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Frente a un escenario adverso para el país, que suponen las Reformas Fiscales recientemente aprobadas por el congreso de Norteamérica, especialistas indicaron que corresponde a la federación el identificar las medidas convenientes a efecto de continuar siendo competitivos fiscalmente, e instrumentar acciones orientadas a incentivar la permanencia y atracción de las inversiones de origen extranjero.

El economista José Luis Contreras Valenzuela destacó que una vez vigente e implementada la propuesta por el Gobierno de Donald Trump esté, los efectos que pudieran darse sobre la economía nacional serían lamentables, ya que disminuiría la Inversión Extranjera Directa (IED), al no ser tan atractivo nuestro país para ellas, generando menos empleos y menor derrama económica por ese concepto.

Señaló que el valor de producción de las Industrias Manufactureras de Exportación (IMEX) disminuiría, bajando con ello el valor de las exportaciones, renglón que ha representado en los últimos años el principal motor del crecimiento económico especialmente de algunas zonas económicas del país, como son la Región del Bajío y los estados fronterizos del norte del país.

No obstante la coyuntura de altos niveles de Inversión Extranjera Directa que se han dado en México, con altos niveles de ocupación, señaló que no se ha podido incrementar el consumo interno y hacer de este el motor del crecimiento de nuestro país, por lo que difícilmente se logrará si se inicia el éxodo de inversiones, con los consecuentes aumentos de desocupación y caída del ingreso.

En ese sentido, resaltó que es importante que el estado mexicano asuma una nueva postura en términos de política pública, dando un giro a la actual Política Fiscal recaudatoria “que poco o nada ha contribuido al crecimiento económico” ya que no han logrado tasas de crecimiento mayores al 2 por ciento anual, pero sí han provocado incrementos en los niveles de pobreza y desigualdad al privilegiar criterios de eficiencia fiscal recaudatoria ante criterios de desarrollo económico.

“Ante tal escenario, corresponde a la federación el identificar las medidas correspondientes a efecto de continuar siendo competitivo fiscalmente ante la inversión extranjera y a las entidades federativas, que no tienen incidencia en la política fiscal procurada por la federación, e instrumentar acciones orientadas a incentivar la permanencia y atracción  de las inversiones de origen extranjero”, expresó.

El economista mencionó que en  Baja California y en aquellas zonas donde se ha ubicado la IED, se está consciente de la amenaza que sugiere el cambio de la política fiscal del país vecino, y ante eso, sin el apoyo de la federación, realmente es escaso el margen de maniobra a efecto de contener los posibles efectos.

No obstante, asevero que una alternativa que permite reducir el posible efecto es el restablecimiento en el estado de un criterio de política fiscal preferente, como lo fue la zona libre en su momento, y así, incentivar la permanencia y atracción, por la competitividad tributaria, de la inversión extranjera que sostiene de forma directa  a no menos de un tercio  de la población ocupada en el Estado.

“Es decir, se requiere el restablecimiento de la Zona Libre en la Franja fronteriza, o bien la Zona Económica Especial, como les han llamado, que permita impulsar de nuevo el desarrollo de esta región.

Además, una política fiscal que considere la exención de impuestos a ingresos por debajo de los 16 mil pesos mensuales, para fomentar la demanda de esos estaros de población, contemplar la deducibilidad al 100 por ciento de todo gasto de inversión en capital productivo, hacer deducible las compensaciones prestaciones salariales.

“Estas y otras medidas pudieran ser pivote para el impulso del mercado interno, condición fundamental para alcanzar el desarrollo. No podemos apostarle al desarrollo con una economía sustentada en la exportación con un mercado interno débil o decreciente”, concluyó José Luis Contreras.

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