Braille.

4.- El Cecut debería colocar pictogramas si en verdad quiere no excluir a trabajadores con o sin discapacidad intelectual o psicosocial.

5.- El arte que muestra el Cecut es grandioso, pero no todas las personas con discapacidad lo pueden disfrutar.

6.- Al hablar de discapacidad, es válido hacer referencia a la ceguera legal, la ceguera total y la baja visión, pero no la “debilidad visual”.

7.- No puede presumir el Cecut de “igualdad laboral y no discriminación” si en los pasillos, galerías, salas y cualquier área se carece de lo mínimo necesario para aspirar a la inclusión.

8.- Un “principal servicio” es todo, pues el Cecut es arte y una viva expresión cultural, así que todo debería ser adaptado para todos.

9.- ¿Cuánto costó la obtención de esa certificación?

10.- ¡Vamos Cecut, pon el ejemplo pues eres un orgullo fronterizo tijuanense!

 

 

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