Temas ambientales requieren participación ciudadana real, no simulada

Un gobierno que se declara transformador no puede solo, necesita sociedad activa

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No puede haber un buen gobierno sin una participación social intensa, real y libre, no una que sea simulada y controlada, por lo que el nuevo gobierno debe revivir el concepto y el espíritu de los Consejos Consultivos para el Desarrollo Sustentable (CCDS) que la anterior administración desapareció en 2016.

Así lo destacó el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), afirmando que un gobierno transformador, como se auto declara el nuevo gobierno federal, no puede solo, sino que requiere de una sociedad activa, más aún en los temas ambientales, de los que depende lograr un desarrollo sostenible.

Luego de que el actual gobierno, sin hacerle mejora alguna, reeditó la misma convocatoria lanzada por el gobierno anterior para integrar un Consejo Consultivo Nacional del Sector Ambiental (CCNSA), José Carmelo Zavala insistió en que los extintos CCDS eran un concepto superior y con ellos se logró la mejor y más estructurada participación social.

“Fueron autoría de Enrique Provencio y nacieron cuando Julia Carabias dirigía la entonces llamada Semarnap, siendo presidente Ernesto Zedillo; duraron más de 20 años, pero al gobierno de Enrique Peña Nieto y a la Semarnat de Rafael Pacchiano le resultaron incómodos, desapareciéndolos en 2016 e intentaron crear otro Consejo casi al final del sexenio, con pobre convocatoria y democracia limitada en su estructura, no se creó”, dijo.

Zavala Álvarez destacó que si algo puede rescatarse de la experiencia de los CCDS fueron los ejercicios de tolerancia y diversidad; el intercambio de experiencias de éxito y las frustraciones; así como el forjar una visión de largo plazo, planteando la necesidad de una interlocución para hacer del medio ambiente un tema transversal.

Los CCDS, agregó, permitieron la divulgación, identificar actores protagonistas locales, la retroalimentación y tener una visión horizontal de los muchos “Méxicos” para saber que no hay soluciones únicas y que se deben de priorizar recursos; fueron la alerta temprana de conflictos socioambientales y facilitaron la colaboración para abordar de forma civilizada temas difíciles.

“El nuevo gobierno federal reeditó la convocatoria sin mejorarla; los nuevos responsables de las áreas ambientales inspiran confianza y reavivan la esperanza, tanto por sus antecedentes públicos, como por nuestra propia necesidad de creer, pero no servirá un consejo que simule la participación, ésta debe ser plural y libre, como en los CCDS”, opinó.

Si el actual gobierno quiere pasar a la historia como un gobierno transformador, debe lograr la participación intensa, quitar las limitaciones del Consejo al que convocó la administración pasada y, en cambio, promover una sociedad activa, crítica, con opiniones que se hagan valer, que ayuden a construir políticas públicas y a una mejor toma de decisiones.

Comentó que tal vez la Semarnat necesita evolucionar a una Secretaría para el Desarrollo Sustentable, porque sectorizar lo ambiental puede ser un paso hacia atrás que limite la transversalidad y lo encapsule, cuando lo que se requiere es que el tema ambiental pueda pernear toda la estructura y el concepto del desarrollo para poder hacerlo sostenible.

“Una gran expectativa nunca está suficientemente lejos de un desencanto, gran necesidad tenemos los mexicanos de gobiernos honestos y capaces; resulta doloroso ver las alianzas ´necesarias políticamente´ con partidos, organizaciones o personajes de reputación indefendible; no queremos un cambio simulado para que nada cambie, queremos lograr cambios, este gobierno construyó confianza y está a tiempo de mantenerla”, destacó.

Según la convocatoria publicada por el nuevo gobierno federal, el CCNSA sería un órgano de consulta de la Semarnat para promover la participación de expertos, emitiendo opiniones en la formulación e implementación de la política ambiental federal, con representantes de cuatro sectores: academia, comunidades indígenas, organismos empresariales y organizaciones civiles.

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