•  Columna:  Constructo extrapolado – Saber con ciencia

Tijuana-BC // Febrero 17 de 2015 // Isaías Plascencia


En las últimas semanas el tema de la ciclovía de Tijuana ha sido abordado y retomado desde una perspectiva urbana con diversos enfoques, en particular los relacionados a infraestructura vial y tránsito vehicular, pero no desde el ángulo de la discriminación hacia las personas con discapacidad y los adultos mayores.

De acuerdo a la Organización de los Estados Americanos, un acto discriminatorio se da ante cualquier distinción, exclusión, restricción o preferencia y subraya que puede ser de forma indirecta cuando una disposición, criterio o práctica, pone en desventaja a mujeres y hombres por su condición física o edad. (Convención Interamericana, 2013)

Las mojoneras amarillas instaladas en un amplio tramo del bulevar Federico Benitez López, que alcanzaron de manera temporal la prolongación del Paseo de los Héroes y cuyas medidas en centímetros, son 24 de altura, por 99 de largo y 80 de ancho, además de una separación entre una y otra de 99, son indicios de una violación a los derechos humanos.

La transformación del primer carril que iba de sur a norte en esa concurrida vialidad a una pista irregular para ciclistas, ha obligado a los peatones y usuarios del servicio público de tranporte a colocarse en medio de vehículos movidos por la fuerza mecánica y los automotores, lo que da como resultado una situación de riesgo en el intento de abordar taxis, camiones o unidades de uso particular.

 En el reglamento de la ley general para la inclusión de las personas con discapacidad en México, se estipula que debe impulsarse en las entidades federativas “la construcción, adecuación o remodelación de terminales y puertos, bajo el concepto de diseño universal… que permita a las personas con discapacidad, su desplazamiento de manera segura y autónoma” (Artículo 56).

 Hasta el momento destacan algunos letreros que advierten a los automovilistas sobre el uso indebido del espacio asignado para la ciclovía, otros que indican el área que debe ocuparse ahora como estacionamiento, así como de carga y descarga de pasajeros, pero no algo que cumpla con la normatividad citada, cuyo establecimiento se dio en un decreto firmado por el entonces Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa en 2012.

En ese sentido, puede considerarse a los llamados “cuadros amarillos” como barreras impuestas por el entorno social, que a su vez podrían ser causal o agravamiento de una discapacidad, limitando a quienes tienen una deficiencia física, mental, sensorial o intelectual la realización de tareas esenciales en la vida, como lo es la movilidad. (Ley General para la Inclusión, 2012; Convención Interamericana, 1999, ratificada por México)

Visto el problema desde otra arista, en el artículo quinto marcado en la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, se expresa que deben implementarse medidas para facilitar el uso y acceso adecuados a los servicios de uso público, no obstante en el bulevar Benitez son inexistentes las rampas peatonales y tan solo hay una caseta frente a las instalaciones de la CESPT con bancas metálicas para resguardarse del sol o la lluvia, pero ha dejado de cumplir con ese propósito, puesto que los choferes de ruta no pueden detenerse en ese lugar como se hizo durante años.

En lo que respecta al Reglamento sobre los Derechos de Personas con Discapacidad en Tijuana, se hace mención sobre el desplazamiento en condiciones dignas y seguras en espacios públicos, así como a la importancia de incluir facilidades urbanísticas y arquitectónicas adecuadas en las construcciones o modificaciones, algo que no se ha visto hasta el momento de manera progresiva, incluyente y permanente.

La ciclovía no es un error, es necesaria, sin embargo la ciudad carece del espacio suficiente para incluir arterias ciclistas, al menos hacia los lados, por lo que no sería un disparate el considerar otras opciones para el libre tránsito, como puede ser hacia arriba.

Mientras tanto la colocación de los cuadros continúa, así como la pavimentación urgente para sacar adelante la obra a pesar de las inconformidades de varias decenas de comerciantes, transeúntes, estudiantes, proveedores y transportistas que circulan a diario por ese lugar, sin esperanza de una revisión profesional del proyecto para el planteamiento de una propuesta digna, incluyente e integral.

Punto extra: las mujeres embarazadas o con niños de a pie y hasta en brazos, pueden ser víctimas de la discriminación y mantenerse en un estado latente de riesgo a los accidentes como resultado de la ciclovía impuesta.

  1. Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, Inapam.
  2. La incorporación al desarrollo de las personas con discapacidad, CNDH.
  3. Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad, OEA
  4. Ley General para la incluión de la personas con discapacidad, CNDH.
  5. Reglamento sobre los Derechos de Personas con Discapacidad del Municipio de Tijuana

Sobre el autor:

  • Isaías Plascencia es docente universitario licenciado en Administración de Empresas, con estudios en Periodismo y en el rubro de la Educación.
  • Es director del portal informativo CiudadTijuana.
  • hola@ciudadtijuana.com

2 Comentarios

    • Hola Arturo, es muy cierto lo que dices. Las banquetas son un campo minado para las personas con discapacidad y para todos, pero también deben cruzar la calle.

      Es una situación de olvido la que viven muchos grupos vulnerables en Tijuana, pero debe hacerse algo al respecto de manera conjunta y responsable.

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