Guadalupe Bejarle, una lingüísta apasionada por las palabras

"Para aprender hay que comprender"

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  • Serie: Entrevistas de Café
  • El autor es licenciado en Administración de Empresas y Periodismo, egresado de la UPN y miembro del Colegio de Comunicólogos de Baja California.

En esta ocasión, Casa Cacao abrió sus puertas para escuchar a la Maestra Guadalupe Bejarle,  dando de así continuidad a la serie “Entrevistas de Café”, mediante la que se reconoce a las mujeres y hombres que han contribuido en el desarrollo de Tijuana y Baja California.

entrevistas de cafe

Con café amargo y café negro

Entre aromas mágicos de las delicias de Oaxaca y el ambiente musical del ayer mexicano, inició el intercambio de palabras y experiencias con Guadalupe Bejarle, una reconocida experta en el campo de la lingüística a nivel nacional y más allá de la frontera.

Su sonrisa permanente se complementa con su peculiar nombre, conocido hasta ahora por pocas personas que han tenido el privilegio de conocerla, “Emma Guadalupe Patricia Bejarle Pano“.

Es más tijuanense, bajacaliforniana y fronteriza, aunque su lugar de nacimiento que se remonta a un 12 de diciembre, fue la Ciudad de México, lugar del que salió después de terminar el bachillerato poco después del sismo de 1985.

“El día de mi nacimiento me identificaría el resto de la vida, de ahí que soy más conocida como Guadalupe Bejarle”.

Años después, sin haberlo planeado, su destino cambió, pues motivada por su padre viajó a Canadá donde iniciaría su creciente etapa académica que al tiempo la convertiría en una de las lingüístas más importantes de México.

Su primer libro y la búsqueda de respuestas

Guadalupe se describe como una mujer apasionada por el arte, la música, la literatura, pero en particular, por la lectura, un ejercicio de alto rendimiento intelectual que ha realizado de manera disciplinada desde los siete años de edad.

La necesidad de respuestas a una interrogante que revoloteaba en torno a la vida y la muerte, la llevó a una búsqueda en cuanta fuente informativa tuviera a su alcance, hasta que cayó la Biblia en sus manos, convirtiéndose así en el primer libro que leyó desde el Génesis hasta el Apocalipsis, cuando todavía era una menor de edad.

“Tenía crisis existenciales, así que busqué un libro que pudiera explicarme el por qué de la muerte, su significado. Volvía loca a la gente cuando les preguntaba si era cosa buena o mala, es así que leí mi primer libro la Biblia a los siete años tratando de comprender qué era la muerte”.

Guadalupe Bejarle 2La apertura del mundo a partir del francés

Bejarle habla con fluidez el español, el inglés y el francés, además de comprender el portugués y el italiano, pero fue el dominio de la lengua romance de los parisinos, lo que la llevó a otras latitudes del conocimiento.

Aprendió los primeros idiomas en la Alianza Francesa en México, que junto a su madre acudiría en calidad de estudiante y aunque no parecía tener el suficiente interés, logró demostrar su habilidad conversacional y traductora al final del curso.

“Cuando terminamos el programa vinieron de La Sorbona a hacer el examen y otorgar así la certificación. Fue algo muy rígido, difícil y ante cinco sinodales. No me preocupé, lo hice y al final me otorgaron la mención honorífica, saqué diez en todo”.

Su padre fue quien se percató de la habilidad para las lenguas, pero tenía que fortalecerla, por lo que decidió enviarla más adelante a Canadá para ser parte de un sistema de aprendizaje del francés para no franco hablantes.

“Mi padre detectó que por ahí tendría que ser mi sendero profesional”.

La preparatoria fue una etapa que contribuyó en su porvenir, dado que durante el proceso de orientación vocacional antes de ingresar a la universidad, se le perfiló para filosofía y letras, no para comunicación gráfica o diseño, como había alguna vez había imaginado.

Hacia Canadá

Hasta entonces desconocía la existencia de la lingüística como carrera, sin embargo, impulsada y motivada por su familia y docentes, se encaminó hacia ese sendero del conocimiento.

“No sabía que existía la carrera de lingüística y por azares del destino me fui a Canadá a perfeccionar el francés, más por mi papá que veía esa habilidad en mi y lo logré”.

“La ignorancia da seguridad”.

Guadalupe Bejarle 3La universitaria

Se trasladó a la Université Laval en Quebec, Canadá, lugar en el que estuvo de 1988 a 1991. Ahí perfeccionó su francés y durante el trayecto inicial descubrió la riqueza de la lingüística, lo que la llevó fortalecer su pasión por su lengua natal y la literatura hispanoamericana.

“Soy una persona que me gusta leer, eso me llevó a mi pasión profesional, de toda la vida, las lenguas desde los aspectos mecánico, neurológico y social. Siempre me han gustado las letras y la manifestación cultural a través de las palabras”.

Pasaron cuatro años, se tituló en letras francesas y lingüística aplicada, con ello un cambio paradigmático se dio en su futuro profesional como resultado de la interacción con estudiantes de diferentes nacionalidades, el modelo de enseñanza y el aprendizaje creciente por parte de sus entonces compañeros de carrera. Algo que al tiempo se reflejaría en su práctica docente.

“Los profesores no son exigentes, sino los alumnos y entre alumnos”, se refirió a su experiencia académica en la universidad canadiense.

Tijuana y la UABC

Dejó Canadá y llegó a Tijuana, ciudad donde creía que estaría poco tiempo y con temor ante esta nueva aventura, dado que poco conocía de la región.

“Tenía miedo sobre qué iba a hacer como lingüísta, no conocía a nadie, pero la ciudad fue muy generosa”.

“En una ocasión invitaron a mi mamá a una reunión de señoras, me llevó. Ahí conocí a una maestra de la UABC, la lingüísta Lourdes Gavaldón, quien me invitó a trabajar en la Universidad”.

Mientras se forjaba esa relación con la máxima casa de estudios de Baja California, Bejarle entró a trabajar al área de visas en el Consulado Americano, así como al CETYS donde daba clases de español, así como en la oficina de educación del Condado de San Diego donde impartió las materias de español a los profesores.

“La doctora Gavaldón me dijo, nos vemos en el Centro, en el Sanborn´s y te llevo a platicar con la directora de la escuela de Humanidades de la UABC, que entonces estaba en la colonia Juárez. Se me asignó la enseñanza de la redacción en el primer semestre de la licenciatura en Comunicación, así como Literatura en el tronco común. Después tuve la materia de Lingüística en las licenciaturas en Letras Inglesas y Literatura Hispanoamericana”.

Guadalupe Bejarle 6La UABC como docente, apenas el inicio

Su trayectoria como catedrática universitaria la llevó más adelante a convertirse en coordinadora de tronco común, luego del área de Literatura y subdirectora de la entonces de Humanidades, ahora facultad.

“A la UABC le debo todo desde 1991, llevo ahí 25 años; tengo incluso hijos de exalumnos que ahora son colegas, eso da una una enorme satisfación”.

El teatro

En 1993 se integró al equipo fundador del Centro de Artes Escénicas del Noroeste (CAEN), que durante los primeros años estuvo bajo la dirección de Fernando López Mateos y cuyo propósito fue el impulsar la creación de la licenciatura en teatro.

“Trabajaba de lunes a domingo y se me brindó la oportunidad de ser parte del CAEN, pero les dije que sólo podía los sábados a partir de las seis de la tarde y me admitieron. Así fue durante cinco o seis años, hasta comía en ocasiones en el carro, pero llegó el momento el que físicamente tuve que parar y así decidí que debía dedicarle tiempo a mi crecimiento profesional”.

La librería El Día

Mientras avanzaba como docente universitaria y se involucraba de igual manera en el mundo del teatro, tanto en el CAEN como en la Casa de la Cultura, inició una estrecha y duradera relación con la librería El Día, donde llegó a forjar un compromiso que trascendió la amistad a partir de los libros especializados en lingüística, poco solicitados en la región.

“Fue en una ocasión al visitar la librería El Día, cuando inició mi relación con la cultura del libro. Les dije, necesito estos libros, me comprometo a que si traen dos ejemplares de cada uno de los títulos de un listado, haría lo posible por colocar el otro”.

Guadalupe Bejarle 4La maestría y la aviación 

Se convirtió en madre, su interés por el estudio se incrementó y llegó la oportunidad de cursar una maestría en Lingüística Aplicada a través de una plataforma virtual del Tecnológico de Monterrey.

“Por la mañana era profesora, por la tarde mamá y de ocho de la noche a cinco de la mañana, estudiante. Así de 1999 a 2003”,

Su propuesta de investigación para la obtención del grado, se orientó al área del transporte, en particular al de la aviación. Interesada en conocer el discurso de la mujer piloto, la forma de que se habla, el papel que tienen en ese sector en el que predominaban los hombres.

“Le escribí a una integrante del Colegio de Pilotos de México, le expliqué la investigación y me invitó a un congreso de factores humanos para la aviación y apenas nos habíamos conocido a través del correo electrónico”.

Se trasladó al evento en la Ciudad de México. Aunque era un entorno masculino formado por pilotos, había dos controladoras aéreas, formó parte de un grupo de cuatro mujeres invitadas, ajenas a ese sector, tres psicólogas y ella como lingüísta para presentar cada una su ponencia.

“Durante las conferencias conocí a un capitán de Aeroméxico, que era además antropólogo y que durante su intervención, abordó el tema de la competencia lingüística.
Presentó su ponencia luego yo, quedé pasmada, le dije que estaba trabajando sobre el discurso de género y aviación”.

Los pilotos y el doctorado

A partir de ese momento se le brindó la oportunidad de trabajar en un proyecto lingüístico en el área de la aviación a nivel internacional, siendo Fernando Castaños el coordinador, que al tiempo se convertiría en su director de tesis de doctorado.

“Se abrieron nuevas oportunidades de investigación y con ello el interés de indagar sobre lo que pasa en la cabeza de los pilotos cuando se comunican durante un accidente”.

Como resultado del proceso para la obtención del doctorado, aprendió sobre el funcionamiento de los grupos humanos, cómo reaccionaban los pilotos y controladores aéreos ante situaciones adversas.

“En una ocasión, ingresé a la sala de reservas, un espacio tipo club de pilotos, pues tenía permitido acceder por la investigación que llevaba a cabo, pero noté que les molestaba ver a una pasajera y con maletas. Entonces el antropólogo se percató que había un rechazo hacia los pasajeros y me dijo un día, ponte mi gafete del Colegio de Pilotos y todo cambió. No veían la foto, pero veían que traía el gafete y me volví una del gremio”.

Viajes y resultados

Durante su estudio tuvo que trasladarse vía área a diferentes lugares y así como aprender otras maneras de comunicarse, complejas y únicas dentro del terreno de la aviación.

Su labor científica avanzó y pudo concretarse con la presentación de la tesis titulada “La conciencia reflexiva y los marcadores del discurso en la radiocomunicación aeronáutica en inglés en pilotos aviadores mexicanos”.

Como resultado de varios años de trabajo de campo y pruebas constantes, determinó que muchos de los problemas de comunicación entre pilotos y controladores aéreos de diferentes nacionalidades, radicaban en la diversidad cultural, lo que sirvió para acordar a nivel internacional y reforzar la propuesta de hacer uso del inglés como idioma universal en la navegación y así reducir el riesgo de accidentes a partir de malentendidos lingüísticos y la significancia de las expresiones orales.

Durante su investigación además demostró que los pilotos tenían un mejor desempeño y estaban más alertas después de haber realizado un viaje, que aquellos recién descansados.

El año sabático

Durante su año sabático por parte de la UABC, fue invitada a impartir la materia de redacción en la preparatoria Altazor, algo diferente en su carrera, lo que se convirtió en un aprendizaje a partir del uso de la tecnología móvil y hasta los videojuegos, logrando que los estudiantes expresaran ese mundo virtual a través de la expresión oral y escrita.

Asesora de políticos

Como lingüísta en más de una ocasión ha tenido la oportunidad de asesorar a candidatos políticos de diferentes partidos, en lo que respecta al manejo de su voz y el discurso, lo que la ha llevado a convertirse en una figura esencial para encaminar a los aspirantes a un cargo popular hacia las preferencias electorales y el gusto de los ciudadanos.

“Es satisfactorio conocer a un político que quiera aprender a hablar bien para comunicarse mejor con la gente, por lo que a pesar de los partidos, hay perlas políticas”.

Guadalupe Bejarle 7La escritora

“Soy una mujer a la que le gustan las palabras, las estudia, vive de ellas y de todas sus manifestaciones artísticas, culturales y políticas”.

Bejarle es sin duda una apasionada por la lectura, pero muy exigente hacia ella cuando se trata de escribir, he ahí el por qué no ha generado productos literarios para el consumo de niños, jóvenes o adultos, dado que su proceso selectivo de vocablos, es, debe y suele ser riguroso, preciso y pertinente, lo que le genera una condición de presión emocional en la búsqueda de una combinación perfecta a manera de algoritmo puro y exacto.

“La parte escrita creativa murió hace mucho tiempo. Mi escritura por placer se acabó, sufro mucho cuando escribo. Para mi es y debe ser la palabra justa, la estructura correcta. Me cuesta mucho escribir y entonces siento que la parte creativa se pierde”.

Ha escrito algunas cosas que pudiesen ser dignos para el consumo de ávidos lectores, pero por ahora, nadie ha podido acceder al producto de su imaginación literaria.

“Mis aportaciones escritas han sido más de tipo académico y lo más creativo son las reseñas de obras de teatro que he realizado para Ángel Norzagaray y Daniel Serrano”.

Confiesa que una ocasión estuvo a punto de darle forma a un libro para niños a manera de cuento, en el que se contaría una historia a manera de narrativa de la gramática. Armó el índice y el bosquejo, pero se percató una vez más que la lingüística se hizo presente y con ello la exigencia de la autoperfección, por lo que decidió detenerse antes de concluir algo que consideró no tendría un impacto comprensible para los menores de edad.

Mujeres fronterizas

En 2010 se le incluyó en una selección de aportaciones escritas titulada “Mujeres Fronterizas”, en la que le solicitaron escribiera un capítulo sobre cómo veía a Tijuana desde la perspectiva de su profesión.

“Para mi, Tijuana es un crisol maravilloso lingüístico, aquí la gente es mas cauta para usar anglicismos que en la Ciudad de México. Allá dicen weekend, mall, shoping y aquí la gente se va de compras, de fin de semana. Por eso propuse como hipótesis que la identidad de la zona fronteriza, pero más la identidad de Baja California se construye con la lengua”.

“El español permea hacia California no en sentido contrario, por lo que es más lo que estamos mandando de español para allá que lo que recibimos en inglés, como “Plaza Bonita allá en San Ysidro.

El futuro

“En el año sabático entré en crisis, sentía que la diferencia entre las nuevas generaciones de universitarios ya era muy grande en términos de edad, como que ya no hablamos el mismo español, pero los chicos de la preparatoria me dieron ánimo, de que todavía no estoy obsoleta”.

Su sonrisa y brillo como mujer, como lingüísta

Guadalupe Bejarle muestra en su sonrisa y el brillo de sus pupilas optimismo y el resurgimiento de la mujer profesionista, la madre, la tijuanense, la docente, la investigadora, la lingüísta y con ello un replanteamiento de su futuro inmediato.

“Necesito escribir más, se que mi tiempo frente al aula es reducido, hay que darle paso a las nuevas generaciones que entienden mejor las nuevas cosas…”.

Por ahora, regresará con júbilo a su casa, la UABC para el siguiente ciclo escolar y con ello, su interés por disfrutar de lo que ella ve sus últimos años en la docencia, pero a su vez, su entusiasmo por hacer más investigación y retomar el tema de la aviación, desde un enfoque científico.

Lo último del café

Tijuana iniciará un capítulo diferente, prometedor y lleno de esperanza con Emma Guadalupe Patricia Bejarle Pano, alguien que le dará un sazón contundente desde el poder de las palabras para seguir de pie y de frente ante los retos cambiantes del mundo contemporáneo.

“Para aprender, hay que comprender”, concluyó con el último sorbo de café negro de Oaxaca y al son del canto de Agustín Lara.

Guadalupe Bejarle
Guadalupe Bejarle e Isaías Plascencia (entrevistador) en Casao Cacao

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